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Nepal rescata a dos operarios atrapados nueve días en un túnel hidroeléctrico

Sanjay Sah y Kabir Maharjan salieron con vida el viernes 4 de septiembre de 2026 del túnel de la central de Trishuli 3A, en el distrito nepalí de Nuwakot, sepultado por la riada del Himalaya el 26 de agosto. Horas después, los equipos de rescate recorrieron el túnel entero, encontraron un solo cadáver más y la dirección de la planta pidió parar la búsqueda; el balance oficial va por 1.287 cuerpos recuperados.

Renato Davila · 4 de septiembre de 2026 · internacional

Casa de máquinas de la central hidroeléctrica de Trishuli: un edificio amarillo de dos plantas con remates rojos, tejado a dos aguas de borde dorado y un tridente pintado en el frontón, con el rótulo «Trisuli Power House», al pie de una ladera boscosa
Imagen de archivo: la casa de máquinas de la central hidroeléctrica de Trishuli, en el distrito de Nuwakot (Nepal), el 28 de julio de 2025. No es la planta de Trishuli 3A —situada en el mismo distrito y sobre el mismo río—, de cuyo túnel salieron con vida los dos operarios el 4 de septiembre de 2026. (Foto: Shuraj Thapaliya / Har Samaya, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons)

Nueve días bajo tierra, en un túnel anegado de barro. Rescatadores nepalíes y extranjeros sacaron con vida el viernes 4 de septiembre de 2026 a dos operarios del túnel de la central hidroeléctrica de Trishuli 3A, en el distrito de Nuwakot, sepultada por la riada que bajó del Himalaya el 26 de agosto.

«Buenas noticias. Dos personas han sido rescatadas con vida en el interior del túnel de la planta hidroeléctrica Trishuli 3A», anunció la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) —el organismo del Gobierno nepalí que publica el balance oficial de la catástrofe— en un mensaje en redes sociales recogido por Europa Press. The Kathmandu Post lo describe como un respiro poco frecuente en unas operaciones que la ONU situaba el 2 de septiembre en «una nueva fase»: más de recuperación de restos que de rescate.

«Les dije a todos que corrieran»

Los dos rescatados son Sanjay Sah y Kabir Maharjan, ambos vinculados a la Autoridad de Electricidad de Nepal (NEA), la eléctrica estatal del país.

Sah, capataz mecánico de 30 años y natural del distrito de Saptari, estaba de turno en la sala de control cuando entró el agua. Aquella mañana no había bajo tierra cinco o seis personas, como de costumbre, sino «40 o 45», contó después al equipo médico del Ejército nepalí, según recogió el diario The Kathmandu Post. Perdió su propia salida mientras empujaba a los demás hacia la boca del túnel: «Yo trabajaba en la sala de control. Mi responsabilidad era salvar la vida de todos», dijo. «Les dije a todos que corrieran. Al hacerlo perdí mi tiempo. Al final no pude salir». Pasó los nueve días recitando un mantra.

Maharjan, supervisor mecánico de Kirtipur (Katmandú) con más de quince años en la empresa, ni siquiera trabajaba allí: había llegado el 25 de agosto desde la central de Kulekhani para un mantenimiento programado. Habló por última vez con su mujer, Hira Shobha, hacia las 7.30 de la mañana del 26 de agosto —poco más de una hora antes de que bajara el agua—: le dijo que iban a desayunar antes de meterse bajo tierra y que allí el móvil no le funcionaría. Sah había hablado con los suyos hacia las 7.00 de esa misma mañana, unos tres minutos, para enseñarles la maquinaria de la planta; después su teléfono quedó apagado.

Los dos fueron atendidos en el terreno y trasladados en helicóptero a Katmandú. Maharjan ingresó grave, con una pierna herida, en la unidad de cuidados intensivos del hospital militar Birendra, en el barrio de Chhauni; Sah quedó estable en el mismo centro. «Me reconoció y me habló, pero no está en condiciones de hablar mucho», dijo su mujer.

El túnel, recorrido entero: un cadáver y ninguna voz más

El rescate levantó la esperanza de que quedara más gente viva ahí dentro. La esperanza duró pocas horas. Un equipo de siete agentes de la unidad de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas de la Fuerza Armada de Policía (APF) —el cuerpo paramilitar nepalí—, junto con militares, recorrió todas las secciones del túnel. «Aparte de las dos personas rescatadas con vida, encontramos el cuerpo de otra», dijo el agente Ambar Mahat al diario Kantipur, en una información recogida por The Kathmandu Post.

«Cada sección del proyecto está sepultada bajo lodo y tierra, y algunas zonas están llenas de rocas», describió Mahat. «Entramos arrastrándonos entre 15 y 20 minutos. En cada sección que registramos encontramos barro, tierra y légamo». La presión del agua había hecho caer las losas del techo. «A los dos hombres se les rescató junto al edificio de la casa de máquinas. No oímos ninguna otra voz».

El portavoz del Ejército nepalí, Netra Bahadur Karki, confirmó que el equipo llegó al punto más alejado del túnel. Aabhash Ojha, jefe de la central, pidió suspender la operación, aunque matizó que su propia plantilla inspeccionará antes «los puntos posibles» y que solo después se decidirá.

