La OMS reclama una respuesta «masiva» al ébola congoleño, con 1.801 muertos
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha pedido intensificar «de forma urgente y masiva» la respuesta al brote de ébola de la República Democrática del Congo, el mayor registrado en el país, en un mensaje en redes sociales difundido por Europa Press el 6 de agosto de 2026. El último parte del Instituto Nacional de Salud Pública congoleño, con datos al 4 de agosto, cuenta 3.973 casos confirmados y 1.801 muertos: una letalidad del 45,3 %.
«El brote se está propagando más rápido de lo que podemos ampliar nuestra respuesta, y los nuevos casos se han duplicado en algunos focos de la enfermedad solo durante la última semana». Con esa frase, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha pedido «intensificar de forma urgente y masiva todos los esfuerzos, en todos los pilares de respuesta y por parte de todos los socios» contra la decimoséptima epidemia de ébola de la República Democrática del Congo (RDC). El mensaje, que Tedros publicó en redes sociales, lo difundió la agencia Europa Press el 6 de agosto de 2026.
Lo que pide el responsable de la OMS es concreto: llegar a «todas las comunidades afectadas a pesar de la inseguridad y los desplazamientos», coordinar la respuesta bajo el mando del Gobierno congoleño, dar a los sanitarios protección, formación y apoyo, y acelerar la atención médica, la vigilancia epidemiológica y los entierros dignos y seguros —el protocolo que permite sepultar a un muerto por ébola sin contagiar a quien lo llora—.
1.801 muertos y 3.973 casos, según el parte del 4 de agosto
Las cifras del brote van más deprisa que los teletipos. El parte de situación n.º 82 del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el organismo congoleño que centraliza los datos y publica un balance diario, cierra con acumulados hasta el 4 de agosto de 2026 y se difundió el día 5: 3.973 casos confirmados por laboratorio y 1.801 muertos, es decir, una letalidad —la proporción de casos confirmados que acaba en muerte— del 45,3 %. Desde que empezó el brote se han curado 776 personas y ese 4 de agosto había 674 pacientes aislados.
En esas 24 horas la RDC notificó 99 casos nuevos y 52 muertes confirmadas, frente a los 72 casos y 44 muertes de la víspera. El recuento nacional de fallecidos sube, sin embargo, 50 y no 52: el instituto explica que el total provincial de Kivu Norte publicado la víspera superaba en dos unidades la suma de sus zonas de salud, y ese desfase se ha corregido ahora.
Europa Press cifró el brote en 3.874 casos y 1.751 muertos, con un 45,1 % de letalidad, 749 curados y 717 aislados. Son exactamente los datos del parte n.º 81, con corte el 3 de agosto, que esta redacción ha descargado y comparado: un día de retraso en una epidemia que suma medio centenar de muertes diarias. Es el mismo desfase que ya se detectó en el balance de finales de julio, cuando el brote iba por 1.437 muertos.
El mayor brote de ébola registrado en el país
La agencia lo llama el brote de ébola «más letal registrado» en la RDC. La OMS, en su alerta del 1 de agosto, lo dice midiendo casos: «Este brote es ahora el mayor brote de ébola registrado en el país, por encima del anterior mayor brote, que ocurrió entre 2018 y 2020 y sumó 3.317 casos confirmados». Con los datos de la OMS a 30 de julio —3.605 casos y 1.587 muertes en la RDC, un 44 % de letalidad—, la semana epidemiológica 30 fue además la peor desde el inicio: 567 casos y 296 muertes notificados en siete días. El organismo califica el riesgo de «muy alto» dentro de la RDC y de «alto» para los países vecinos.
Uganda, el otro país afectado, salió del brote: su Ministerio de Sanidad declaró el fin de la epidemia el 28 de julio, tras 42 días sin un caso confirmado de transmisión local, según la misma alerta.
Ituri, nueve de cada diez casos
El virus circula en 51 de las 140 zonas de salud de cinco provincias, sin ninguna nueva en las últimas 24 horas del parte. Ituri sigue siendo el epicentro, con 3.460 casos y 1.464 muertes: el 87,1 % de los contagios y el 81,3 % de los fallecidos del país, con una letalidad del 42,3 %. Solo seis de sus zonas de salud —Bunia (950 casos), Rwampara (692), Mongbwalu (558), Nizi (431), Lita (151) y Nyankunde (115)— reúnen el 72,9 % del total nacional.
Le sigue Kivu Norte, con 436 casos y 292 muertes y una letalidad del 67,0 %, muy por encima de la de Ituri. El propio INSP apunta la explicación probable: allí se detecta más tarde, y la mortalidad dentro de los centros de tratamiento llega al 36 %. Completan el mapa Haut-Uélé —Alto Uele— (67 casos y 39 muertes), Tshopo (7 y 5) y Kivu Sur (3 y 1), esta última con 56 días sin un caso confirmado desde el 10 de junio.
Dónde cojea la respuesta que Tedros quiere «masiva»
El parte del 4 de agosto sostiene, dato a dato, la advertencia del director general de la OMS.
El rastreo de contactos retrocede. Vigilar durante 21 días a quien ha estado expuesto a un enfermo es la herramienta que corta las cadenas de transmisión. Ese día se vio a 13.393 de las 17.781 personas bajo seguimiento: un 75,3 %, frente al 78,4 % de la víspera y muy lejos del 95 % que el propio instituto fija como umbral operativo. Haut-Uélé se hunde al 49,9 % tras incorporar 131 contactos nuevos en Isiro; en Ituri, las zonas de Mangala (846 personas sin ver) y Bunia (810) concentran dos tercios de los contactos no vistos, y cinco zonas con casos acumulados —Bambu, Damas, Kambala, Kilo y Lolwa— no tienen ni un contacto listado.
