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La riada entre Nepal y Tíbet supera los 390 muertos y 1.400 desaparecidos

La Policía de Nepal ha recuperado 389 cadáveres y China otros tres tras la riada del miércoles 26 de agosto de 2026 en la frontera del Himalaya, con 1.468 personas sin localizar, entre ellas cuatro españoles. El Servicio Geológico de Estados Unidos descarta que hubiera terremoto: lo que registraron los sismógrafos fue el colapso de un glaciar.

Renato Davila · 27 de agosto de 2026 · internacional

Cumbre nevada del Langtang Lirung bajo un cielo azul intenso, con una lengua de glaciar descendiendo hacia un valle de morrenas grises y laderas pardas en primer plano
Imagen de archivo: el Langtang Lirung, el pico más alto del Langtang Himal, visto desde el Tsergo Ri en abril de 2000. Los expertos citados por Reuters sitúan el desprendimiento en las laderas septentrionales de esta montaña. (Foto: Ahtih, CC BY-SA 3.0 (Wikimedia Commons))

Los cadáveres han aparecido a más de cien kilómetros del punto donde empezó todo. La Policía de Nepal ha recuperado 389 cuerpos repartidos por ocho distritos tras la riada que el miércoles 26 de agosto de 2026 bajó por los valles del Himalaya, y las autoridades chinas suman otros tres en la vertiente tibetana, según informó Europa Press y detalló El País. El balance cuadruplica el que el propio Gobierno nepalí daba la tarde anterior, cuando contaba 95 muertos.

Solo 17 de los cuerpos se encontraron en Rasuwa, el distrito fronterizo donde la ola de agua, barro y roca arrasó los pueblos. El resto apareció río abajo: 137 en Chitwan, ya en el sur del país, convertido en el epicentro de la búsqueda. Un portavoz de la policía nepalí dijo a la agencia Reuters, citada por El País, que la cifra de muertos seguirá subiendo a medida que avance el rescate.

Un glaciar, no un terremoto

A las 8.37 de la mañana del miércoles (hora local nepalí; 02.52 UTC), los sismógrafos registraron una sacudida en el Himalaya. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) la catalogó primero como un terremoto de magnitud 4,4. Ya no lo mantiene: en la ficha del evento us7000tbwb, el organismo lo clasifica como «deslizamiento» de magnitud 5,2 y advierte de que «el análisis adicional de estaciones sísmicas cercanas, de las ondas sísmicas de largo periodo y de las imágenes por satélite llevó a determinar que el suceso sísmico fue en realidad un colapso glaciar y un flujo de escombros, y que no se produjo ningún terremoto». La localización del evento, añade la ficha, se estimó a partir de imágenes de satélite, no de la red sísmica.

Un flujo de escombros es una avalancha de agua cargada de barro, hielo y roca que baja por un cauce con la consistencia del hormigón líquido. Según la reconstrucción publicada por El País a partir de imágenes de los satélites Planet Labs analizadas por expertos citados por Reuters, una parte del frente de un glaciar se desprendió a unos 5.200 metros de altitud en las laderas septentrionales del Langtang Lirung, cayó unos 1.200 metros hasta el fondo del valle, alcanzó el río Lhende —ya en el lado tibetano— y se transformó en una pared de agua y barro que llegó a avanzar a unos 180 kilómetros por hora. Siete minutos después de la sacudida arrasó el paso fronterizo chino de Gyirong y siguió hacia Nepal por los ríos Bhotekoshi y Trishuli. El Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), el organismo intergubernamental de investigación sobre el Hindú Kush-Himalaya con sede en el valle de Katmandú, calcula que el nivel del Trishuli subió nueve metros en media hora en uno de sus puntos de medición y que la riada alteró el cauce a lo largo de más de cien kilómetros.

El geólogo Xu Qiang, consultado por La Vanguardia, coincide: no hubo seísmo, sino un desprendimiento de roca y hielo «de decenas de millones de metros cúbicos» por encima de los 5.000 metros. Sigue sin saberse qué desestabilizó el glaciar. La primera versión oficial, la que manejaban las autoridades nepalíes el miércoles, atribuía la catástrofe a un corrimiento de tierra en territorio tibetano que habría bloqueado un cauce; el análisis del USGS sitúa el origen en el lado nepalí de la frontera y en el hielo, no en la tierra.

Cerca de 1.500 personas sin localizar

La Autoridad Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres (NDRRMA), el organismo nepalí que coordina las emergencias, cifra en 977 las personas dadas por desaparecidas en Nepal, según Europa Press. El País, que cita a la misma autoridad, habla de más de 910 sin contacto en el lado nepalí —540 extranjeros de 32 países, 127 nepalíes residentes en el exterior que estaban de visita, 85 miembros de los cuerpos de seguridad y de aduanas y decenas de vecinos—. En el lado chino, Pekín mantiene en 558 los ilocalizables, 260 de ellos extranjeros. Sumando ambos registros, El País eleva a 1.468 el total.

