China eleva a cinco los muertos por la riada en el Tíbet
El Departamento de Gestión de Emergencias del Tíbet contaba cinco muertos y 558 desaparecidos —260 de ellos extranjeros— a las 15.00 hora local del viernes 28 de agosto de 2026, dos días después de que la riada arrasara el paso fronterizo de Gyirong. Pekín sitúa ahora el origen del desastre en el desplome de un glaciar en el lado nepalí, y ha frenado el rescate por el riesgo de que reviente el lago de escombros que quedó aguas arriba.
Los muertos confirmados en el lado chino de la catástrofe del Himalaya han pasado de tres a cinco. El Departamento de Gestión de Emergencias de la región autónoma del Tíbet —Xizang en la denominación oficial china— dio esa cifra referida a las 15.00 hora local del viernes 28 de agosto de 2026 (07.00 UTC), junto a 558 personas en paradero desconocido, según recogió la agencia estatal Xinhua y publicó Europa Press. Son las víctimas del alud de barro que el miércoles 26 arrasó el puerto fronterizo de Gyirong, el principal paso terrestre entre China y Nepal.
De los 558 desaparecidos, 260 son extranjeros. Muchos de ellos, según La Vanguardia, eran peregrinos de origen indio que viajaban en grupos organizados hacia el lago tibetano de Manasarovar, sagrado para el hinduismo, con pasaporte indio, estadounidense, británico o canadiense. Pekín no ha movido esa cifra en más de 24 horas. Solo dos vecinos habían sido rescatados con vida en la vertiente tibetana hasta la mañana del jueves, según el balance en español de Xinhua.
Un lago de escombros que puede reventar
El rescate se detuvo durante horas el viernes. Las autoridades chinas detectaron un riesgo inminente de desbordamiento a 2.900 metros de altitud, según La Vanguardia: la propia riada dejó una presa natural de escombros aguas arriba del puerto —lo que los técnicos llaman un lago de taponamiento: agua embalsada por un tapón de roca y barro que nadie ha construido y que nadie controla—, con unos dos millones de metros cúbicos de agua y señales visibles de filtraciones. Las autoridades del condado de Gyirong advierten de que el terreno donde se asienta es geológicamente inestable y de que una rotura pondría en peligro a los equipos que trabajan río abajo.
Si el tapón cede, el desnivel de más de mil metros hasta el fondo del valle podría repetir el muro de agua y lodo del miércoles. En Nepal, la policía detectó también una subida ligera del nivel del río, con agua embarrada, y paró las operaciones durante 90 minutos. Los equipos chinos vigilan la presa con drones, telescopios y cámaras móviles: hasta que ese riesgo no se despeje, explican los responsables sobre el terreno a Xinhua, no se podrán retirar con seguridad los escombros acumulados a unos tres kilómetros aguas arriba del puerto.
681 rescatistas para un valle sin carretera
El despliegue chino chocó primero con la geografía. El alud destruyó unos tres kilómetros de carretera junto al puesto fronterizo y cortó la electricidad y las comunicaciones, de modo que durante horas nadie supo qué había pasado en el núcleo de la zona afectada. A las 10.00 hora local del viernes (02.00 UTC) habían llegado 681 efectivos de bomberos y rescate y 113 vehículos, con 6.612 lotes de material y suministros enviados al pueblo de Gyirong, según la Administración Nacional de Bomberos y Rescate citada por Xinhua. Los primeros equipos profesionales no alcanzaron el corazón del desastre hasta las 16.30 (08.30 UTC): seis bomberos del cuerpo del Tíbet y quince de Sichuan con un perro de búsqueda.
Pekín suspendió además la expedición de permisos de entrada al condado, evacuó el jueves a 555 turistas —la mayoría chinos, también indios— y realojó a 499 vecinos afectados, según Xinhua y La Vanguardia. El pronóstico no ayuda: se esperan lluvias moderadas y tormentas en casi todo el condado de Gyirong hasta el domingo 30 de agosto, con riesgo de nuevas crecidas y desprendimientos.
Pekín cambia la versión sobre el origen
La causa del desastre ha dado un giro que afecta al relato de los primeros días. Guo Zhaocheng, experto del Ministerio de Recursos Naturales chino citado por Xinhua, atribuye el alud al desplome de un glaciar en el lado nepalí, a mayor altitud, y calcula que la masa bajó a unos 50 metros por segundo —180 kilómetros por hora— y castigó más de veinte kilómetros de valle. La Vanguardia añade que Pekín ha localizado el desprendimiento con satélites en la ladera del pico nepalí Langtang Lirung, por encima de los 5.000 metros, y lo cifra en una superficie de hielo y roca equivalente a 28 estadios de fútbol.
Es lo mismo que concluyó el jueves el Servicio Geológico de Estados Unidos, que reclasificó como colapso glaciar el temblor que primero había catalogado como terremoto. La primera versión oficial, la que manejaban las autoridades nepalíes el miércoles y que Europa Press seguía recogiendo este viernes, hablaba de un corrimiento de tierra ocurrido más al norte, ya en territorio tibetano. Los dos gobiernos y el organismo científico apuntan ahora al mismo punto de partida: el hielo, y del lado de Nepal.
El recuento no para de moverse
El grueso de la mortandad está en Nepal, río abajo. La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) daba 538 muertos y 937 desaparecidos en la edición del viernes de La Vanguardia; Europa Press hablaba esa misma mañana de «casi 550» fallecidos y cerca de un millar de desaparecidos. A las 19.00 hora local del viernes (13.15 UTC), la misma autoridad elevó el balance a 579 cadáveres recuperados y 1.924 personas sin localizar, según Xinhua desde Katmandú. En India, Europa Press cuenta al menos tres cuerpos recuperados tras ser arrastrados río abajo; La Vanguardia sitúa cuatro en el estado de Uttar Pradesh.
Ninguna de estas cifras es definitiva y no hay un recuento conjunto: China y Nepal llevan listas separadas, y ni Pekín ni Katmandú han aclarado si se solapan en el caso de quienes cruzaban la frontera. La corriente ha llevado cadáveres hasta doscientos kilómetros aguas abajo y muchos llegan irreconocibles, a la espera de pruebas de ADN, según La Vanguardia; en el distrito nepalí de Rasuwa, el primero que recibió la ola, la Policía solo ha recuperado doce cuerpos, frente a los 178 de Chitwan, ya cerca de la frontera india.
Fuentes
- Xinhua (agencia estatal china), con los datos del Departamento de Gestión de Emergencias de la región autónoma de Xizang y de la Administración Nacional de Bomberos y Rescate: «Rescue operations underway as death toll from mudslide rises» y «China lleva a cabo esfuerzos de rescate multidimensionales tras fatal avalancha de lodo en Xizang», 28 de agosto de 2026 (fuente primaria de las cifras chinas). Balance nepalí: «579 dead, 1,924 missing after Nepal’s floods: disaster authority».
- Europa Press: «Ascienden a cinco los muertos y más de 550 los desaparecidos en China por la riada en la frontera con Nepal», 28 de agosto de 2026.
- La Vanguardia: «China y Nepal elevan la alerta por el riesgo de un nuevo desbordamiento», 28 de agosto de 2026.
Todas las cifras de muertos, desaparecidos y rescatados son provisionales y proceden de registros oficiales que no coinciden entre sí. Las cifras chinas las declara el organismo que dirige la emergencia, sin verificación independiente posible sobre el terreno; La Vanguardia es fuente de confianza media en nuestro registro y Xinhua no figura en él, de modo que lo que depende solo de una de ellas va atribuido en el texto.