La policía nepalí eleva a 1.127 los cuerpos recuperados por la riada
La Policía de Nepal elevó a 1.127 los cadáveres recuperados por la riada del Himalaya —nueve de ellos en la India— con datos de la madrugada del miércoles 2 de septiembre de 2026, y sitúa en 4.858 los desaparecidos. La autoridad nepalí de gestión de desastres, que lleva su propio recuento, contaba esa misma mañana 1.114 muertos y casi mil desaparecidos menos.
Una semana después del desprendimiento del glaciar, Nepal tiene dos cifras de muertos y no coinciden. La Policía nepalí elevó a 1.127 los cuerpos recuperados por la riada del Himalaya, con datos cerrados a las 5.00 de la mañana del miércoles 2 de septiembre de 2026 (23.15 UTC del martes), según publicó el diario The Kathmandu Post. Nueve de esos cadáveres aparecieron ya en la India, río abajo. La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA), el organismo del Gobierno nepalí que viene publicando el balance oficial, daba esa misma mañana 1.114 cuerpos en un comunicado difundido en sus redes sociales y recogido por Europa Press.
La diferencia entre ambos registros es pequeña —trece cadáveres, casi todos explicables por los nueve hallados en territorio indio— y por primera vez desde que empezó la catástrofe los desgloses cuadran: los ocho distritos que enumera la Policía —45 cuerpos en Rasuwa, donde empezó todo, frente a 348 en Chitwan y 217 en Nawalparasi Este, ya en la llanura del sur— más los nueve cadáveres de la India suman exactamente 1.127. Y esas cifras por distrito coinciden casi punto por punto con las de la NDRRMA: 348 en Chitwan en ambos recuentos, 190 en Nawalparasi Oeste, 217 frente a 218 en Nawalparasi Este.
Novecientas cincuenta personas de diferencia en la lista de los que faltan
Donde los dos recuentos se separan de verdad es en los desaparecidos. La Policía busca a 4.858 personas. La NDRRMA los mantiene «por encima de los 3.900», sin dar una cifra exacta en el balance que difunde este miércoles: el martes 1 de septiembre eran 3.916, después de que ese día la propia autoridad rebajara por primera vez la cifra, de 4.247 a 3.916, sin explicar por qué. Entre uno y otro registro hay unas 950 personas de diferencia, y ninguno de los dos organismos aclara a qué se debe.
Es el mismo patrón que arrastra esta catástrofe desde el primer día: la Policía, la NDRRMA, la Junta de Turismo de Nepal y las autoridades chinas publican balances con horas de corte distintas que no han cuadrado entre sí en ninguna jornada. El único dato en el que las dos fuentes de esta noticia coinciden sin matices es el umbral: la riada ha matado a más de 1.100 personas.
Autopsias hechas, nombres que faltan
La Policía dice haber completado los trámites de autopsia e identificación legal de 1.113 de los cuerpos recuperados y haber entregado 95 a sus familias. A la vez, ha subido a su web los datos de 911 cadáveres sin identificar para que las familias que buscan a alguien puedan reconocerlo. No explica cómo encajan las dos cifras —trámite forense concluido no equivale a persona identificada—, y tampoco cuántas de las 911 fichas corresponden a extranjeros.
La NDRRMA, por su parte, eleva a 11.993 las personas rescatadas, entre ellas 273 extranjeros evacuados por vía aérea, y cifra en 292 los heridos, 182 de ellos ya con el alta; el martes eran 11.814 rescatados y 279 heridos. Hay más de 21.300 efectivos desplegados —7.900 policías y 9.200 militares, según la autoridad de desastres; 7.912 agentes, según el recuento propio de la Policía—. La Policía dice haber rescatado a 6.541 personas: cuenta solo las suyas, no las de todos los cuerpos desplegados, como ya ocurrió con las evacuaciones que el Ejército nepalí contabilizaba aparte.
China lleva tres días sin mover su balance
En el Tíbet han muerto al menos otras 16 personas, una cifra que Pekín no actualiza desde el domingo 30 de agosto, y siguen sin localizar a 546 personas en suelo chino según El País, «alrededor de 550» —261 de ellas extranjeras— según Europa Press. China restringió la información sobre la catástrofe en la región desde los primeros días.
