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España controla a 199 pasajeros llegados de Italia en el primer día

La Policía Nacional revisó la documentación de 199 viajeros de terceros países llegados de Italia el sábado 8 de agosto de 2026, primera jornada de los controles fronterizos que España restableció como respuesta a la suspensión de Schengen decretada por Roma. Marlaska notificó la medida a Bruselas y el comisario Magnus Brunner dijo ver «señales» de que Italia levantará pronto los suyos.

Renato · 8 de agosto de 2026 · internacional

Cola de viajeros con equipaje de mano ante el control de pasaportes de un aeropuerto español, junto a un panel negro que separa dos carriles: «Cidadáns non UE / Non EU Nationals / Ciudadanos no UE» y «Cidadáns UE / EU Nationals / Ciudadanos UE».
Imagen de archivo: el control de pasaportes del aeropuerto de Santiago de Compostela, en marzo de 2007. La separación entre pasajeros comunitarios y de terceros países es la que decide quién pasa por los controles a los vuelos procedentes de Italia. (Foto: Dantadd (Wikimedia Commons), CC BY-SA 2.5)

El pulso fronterizo entre Madrid y Roma cabe, en su primera jornada, en 199 pasaportes. El Ministerio del Interior cifró en 199 los viajeros de terceros países —es decir, de fuera de la Unión Europea— a los que la Policía Nacional revisó la documentación entre las 00.01 y las 21.00 del sábado 8 de agosto de 2026 en los vuelos llegados de Italia, según el balance que difundió Europa Press esa misma noche.

El desglose por aeropuertos que facilitó Interior:

  • Madrid-Barajas: 83 pasajeros de un vuelo procedente de Roma, con 4 funcionarios. Es el aeropuerto con más controles del día.
  • Barcelona-El Prat: 67 pasajeros de dos vuelos, desde Milán y Roma, con 8 agentes.
  • Valencia: 33 pasajeros de tres vuelos, desde Cagliari, Nápoles y Bari, con 8 funcionarios.
  • Sevilla: 11 pasajeros de dos vuelos, desde Bolonia y Florencia, con 4 funcionarios.
  • Bilbao: 5 pasajeros de un vuelo desde Roma, con 3 agentes.
  • Alicante: tres vuelos llegados de Italia entraron en el dispositivo, pero no se controló a nadie.

Conviene leer los «12 vuelos» del balance con la calculadora delante: los controles efectivos se practicaron en nueve vuelos, y los tres restantes son precisamente los de Alicante, en los que no se revisó a ningún pasajero. La suma de los pasajeros por aeropuerto da los 199 exactos, y la de agentes, 27 funcionarios, la misma cifra que atribuye al dispositivo El Confidencial. No hay contradicción con el «centenar de agentes» que, según fuentes de Interior citadas por El País, participa en el operativo: una cosa son los policías desplegados y otra los que intervinieron en esos nueve controles.

Aleatorio, en la puerta del avión y solo a extracomunitarios

Los controles no se parecen a una frontera exterior clásica. Se hacen a la salida de la pasarela de acceso al avión —el finger—, sin desviar a los viajeros hacia los puestos fronterizos, y son «aleatorios, no sistemáticos»: alcanzan a entre el 5% y el 10% del pasaje de cada vuelo, según Interior, con dos a cuatro policías por aeronave. Eso equivale, calcula El País, a unas 15 personas revisadas en un avión mediano y unas 25 en uno grande. Los ciudadanos de Estados miembros quedan exentos para no atascar la salida.

Los equipos deciden sobre la marcha entre dos modalidades, explicaron a El País fuentes del Ministerio del Interior: revisar a todo el pasaje de un vuelo elegido al azar o seleccionar pasajeros dentro de un avión. Para elegir usan el PNR (Registro de Nombres de los Pasajeros), la base de datos con la que las aerolíneas comunican por adelantado al país de destino quién viaja en cada vuelo. Al pasajero sobre el que haya dudas se le lleva al puesto fronterizo para una comprobación a fondo y, si procede, se le deniega la entrada.

Aena y fuentes policiales aseguraron a El Confidencial que el tránsito aéreo y portuario no se ha resentido, tampoco en Canarias y Baleares, llenas de turistas italianos en agosto. Interior preveía extender el dispositivo a los aeropuertos de ambos archipiélagos, según El País y El Confidencial, aunque el balance de la jornada no menciona ningún control allí. Por mar, la única llegada prevista desde Italia el sábado era un crucero al puerto de Barcelona.

