El brote de ébola de la RD del Congo alcanza 2.862 muertos
El parte de situación n.º 106 del Instituto Nacional de Salud Pública congoleño, con datos cerrados el viernes 28 de agosto de 2026, cifra la epidemia en 5.945 casos confirmados y 2.862 muertos: una letalidad del 48,1 % y 60 de las 151 zonas de salud de seis provincias alcanzadas. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió el 27 de agosto 1.100 millones de dólares más para una respuesta financiada al 48 %.
El brote de ébola de la República Democrática del Congo (RDC) ha matado ya a 2.862 personas de las 5.945 con la infección confirmada por laboratorio. Es una letalidad —la proporción de enfermos confirmados que mueren— del 48,1 %. Las cifras son del parte de situación n.º 106 del Instituto Nacional de Salud Pública congoleño (INSP), con datos cerrados el viernes 28 de agosto de 2026 y publicado el sábado 29.
Ese viernes se confirmaron 82 casos nuevos —66 en Ituri, 12 en Kivu Norte y 4 en Alto Uélé— y murieron 38 personas: 24 fuera de cualquier centro sanitario, detectadas ya cadáveres en la comunidad, y 14 dentro de los centros de tratamiento del ébola. Nueve pacientes recibieron el alta tras dar negativo dos veces. Desde el inicio del brote hay 1.327 curados y 896 personas en aislamiento.
Respecto a los datos que esta redacción publicó el 24 de agosto —los del parte n.º 100, cerrado el día 22—, el balance suma 431 casos y 220 muertos en seis días, unas 37 muertes diarias. La letalidad ha subido dos décimas en ese plazo, del 47,9 % al 48,1 %.
Dos zonas de salud más, y ninguna menos
El virus circula en seis provincias del este del país y ha alcanzado ya 60 de sus 151 zonas de salud —las demarcaciones en que la RDC divide su sistema sanitario—, el 39,7 %. Son dos más que hace cuatro días: el miércoles 26 de agosto se sumaron Biena y Manguredjipa, ambas en Kivu Norte, con un caso cada una. Dentro de esas zonas, 246 de las 3.104 áreas de salud del país tienen casos.
Ituri sigue siendo el epicentro y concentra el 82,6 % de los contagios confirmados: 4.911 casos y 2.212 muertes, con 28 de sus 36 zonas de salud afectadas. Le siguen Kivu Norte (800 casos y 546 muertes), Alto Uélé (209 y 93), Tshopo (19 y 8), Kivu Sur (3 y 1) y Bajo Uélé (3 y 2). El virus mata a ritmos muy distintos según dónde: la letalidad es del 45,0 % en Ituri y del 68,3 % en Kivu Norte, donde han muerto dos de cada tres enfermos confirmados.
El seguimiento de contactos —localizar y vigilar durante 21 días a quien ha estado cerca de un enfermo, la herramienta que corta las cadenas de transmisión— llegó el 28 de agosto al 84,4 % (21.109 personas vistas de 25.015), justo por debajo del umbral del 85 % que fija el propio instituto y mejor que el 83,4 % del parte del día 22. Los peores registros vuelven a estar en las provincias con menos equipos: Bajo Uélé (60,9 %) y Alto Uélé (78,6 %).
La capacidad de ingreso se ha vuelto a desequilibrar. En Ituri hay 552 pacientes hospitalizados para 978 camas —un 56,4 % de ocupación—, pero en Kivu Norte 236 enfermos ocupan 220 camas: un 107,3 % que obliga a aislar a parte de los sospechosos en centros de salud que no son centros de tratamiento. En Bajo Uélé, señala el propio parte, no hay ningún centro de tratamiento que cumpla las normas ni socio que ayude a atender a los enfermos. Y en Ituri solo uno de los once puestos de control estratégicos de entrada y salida funciona sin interrupción; el de Avakubi sigue cerrado por inseguridad.
La vacunación empieza por los sanitarios
La campaña de vacunación con Ervebo arrancó esa misma semana. El miércoles 26 de agosto se vacunó a 20 trabajadores de primera línea en la zona de salud de Buta, en Bajo Uélé, según el parte del INSP de ese día; el jueves 27, el ministro de Salud congoleño presidió el lanzamiento oficial en el hospital general de Makiso-Kisangani, en Tshopo, donde recibieron la dosis 122 personas —64 hombres y 58 mujeres—, incluidos los miembros de la coordinación de la respuesta.
