Actualidad Libre Buscar

Actualidad Libre

Información sin ataduras

Italia prorroga 15 días la suspensión de Schengen y España extiende sus controles

El Gobierno de Giorgia Meloni amplió el lunes 31 de agosto de 2026 otros quince días la suspensión del acuerdo de Schengen con España por la crisis migratoria de Ceuta. El Ministerio del Interior español prorrogó ese mismo día, y por el mismo plazo, los controles a los viajeros que llegan de Italia por mar o aire.

Renato Davila · 31 de agosto de 2026 · Actualizado el 1 de septiembre de 2026 · internacional

Fachada del Palazzo del Viminale, sede del Ministerio del Interior italiano en Roma: un edificio de cuatro plantas con los pisos altos de ladrillo rojo y el zócalo de piedra clara, pinos romanos y farolas de hierro delante, una doble escalinata que sube hasta la puerta principal y, sobre ella, las banderas de Italia y de la Unión Europea en el balcón central.
Imagen de archivo: el Palazzo del Viminale, sede del Ministerio del Interior italiano, en noviembre de 2015. De este ministerio salió el comunicado que prorroga quince días los controles fronterizos con España. (Foto: Carlo Dani / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

Italia no levanta el pie, y España tampoco. El Gobierno de Giorgia Meloni decidió el lunes 31 de agosto de 2026 mantener quince días más la suspensión del acuerdo de Schengen —el pacto que suprimió los controles en las fronteras interiores de 29 países europeos— con España. Ese mismo mediodía, el Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska anunció que sus propios controles a los pasajeros que llegan de Italia por mar o aire se prorrogan exactamente por el mismo plazo. Es el segundo mes de un pulso que empezó en Ceuta el 30 de julio y que ninguna de las dos capitales sabe cómo cerrar.

Lo que dice el papel italiano

La decisión llegó firmada. El Ministerio del Interior italiano publicó el mismo lunes un comunicado de tres párrafos en el que explica la prórroga: se adopta «en línea con el análisis efectuado por el Comité de análisis de inmigración y seguridad de las fronteras, en razón de que persisten los elementos de valoración que estuvieron en la base de su reintroducción el pasado 1 de agosto», aunque «teniendo en cuenta al mismo tiempo las iniciativas ya emprendidas por España, junto con la Unión Europea, para que en esa zona la situación pueda encaminarse hacia una próxima normalización» (traducción de esta redacción).

Ese último inciso es lo único nuevo en la posición italiana: Roma reconoce por escrito que ve movimiento en España. No lo suficiente para levantar los controles.

El comunicado añade que las valoraciones que sustentan la prórroga se las transmitió el ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, a Grande-Marlaska «en el curso de un constructivo intercambio telefónico». Y matiza un detalle que conviene leer despacio: la nota con la que Italia comunica la prórroga a la Unión Europea estaba, en el momento de publicarse, «en curso de notificación». No entregada. elDiario.es escribió que el Gobierno italiano «ha entregado a la Unión Europea el memorando»; Europa Press, que lo «notificará en breve». El propio texto de Roma se queda en el trámite a medias. La notificación no es un formalismo: el Código de Fronteras Schengen obliga a avisar a la Comisión, al Consejo, al Parlamento Europeo y a los demás Estados miembros cada vez que se restablecen o se prorrogan controles interiores.

El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, celebró la medida en redes sociales y la justificó, según recoge Europa Press, por la necesidad de «impedir cualquier infiltración, empezando por la de carácter yihadista». Esa razón no aparece en el comunicado oficial de su propio Gobierno, que se limita a hablar de los «elementos de valoración» del comité de fronteras.

La respuesta española: mismo plazo, ningún papel

España contestó con la simetría exacta. El Ministerio del Interior informó de que prorroga quince días más los controles fronterizos a los pasajeros que por mar o aire entran en territorio nacional desde Italia, según publicaron Europa Press a las 12.59 hora peninsular y elDiario.es a las 13.05.

Esos controles arrancaron a las 00.00 del 8 de agosto con un plazo inicial de un mes, es decir, hasta el 7 de septiembre. Quince días más los llevarían hasta el 22 de septiembre, pero conviene decirlo con todas las letras: ni Interior ni las dos agencias precisan la nueva fecha de caducidad.