Marlaska sí avisó a Bruselas

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, comunicó la decisión el mismo sábado a cuatro autoridades europeas: la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Henna Virkkunen; el comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner; la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y la secretaria general del Consejo de Ministros de Interior de la UE y de los Estados asociados a Schengen, Thérèse Blanchet.

El escrito no habla de represalias contra Italia. Justifica la medida por la presión migratoria en la ruta del Mediterráneo central «que afecta a la República Italiana» y por la actividad de las redes de delincuencia transfronteriza vinculadas a la migración irregular, con sus posibles repercusiones sobre el orden público y la seguridad interior. Es, casi palabra por palabra, el argumento que Roma usó contra Madrid hace una semana.

Marlaska se acoge a los «artículos 25 y siguientes» del Código de Fronteras Schengen, el Reglamento (UE) 2016/399, y en concreto al artículo 27. El artículo 25 es el marco general que permite a un Estado reponer controles interiores ante «una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior»; el 27 fija el procedimiento y la obligación de notificarlo. La vigencia declarada va de las 00.00 del 8 de agosto a las 00.00 del 7 de septiembre, plazo que «podrá ser modificado en función de la evolución de las circunstancias» y que se reevaluará al vencer para «mantener, modificar o levantar la medida».

Ese aviso llena el hueco que esta redacción señaló el 7 de agosto: cuando España anunció el restablecimiento de los controles, ni el Gobierno ni el teletipo mencionaban la notificación a Bruselas, un trámite que el Código de Fronteras Schengen exige, ni bajo qué artículo actuaba España. La Comisión confirmó a El País haber recibido la comunicación y recordó que una medida adoptada de forma imprevista solo puede durar un mes, prorrogable por otros dos. Los treinta días fijados por España encajan con ese tope.

Bruselas empuja para desescalar

El movimiento más relevante del sábado no ocurrió en ningún aeropuerto. El comisario Brunner habló con Grande-Marlaska y con su homólogo italiano, Matteo Piantedosi, y escribió después en la red social X que ambos le confirmaron que los controles son temporales: «He estado en contacto hoy con los ministros de Interior español e italiano. Ambos confirmaron que los controles en las fronteras interiores son temporales», en el original en inglés que reprodujeron El País y El Confidencial. Brunner añadió que «la confianza entre los Estados miembros es nuestra moneda más valiosa» y que ve «señales» de que Italia podría levantar pronto los controles a los viajeros procedentes de España. Las apoya en unas declaraciones de Piantedosi: «Espero, ante todo, que el día 15, o incluso antes, en cualquier momento, se resuelva el problema».

En la propia Italia, la oposición cargó contra el Gobierno de Giorgia Meloni por no retirar sus controles. El líder de Alianza Verde e Izquierdas, Nicola Fratoianni, lo llamó «un bumerán que los italianos pagarán caro»; la diputada del Partido Demócrata Laura Boldrini, «un gol en propia puerta», según recogió El País citando a Efe.

Contexto

Italia suspendió Schengen con España el 31 de julio, después de que unas 72.000 personas cruzaran a Ceuta el 30 de julio. Madrid respondió con un ultimátum que Roma rechazó y, horas más tarde, con sus propios controles. El Gobierno italiano fijó el 15 de agosto como fecha más temprana para revisar su decisión: la misma en la que circula por redes sociales la convocatoria de un nuevo cruce masivo a Ceuta.

Una asimetría sigue en pie. España ha publicado ahora vuelos, aeropuertos, pasajeros y agentes de su primer día; Italia, ocho días después de imponer sus controles, no ha difundido ninguna cifra equivalente sobre cuántos españoles o cuántos vuelos ha revisado.

Fuentes

Los datos del balance y el contenido de la notificación a Bruselas proceden de un comunicado del Ministerio del Interior —fuente-sujeto de los hechos— difundido por Europa Press (confianza alta) y reproducido de forma coincidente por El País y El Confidencial. El detalle del operativo (porcentaje de pasajeros, uso del PNR, modalidades) procede de fuentes de Interior citadas por El País (confianza media) y no está confirmado por el comunicado. El mensaje de Brunner en X no ha podido consultarse en su fuente original: se atribuye a las dos cabeceras que lo reprodujeron.