Las alertas se investigan a medias. De las 1.335 alertas gestionadas, 876 se investigaron dentro de las 24 horas, un 65,6 % según la tabla del documento —el resumen del propio parte da un 71,2 %, cifra que no cuadra con su tabla—. Ituri solo investigó 279 de sus 569 alertas (49,0 %).
Se sigue muriendo en casa. De los 52 fallecidos del día, 37 murieron en la comunidad y se confirmaron por hisopado tras la muerte: el 71,2 %, frente al 63,6 % de la jornada anterior. Cada muerte comunitaria es un enfermo que nunca llegó a aislarse y un cadáver contagioso alrededor del cual se ha seguido haciendo vida familiar.
Faltan medios para protegerse del propio hospital. Solo 182 de las 1.170 unidades de triaje previstas funcionan —un 15 %— y escasean los equipos de protección y el cloro. El INSP califica de «elevado» el riesgo de infecciones nosocomiales, las contraídas dentro del centro sanitario. El personal de salud y de primera línea de Ituri acumula 140 contagios y 43 muertes en la tabla del parte, con una letalidad del 30,7 %; el propio documento advierte de que la presentación provincial sigue anunciando 134 contagiados, seis menos.
Y los centros se llenan. En Ituri había 468 pacientes aislados para 833 camas (un 56,2 % de ocupación), pero cuatro centros de tratamiento desbordan su capacidad para pacientes confirmados: Nizi al 233 %, el del ISTM al 147 % y Bambu al 140 %; el de Logo llega al 150 % en el área de sospechosos.
Impagos, un puente atacado y una huelga en el CTE de Bunia
La lista de obstáculos del INSP vuelve a ser menos vírica que política: el impago a los trabajadores contratados para la respuesta, con huelga en las zonas de Bunia y Rwampara que interrumpió los entierros seguros —y, la mañana del 4 de agosto, una huelga con manifestación del personal contratado del centro de tratamiento CME de Bunia—; la resistencia comunitaria a los hisopados tras la muerte; el ataque en el puente de Muchanga que paralizó las actividades en Nyankunde; la falta de ambulancias; la escasez de fondos; y la inseguridad de los grupos armados CODECO y las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), cuyos ataques en Ituri desplazan justo a la población que habría que vigilar.
En la columna de los avances, el gobernador militar de Ituri inauguró el centro de tratamiento de Rwankole, con 120 camas; el laboratorio de diagnóstico de ébola de Isiro (Haut-Uélé) puso en marcha un sistema solar financiado por la OMS; y en Ituri se realizaron 75 entierros dignos y seguros de las 83 alertas de defunción del día, con 63 cuerpos hisopados. Desde el 20 de mayo, ese pilar acumula 2.854 sepelios seguros para 3.507 alertas.
Un virus sin vacuna aprobada
La epidemia se declaró el 15 de mayo de 2026, circunscrita entonces a la zona de salud de Mongbwalu, en Ituri. La causa el ebolavirus Bundibugyo, una de las especies del virus para la que no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados; el parte del 4 de agosto anota que no se ha comunicado ningún dato de vacunación. La OMS declaró el brote emergencia de salud pública de importancia internacional el 17 de mayo, su máximo nivel de alerta, junto con Uganda. Sin vacuna, el control depende de detectar rápido, aislar, rastrear contactos y enterrar de forma segura: las cuatro cosas que el parte describe cojeando y que Tedros pide multiplicar.
El INSP encuadra el brote en un contexto humanitario y de seguridad complejo, donde los movimientos de población, la inseguridad, la minería artesanal y los intercambios transfronterizos con Uganda y Sudán del Sur siguen favoreciendo la transmisión.
Fuentes
- Instituto Nacional de Salud Pública de la RDC: parte de situación n.º 082/MVE B, datos al 4 de agosto de 2026 (PDF, en francés), publicado el 5 de agosto y descargado por esta redacción el 6 de agosto de 2026. Serie completa de partes diarios.
- Instituto Nacional de Salud Pública de la RDC: parte de situación n.º 081/MVE B, datos al 3 de agosto de 2026 (PDF, en francés), usado para verificar el desfase de las cifras difundidas por agencia.
- Europa Press: «Tedros urge a intensificar de forma “masiva” la respuesta al brote de ébola en RDC ante la rápida propagación», 6 de agosto de 2026, 07.16 hora peninsular (05.16 UTC). Consultada el 6 de agosto de 2026.
- OMS: alerta de brote sobre el ébola por virus Bundibugyo en la RDC, 1 de agosto de 2026 (en inglés).
- OMS: declaración de emergencia de salud pública de importancia internacional, 17 de mayo de 2026 (en inglés).
Las cifras del brote proceden del documento primario del INSP, descargado y comprobado por esta redacción. La declaración de Tedros Adhanom Ghebreyesus procede del teletipo de Europa Press, única fuente vigilada que la ha difundido en español: esta redacción no ha podido consultar el mensaje original en la cuenta del director general, cuyo contenido la red social no sirve a lectores no identificados, y la cita se atribuye por tanto a la agencia.