Del lado español tampoco hay documento. La web del Ministerio del Interior volvió a responder con un error HTTP 403 a esta redacción el 1 de septiembre de 2026 —la misma barrera encontrada los días 5, 6, 19, 20, 22 y 24 de agosto—, y el sumario del Boletín Oficial del Estado del 31 de agosto, comprobado en su API de datos abiertos, no recoge ninguna orden sobre fronteras interiores. Toda la medida española se conoce, otra vez, por dos teletipos.

Fuentes gubernamentales españolas venían repitiendo que los controles podrían levantarse antes de tiempo si Italia hacía lo propio. No ha ocurrido.

Casi 13.000 identificaciones, y una suma que no cuadra

El dispositivo español ya no es simbólico. Hasta las 13.00 hora peninsular del lunes 31 de agosto, la Policía Nacional había pedido la documentación a 12.885 viajeros llegados de Italia, en 1.111 vuelos controlados y con 1.885 agentes, según los datos del Ministerio del Interior difundidos esa tarde por Europa Press. Son 4.669 identificaciones más que las 8.216 acumuladas hasta el 23 de agosto: un ritmo de unas 580 al día en esos ocho días, por encima de las 547 de media de todo el dispositivo.

La agencia cifra en 548 los identificados desde el domingo. El desglose por aeropuertos que publica a continuación suma 523: veinticinco personas sin ubicar. Es la cuarta vez que las cuentas de estos balances no cuadran, tras los desajustes de los días 16, 22 y 23 de agosto que ya documentó esta redacción.

En ese último tramo de 24 horas, el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas volvió a concentrar la mayor parte: 294 identificaciones en ocho aviones. Le siguen El Prat (103 en seis vuelos), Valencia (31 en un solo vuelo), Tenerife Sur (30 en siete) y Alicante (28 en cinco). En Menorca se controlaron tres vuelos sin encontrar a ningún nacional de tercer país —viajeros que no son españoles ni ciudadanos de otro Estado de la Unión Europea, los únicos a quienes se pide la documentación—; en Fuerteventura, uno, con el mismo resultado. Bilbao registró cuatro identificaciones pese a controlar diez vuelos.

Italia, un mes después de imponer los suyos, sigue sin difundir ninguna cifra equivalente de vuelos, aeropuertos, pasajeros o agentes.

Sánchez: «ningún sentido»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habló de los controles italianos ese mismo lunes en una entrevista en la Cadena SER, recogida por Europa Press: dijo que no tienen «ningún sentido» y recordó que España ayudó a Italia a acoger a inmigrantes llegados a Lampedusa. También lamentó una carta de veintidós líderes europeos, Meloni entre ellos, que cuestiona la política migratoria española, y defendió que los países de primera línea —España e Italia entre ellos— necesitan «la solidaridad de los países centroeuropeos y del norte de Europa». Son declaraciones del presidente; esta redacción no ha podido consultar esa carta ni verificar de forma independiente lo que Sánchez afirma sobre Lampedusa.

Cómo se llegó hasta aquí

El origen del choque es la entrada masiva de migrantes a Ceuta del 30 de julio de 2026. Al día siguiente, Italia anunció la suspensión de Schengen con España y reintrodujo el 1 de agosto los controles a vuelos y barcos procedentes del país; a los reproches se sumaron entonces los gobiernos de la República Checa, Finlandia, Dinamarca y otros, mientras la Comisión Europea rechazaba expulsar a España del espacio sin fronteras.

Madrid dio a Roma un ultimátum hasta el 9 de agosto para retirar los controles. Italia respondió que «no acepta ultimátums ni imposiciones del extranjero», y España activó los suyos dos días antes de que expirara su propio plazo. El primer día del dispositivo se identificó a 199 viajeros en cinco aeropuertos.

Un mes justo después de aquella suspensión, el pulso sigue exactamente donde estaba, con una diferencia: ahora tiene fecha nueva, y son quince días más.

Fuentes

La decisión italiana está acreditada por el comunicado oficial del propio Ministerio del Interior italiano, verificado en su web por esta redacción. La prórroga española y los datos del dispositivo se apoyan en dos redacciones distintas —Europa Press y elDiario.es—, ambas atribuyéndolos al Ministerio del Interior español, sin documento oficial publicado que los acredite.