El propio Sah lo ve de otra manera. Dijo que durante los nueve días llegó a hablar o a hacerse oír con «tres o cuatro personas» cercanas, y que podría quedar gente más adentro: «Podría haberla. No todos habrán podido salir. El túnel es muy largo». Horas antes del rescate, el diputado Shri Ram Neupane —ingeniero del partido Rastriya Swatantra Party implicado en la búsqueda desde el primer día— había contado que los rescatadores oyeron voces dentro y llegaron a establecer contacto: «El equipo gritó “no os asustéis, estamos aquí para rescataros”, y desde dentro respondieron “vale”», dijo a The Kathmandu Post.

Los dos recuentos siguen sin cuadrar

La NDRRMA cifró en 1.287 los cuerpos recuperados en ocho distritos, con datos cerrados a las 12.30 hora local del viernes (06.45 UTC), según The Kathmandu Post. La Policía nepalí, que lleva su propio registro, daba tres cadáveres más —1.290— y 4.788 desaparecidos, 601 de ellos extranjeros, según Europa Press. Es la misma divergencia entre ambos organismos que se arrastra desde el 2 de septiembre, cuando la diferencia era de trece cadáveres; este viernes 4 de septiembre son tres.

En desaparecidos, en cambio, la brecha sigue abierta y la NDRRMA introduce un matiz importante: sitúa en unas 5.083 las personas «sin localizar», pero advierte de que esa cifra incluye cuerpos ya recuperados y todavía sin identificar, por lo que no equivale a personas que sigan desaparecidas. Su lista cuenta 583 extranjeros; la de la Policía, 601. Las autoridades de los distritos de Rasuwa y Nuwakot manejan por su cuenta unos 2.130 y 2.340 sin localizar, respectivamente.

El desglose por distritos sí cuadra al cuerpo: 359 cadáveres en Chitwan, 219 en Nawalparasi Este, 212 en Nawalparasi Oeste, 184 en Nuwakot, 140 en Rasuwa, 72 en Gorkha, 63 en Dhading y 38 en Tanahun; suman exactamente 1.287. El dato que cambia el mapa es Rasuwa, el distrito fronterizo donde empezó todo: pasa de 45 cuerpos el 2 de septiembre a 140 este viernes. Durante la primera semana los muertos aparecían casi todos en la llanura del sur, arrastrados decenas de kilómetros río abajo; ahora empiezan a salir donde bajó el alud.

De los cuerpos recuperados, 96 han sido identificados y entregados a sus familias —uno más que el 2 de septiembre—. Más de 5.300 personas han recibido atención médica por heridas y los equipos han puesto a salvo a 13.013, según la autoridad de desastres. Siguen desplegados más de 21.000 efectivos: cerca de 9.300 militares, 7.900 policías y más de 4.200 agentes de la APF.

A las cifras nepalíes se suman al menos 21 muertos y alrededor de 550 desaparecidos —261 extranjeros— en territorio chino, según las autoridades de ese país recogidas por Europa Press, y tres cadáveres recuperados en la India. Pekín, que no movía su balance desde el 30 de agosto, sube así de 16 a 21 muertos. La suma aritmética de los tres registros da 1.314 fallecidos, pero nadie publica un balance consolidado y nadie ha comprobado si las listas de desaparecidos de Nepal y China se solapan en el caso de quienes cruzaban la frontera cuando bajó el agua.

Cuánta gente había en las centrales

En Trishuli 3A trabajaban 42 personas, según los datos que recoge The Kathmandu Post. En las otras centrales golpeadas por la misma riada había muchas más: 557 trabajadores en Upper Trishuli 1, 191 en Upper Trishuli 3B y 93 en Rasuwagadhi. Todas quedaron con los túneles cubiertos de barro y escombros.

Esos números no encajan con el balance oficial: el 1 de septiembre la NDRRMA incluyó entre los desaparecidos a 639 trabajadores de una sola central hidroeléctrica, sin decir cuál, y ninguno de los recuentos publicados este viernes aclara a qué proyecto corresponde esa cifra.

Qué destruyó la riada

El inventario de daños que publica la autoridad de desastres: 7.570 viviendas destruidas, al menos 48 edificios públicos, 18 escuelas y siete centros de salud dañados o arrasados, unos 55 kilómetros de carretera completamente destrozados, 33 puentes para vehículos y 68 puentes colgantes caídos. Las telecomunicaciones se van restableciendo: 116 de las 120 antenas afectadas de Nepal Telecom y 75 de 78 de Ncell vuelven a funcionar.

El origen: un glaciar que se desprendió

La riada se desencadenó a las 02.52 UTC del miércoles 26 de agosto de 2026 (8.37 de la mañana, hora local). El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) descartó que hubiera terremoto y lo catalogó como un deslizamiento: se desprendió el frente de un glaciar por encima de los 5.000 metros, en la ladera del Langtang Lirung, y la masa de hielo, roca y barro bajó al valle convertida en un flujo de detritos —una avalancha de agua cargada de escombros— que arrasó el paso fronterizo chino de Gyirong y siguió por las cuencas del Bhotekoshi y el Trishuli. Un experto del Ministerio de Recursos Naturales de China llegó por su cuenta al mismo punto de origen. Sigue sin saberse qué desestabilizó el glaciar.

El primer balance, la tarde de aquel miércoles, hablaba de 95 muertos.

Fuentes

El documento primario del balance oficial nepalí sigue siendo un comunicado que la NDRRMA difunde en sus redes sociales. Esta redacción volvió a comprobar el 4 de septiembre de 2026 que su web (ndrrma.gov.np) no sirve ese balance en una página consultable. Todas las cifras de víctimas son provisionales y han cambiado a diario desde el 26 de agosto.