Ninguno de los dos gobiernos ha aclarado si las dos listas se solapan, algo verosímil en el caso de quienes estaban cruzando la frontera. Los recuentos siguen en comprobación y pueden incluir a personas vivas pero incomunicadas: la riada tumbó carreteras, líneas eléctricas y telefónicas.

644 turistas desaparecidos, cuatro españoles

La Oficina de Turismo de Nepal elevó este jueves a 644 los turistas desaparecidos, 517 de ellos extranjeros y 127 nepalíes, según un segundo despacho de Europa Press. Proceden de 33 países. El grupo más numeroso es el de 178 personas de origen indio, seguido de 65 estadounidenses, 53 ucranianos, 51 malasios, 35 australianos, 33 británicos, 25 canadienses, ocho alemanes y ocho rusos. El recuento no incluye a los ciudadanos chinos: Pekín cifra en torno a un centenar sus nacionales desaparecidos en suelo nepalí.

El registro nepalí anota tres españoles entre los desaparecidos; el Ministerio de Asuntos Exteriores eleva la cifra a cuatro. El miércoles por la tarde, Exteriores no tenía constancia de españoles afectados. La Oficina de Turismo ha rescatado hasta ahora a 27 turistas extranjeros —diez indios, cuatro surcoreanos, dos estadounidenses, dos italianos y ocho de nacionalidad no precisada—, y el Ministerio de Cultura, Turismo y Aviación Civil, la propia Oficina y la Policía Turística trabajan para «verificar el paradero y la situación de seguridad» de quienes estaban en la zona o la atravesaban.

La alta proporción de extranjeros no es casual. El corredor por el que bajó la riada es una de las principales conexiones terrestres entre Katmandú y el Tíbet: por ahí pasan las excursiones hacia Lhasa y el Everest y los peregrinos que se dirigen al monte Kailash y al lago Manasarovar, sagrados para el hinduismo y muy frecuentados por viajeros indios. Es temporada alta de peregrinación —y baja de montañismo, por el monzón—, lo que explica el perfil de buena parte de las víctimas. La Cancillería india ha confirmado que 288 de sus ciudadanos figuran entre los desaparecidos.

Cifras que no cuadran

El recuento oficial es un blanco móvil, y los registros no coinciden entre sí. La NDRRMA da 1.552 «civiles» rescatados y cerca de 13.300 agentes desplegados, según Europa Press; El País, citando a la misma autoridad, habla de 7.415 policías y militares desplegados y 239 vuelos de helicóptero, y atribuye al Ejército nepalí 466 personas rescatadas y evacuadas por aire, 31 de ellas extranjeras. El organismo de turismo nepalí —Junta de Turismo para El País, Oficina de Turismo para Europa Press— aparece con 667 turistas desaparecidos en un recuento y con 644 en el otro. Cualquier cifra de esta noticia debe leerse como una foto fija del jueves 27 de agosto.

Rescate contrarreloj y lluvia en camino

El primer ministro nepalí, Balendra Shah, en el cargo desde marzo de 2026, aseguró este jueves en un mensaje en redes sociales que su Ejecutivo ha intensificado «desde primera hora» la búsqueda, el rescate y la ayuda humanitaria, con helicópteros del Ejército y del sector privado y equipos terrestres. «Para ayudar a los ciudadanos en situación de riesgo, el Ejército nepalí entregó anoche suministros de ayuda humanitaria, entre los que se incluían alimentos básicos, tiendas de campaña y medicamentos», detalló. Los heridos se atienden en puestos médicos de Dhunche y Bidur, y los casos graves se trasladan a Katmandú; India ha enviado tiendas, alimentos y otros suministros a los distritos más castigados.

El tiempo juega en contra: se espera lluvia hasta el domingo 30 de agosto, con riesgo de nuevos desprendimientos que amenazan también a los propios equipos de emergencia. China evacuó el jueves a los 555 turistas que quedaban en el condado tibetano de Gyirong, donde está el puesto fronterizo destruido, según La Vanguardia. La agencia estatal china Xinhua confirmó pasadas las 14.00 hora de China (06.00 UTC) que un equipo de rescate había logrado acercarse al núcleo de la catástrofe en suelo tibetano, sin precisar si llegó al paso de Gyirong. Pekín no actualiza su cifra de fallecidos desde la noche del miércoles.

Los daños materiales van más allá del recuento humano. La corriente se llevó por delante 80 puentes —35 de ellos para vehículos— y 40 kilómetros de carretera, y destrozó varias centrales hidroeléctricas en uno de los países más pobres de Asia, según La Vanguardia, que califica el suceso como la peor catástrofe de Nepal desde el terremoto de 2015, en el que murieron unas 9.000 personas.

Fuentes

Los datos de víctimas, desaparecidos y rescatados son provisionales y proceden de registros oficiales que no coinciden entre sí. El País y La Vanguardia son fuentes de confianza media en nuestro registro de fuentes; los hechos recogidos aquí que dependen solo de una de ellas van atribuidos en el texto.