Los registros de los tres países tampoco encajan en lo más elemental: Europa Press sigue contabilizando «tres cadáveres recuperados en India», mientras la Policía nepalí ya cuenta nueve cuerpos hallados allí dentro de su propio total. Nadie ha publicado un balance consolidado de la catástrofe ni ha comprobado si las listas de desaparecidos de Nepal y China se solapan en el caso de quienes cruzaban la frontera cuando bajó el agua.
La ONU: «Una nueva fase»
La respuesta sobre el terreno «está entrando en una nueva fase», declaró en rueda de prensa el portavoz de la Secretaría General de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, según Europa Press. «Para miles de familias afectadas, la prioridad ahora es recibir asistencia humanitaria, recuperar e identificar los restos de sus seres queridos, localizar a familiares desaparecidos, reunir a los niños separados y facilitar el acceso a apoyo psicosocial», dijo. Es decir: menos rescate y más recuperación.
Dujarric cifró en cerca de 3.500 los desplazados que viven en 27 centros de acogida en Nuwakot y Rasuwa, muchos de ellos en escuelas, «lo que tiene un efecto de alteración de la educación a los niños». El principal problema, añadió, es llegar: más de 40 puentes destruidos, tramos de la carretera principal aún cortados y comunidades enteras que dependen de los helicópteros del Ejército para recibir suministros. Advirtió además del «creciente riesgo» sanitario por el hacinamiento en los refugios, el agua contaminada y los daños en los centros de salud, en plena temporada de monzones.
Qué ocurrió el 26 de agosto
La riada se desencadenó de madrugada, a las 02.52 UTC del miércoles 26 de agosto. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) catalogó el suceso como un deslizamiento de magnitud 5,2 y descartó que hubiera terremoto: se desprendió el frente de un glaciar por encima de los 5.000 metros, en la ladera del Langtang Lirung, y la masa de hielo, roca y barro bajó al valle convertida en un flujo de detritos —una avalancha de agua cargada de escombros— que arrasó el paso fronterizo chino de Gyirong y siguió por las cuencas del Bhotekoshi y el Trishuli hasta la llanura del sur. Un experto del Ministerio de Recursos Naturales de China llegó por su cuenta al mismo punto de origen. Sigue sin saberse qué desestabilizó el glaciar.
El primer balance, la tarde del 26 de agosto, hablaba de 95 muertos.
Fuentes
- The Kathmandu Post: «Nepal flood death toll rises to 1,127 as 4,858 remain missing», 2 de septiembre de 2026, con datos de la Policía de Nepal cerrados a las 5.00 hora local. Consultado directamente por esta redacción el 2 de septiembre de 2026. Es la fuente más cercana al documento primario a la que se ha podido acceder: la Policía nepalí no publica ese parte en un portal consultable en abierto.
- El País: «La esperanza de hallar supervivientes disminuye una semana después de la riada del Himalaya: “La recuperación será un largo maratón”», de Inma Bonet Bailén, publicado a las 06.45 UTC del 2 de septiembre de 2026. Es el medio que llevó a esta redacción hasta el recuento de la Policía nepalí vía The Kathmandu Post; de él proceden también las cifras del Tíbet. El cuerpo del artículo está tras muro de pago: se ha verificado el primer párrafo a través del canal RSS del propio diario, y las cifras que contiene se han contrastado después contra la fuente original.
- Europa Press: «Aumentan a más de 1.100 los muertos en Nepal por la riada en la frontera con China, con más de 3.900 desaparecidos», publicado a las 06.52 UTC del 2 de septiembre de 2026, con los datos de la NDRRMA y las declaraciones de Stéphane Dujarric.
El documento primario del balance oficial nepalí sigue siendo un comunicado que la NDRRMA difunde en sus redes sociales. Esta redacción no ha logrado localizarlo el 2 de septiembre de 2026 ni en la web del organismo (ndrrma.gov.np) ni en su portal de incidentes BIPAD, que registra los sucesos municipio a municipio sin balance agregado. Todas las cifras de víctimas son provisionales y han cambiado a diario desde el 26 de agosto.