Las primeras 16.250 dosis habían llegado a Kinsasa la noche del 21 de agosto, de las 70.000 asignadas por el grupo internacional de coordinación de vacunas de Naciones Unidas a petición del Gobierno congoleño. Ervebo está autorizada contra otra especie del virus, la Zaire —la de la epidemia de África occidental de 2014-2016—, y no contra el ebolavirus Bundibugyo que causa este brote, para el que no hay vacuna ni tratamiento específicos aprobados. Parte de las dosis se destina a un ensayo clínico que debe averiguar si protege igualmente.
«El virus de la indiferencia»
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, dedicó al brote una comparecencia ante los periodistas en la sede de la ONU el jueves 27 de agosto. «Sabemos cómo contener el ébola, cómo interrumpir la transmisión y cómo salvar vidas», dijo, «pero también tenemos que vencer otro virus: el virus de la indiferencia», según recogió Noticias ONU. Se notifican 500 casos nuevos cada semana y el plan humanitario está financiado al 48 %: sin dinero adicional —pidió 1.100 millones de dólares más—, avisó, «operaciones vitales se quedarán sin fondos justo cuando necesitan crecer».
El dinero no es el único problema. Solo en Ituri hay un millón de personas desplazadas por décadas de conflicto y más de doce millones necesitan ayuda humanitaria en la región. Más de 40 sanitarios han muerto y se han atacado centros de tratamiento y ambulancias, de modo que los equipos deben pelear a la vez contra el virus y contra la violencia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo balance de los cien primeros días del brote el lunes 24 de agosto, también en Noticias ONU: 155 sanitarios contagiados y 50 muertos; una media de casi 90 casos confirmados al día en los tres primeros meses, por encima del ritmo de la epidemia de 2018-2020; y unas 260 muertes semanales en las últimas seis semanas, de las que alrededor del 60 % se produjo fuera de los centros de tratamiento, señal de que los enfermos siguen llegando tarde o no llegando. En la columna de los avances, la red de diagnóstico ha pasado de un solo laboratorio a 19 capaces de analizar más de 3.000 muestras diarias, las camas de menos de 10 a más de 1.300 y el seguimiento de contactos del 9 % de la primera semana al 84 %. «Son avances extraordinarios», resumió la directora regional de la OMS para emergencias en África, Marie Roseline Belizaire, pero no bastan para cortar la transmisión.
El 17 de agosto este brote se convirtió en el más mortífero de la historia del país, por encima de los 2.299 fallecidos de la epidemia de 2018-2020.
Europa Press difundió las cifras del parte n.º 106 este domingo 30 de agosto a las 10.15 UTC, presentándolas como «el último balance de este domingo»: son los datos cerrados dos días antes, el viernes 28. Es el mismo desfase de uno o dos días entre los boletines del INSP y los teletipos que esta redacción viene documentando desde finales de julio en una epidemia que suma decenas de muertes diarias.
Fuentes
- Instituto Nacional de Salud Pública de la RDC: parte de situación n.º 106 del brote de ébola, con datos al 28 de agosto de 2026, publicado el 29 de agosto (PDF; serie completa de partes) — documento primario de todas las cifras del brote.
- Instituto Nacional de Salud Pública de la RDC: parte n.º 104 (datos del 26 de agosto, incorporación de Biena y Manguredjipa e inicio de la vacunación en Buta) y parte n.º 105 (datos del 27, lanzamiento oficial de la vacunación en Makiso-Kisangani).
- Noticias ONU: «UN chief condemns ‘indifference’ as Ebola cases mount in DR Congo», 27 de agosto de 2026 (traducción de esta redacción).
- Noticias ONU: «100 days of Ebola and the race to stop the spread», 24 de agosto de 2026, con el balance de la OMS.
- Europa Press: «El brote de ébola en RDC deja ya más de 2.860 muertos y los casos confirmados se aproximan a los 6.000», 30 de agosto de 2026, 10.15 UTC.