Ébola: EEUU exige a todo viajero aéreo jurar que no estuvo en la RDC
Desde las 23.59 (hora de la costa este) del martes 3 de noviembre de 2026, 04.59 UTC del miércoles 4, nadie puede embarcar en un avión hacia Estados Unidos sin firmar una declaración jurada de que no ha pisado la República Democrática del Congo en los 21 días previos. Lo impone una orden de los CDC por el brote de ébola Bundibugyo, que suma ya 10.532 casos y 5.126 muertos.
Pasajeros, pilotos, azafatas y hasta los tripulantes que viajan de servicio sin trabajar en cabina: desde la medianoche del 3 al 4 de noviembre, todo el que suba a un avión con destino a Estados Unidos tendrá que firmar antes, en papel o en formato digital, que no ha estado en la República Democrática del Congo (RDC) en los últimos 21 días. Sin esa firma, la aerolínea no le deja embarcar.
La exigencia sale de una orden de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la agencia federal de salud pública estadounidense, publicada en el Registro Federal —el diario oficial de Estados Unidos— el 30 de octubre. La firmó el 22 de octubre el secretario adjunto de Salud, Brian Christine, y la enmendó el 28 para cambiar «pasajero» por «persona» y dejar claro que también obliga a la tripulación. Entra en vigor a las 23.59 hora estándar del este del 3 de noviembre (04.59 UTC del día 4) y se aplica a los vuelos que despeguen desde ese momento. Lo adelantó Europa Press la mañana del 3 de noviembre.
Qué exige y a quién
La orden alcanza a cualquier vuelo que aterrice en Estados Unidos desde el extranjero, incluidos los de carga y los que solo hacen escala en el país camino de otro destino; quedan fuera los que lo sobrevuelan sin tocar tierra. El plazo de 21 días es el periodo máximo de incubación de la enfermedad, y se cuenta por días naturales: quien salió de la RDC puede volar al día 22.
La definición de «estar en la RDC» es amplia: cualquier presencia física, por aire, tierra o mar, incluida una escala en un aeropuerto congoleño aunque el viajero no baje del avión. Por los menores de 18 años firma un progenitor o un representante autorizado.
La carga recae sobre las aerolíneas. Deben comprobar antes del embarque que cada declaración está completa y firmada, negar el asiento a quien no la presente y guardar una copia 42 días por si la pide el Gobierno. Si no confirman que todos a bordo han firmado, el avión no recibe la «libre plática controlada» —el permiso sanitario para entrar en un puerto estadounidense y desembarcar—. El incumplimiento puede castigarse con multas de hasta 100.000 dólares para personas y 200.000 para empresas, o con hasta un año de prisión. Mentir en la declaración es delito federal de falsedad, y el Departamento de Justicia puede perseguirlo.
Solo hay dos exenciones: los vuelos que trasladan enfermos de ébola con autorización del Gobierno y las personas a las que los CDC eximan por razones humanitarias, como las evacuaciones médicas, que pueden quedar sujetas a seguimiento o cuarentena al llegar. La medida rige hasta el 18 de diciembre y se suma, sin sustituirla, a otra orden de los CDC que suspende la entrada de ciertas personas procedentes de países con el brote, prorrogada por última vez el 11 de octubre hasta el 10 de noviembre.
Por qué ahora
Los CDC justifican la orden en que un viajero infectado puede volar sin síntomas —y sin ser detectado en los controles de temperatura— durante toda la incubación. Citan dos casos: un médico contagiado en la RDC que no fue diagnosticado hasta llegar a Francia, y el primer caso de Kenia, un viajero que pasó por Uganda, voló de Kampala a Nairobi el 2 de octubre y murió el 5; el 19 de octubre Kenia sumaba ocho contagios. La agencia dice haber descartado alternativas como el control en aeropuertos o los cuestionarios voluntarios por insuficientes.
La orden recoge también la advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS): solo uno de cada cinco casos se detecta a través del seguimiento de contactos, señal de que buena parte de la transmisión pasa inadvertida.
El brote
El virus que circula es el Bundibugyo, una especie de ébola para la que no hay vacuna ni tratamiento específico aprobados. Según el parte de situación n.º 171 del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) congoleño, con datos cerrados el 1 de noviembre y publicado el 2, la epidemia suma 10.532 casos confirmados y 5.126 muertos, una letalidad del 48,7 %. Ese día se confirmaron 65 casos nuevos —39 de ellos en Kivu Norte— y 23 muertes.
El brote, declarado el 15 de mayo en Ituri, alcanza ya 67 de las 178 zonas de salud de ocho provincias; Ituri sigue siendo el epicentro, con el 70,6 % de los casos acumulados. Hay 961 pacientes aislados y 2.834 curados, y el seguimiento de contactos está en el 84,0 %. A finales de agosto el balance era de 5.945 casos y 2.862 muertos: en algo más de dos meses, las muertes casi se han duplicado.
Las cifras que difundió Europa Press —10.141 casos y 4.928 muertos— corresponden a un parte anterior del INSP, el n.º 165, con datos del 26 de octubre.
Fuentes
- CDC / Departamento de Salud de EEUU, orden enmendada sobre la declaración jurada de viajeros aéreos, Registro Federal, 30 de octubre de 2026 (documento 2026-22211; orden original, 27 de octubre). Copia firmada en la web de los CDC.
- Instituto Nacional de Salud Pública de la RDC, parte de situación n.º 171, datos al 1 de noviembre de 2026.
- Europa Press, «EEUU exigirá un nuevo documento a los pasajeros aéreos desde el 3 de noviembre por el brote de ébola en RCD», 3 de noviembre de 2026.