El brote de ébola en RD del Congo supera los 1.300 muertos
El parte de situación número 70 del Instituto Nacional de Salud Pública congoleño, con datos hasta el 23 de julio de 2026, eleva a 1.309 los muertos y a 2.973 los casos confirmados del brote de ébola Bundibugyo. Son 40 fallecimientos notificados en 24 horas, esta vez sin ajustes contables de por medio, en una epidemia que el propio instituto describe en «fase de transmisión sostenida».
El brote de ébola que golpea el noreste de la República Democrática del Congo (RDC) ha causado 1.309 muertos y 2.973 casos confirmados por laboratorio. Las cifras son del parte de situación número 70 del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el organismo público que centraliza los datos de la epidemia, con acumulados hasta el 23 de julio de 2026 y colgado en la web del instituto el sábado 25. De ese balance informó Europa Press esa misma noche.
El día anterior el recuento oficial había dado un salto brusco que no describía una catástrofe repentina, sino la fusión de las bases de datos nacional y provinciales: de 1.033 a 1.269 muertos. Esta vez no hay truco contable. Entre el corte del 22 de julio y el del 23, la RDC notificó 68 nuevos casos confirmados, 40 muertes y 21 altas por curación en 24 horas. Los fallecidos se reparten entre Ituri (30) y Kivu Norte (10); Alto Uele sumó dos casos y ninguna muerte, y ni Kivu Sur ni Tshopo registraron nada.
Lo que dice el parte
Junto a los 1.309 muertos y los 2.973 casos confirmados, el documento cuenta 540 personas curadas desde el inicio del brote y 766 pacientes en aislamiento —278 confirmados y 488 en espera de resultado—. Ese día se validaron además 315 casos sospechosos: 209 personas vivas y 106 muertes detectadas en la comunidad, es decir, fuera de los centros de tratamiento, donde el cadáver sigue siendo contagioso y el entierro multiplica las ocasiones de transmisión.
La letalidad —la proporción de enfermos confirmados que muere— se sitúa en el 44,0 %, tres décimas más que en el parte anterior. En Kivu Norte llega al 62,8 % y en Ituri, el epicentro, al 41,8 %.
Los centros de tratamiento van justos de sitio. El parte contabiliza 860 camas para 766 pacientes aislados: una ocupación media del 89,1 % que esconde un desequilibrio grave. Kivu Norte atiende a 192 enfermos con 141 camas, un 136,2 % de ocupación que el propio instituto señala como uno de los principales problemas de la respuesta, porque retrasa los ingresos y aumenta el riesgo de contagio dentro de los hospitales. En Ituri, 570 pacientes ocupan 709 camas. En esas mismas 24 horas, cuatro pacientes se fugaron de los centros.
123 sanitarios contagiados, 36 muertos
El personal de salud y de primera línea —los que atienden, trasladan, entierran y rastrean— acumula 123 contagios desde que empezó el brote, de los que 36 han muerto: una letalidad del 29,3 % en ese grupo. Otros 67 se han curado y 20 siguen hospitalizados. Son dos contagios más que en el parte anterior, con los mismos 36 fallecidos. El INSP vincula esas infecciones a una carencia material que sí mide: solo 175 de las 1.170 unidades de triaje previstas están operativas, un 15 %, junto con una falta de equipos de protección y cloro que, advierte, mantiene un «riesgo elevado de infecciones nosocomiales», las contraídas dentro del propio centro sanitario.
La epidemia gana terreno en el norte
El brote afecta a cinco provincias —Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur, Alto Uele y Tshopo— y a 48 de sus 140 zonas de salud, una más que el día anterior: la de Rungu, en Alto Uele. De esas 48, en 47 sigue habiendo transmisión activa.
Ituri concentra el 89,0 % de los casos confirmados (2.646) y el 84,6 % de las muertes (1.107). Le siguen Kivu Norte (290 casos y 182 muertes), Alto Uele (29 y 15), Tshopo (5 y 4) y Kivu Sur (3 y 1), donde la zona de salud de Miti-Murhesa lleva 56 días sin un caso nuevo y el seguimiento de contactos ya se ha cerrado.
Ese seguimiento es el punto débil que el INSP repite parte tras parte. El 23 de julio se vio a 11.351 de las 15.358 personas bajo vigilancia, un 73,9 %, muy por debajo del 95 % que el propio instituto fija como umbral operativo. En Ituri bajó al 72,1 % y el documento pide investigar por qué ha caído. Cada contacto que se pierde de vista es una cadena de transmisión que sigue abierta.
Impagos, huelgas y una carretera cortada
Los obstáculos que enumera el parte son menos víricos que logísticos y políticos. El impago a los trabajadores contratados para la respuesta provocó una huelga en las zonas de salud de Bunia y Rwampara que interrumpió, entre otras tareas, los entierros dignos y seguros —el protocolo que permite sepultar a los muertos por ébola sin contagiar a la familia—; el instituto anota que la actividad debía reanudarse tras la intervención del gobernador militar de Ituri. A eso se suman la resistencia comunitaria a las pruebas post mortem y la inseguridad contra los equipos de enterramiento, con un ataque en el puente de Muchanga que paralizó las actividades en Nyankunde.
La violencia armada es el telón de fondo permanente. El 25 de julio, dos ataques atribuidos a las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) dejaron al menos 32 civiles muertos en el territorio de Mambasa, en la misma provincia que concentra nueve de cada diez casos de la epidemia.
En la columna de los avances, el parte anota la puesta en marcha de un laboratorio de diagnóstico en Kasenyi, en la zona de salud de Tchomia (Ituri), dentro de la coordinación transfronteriza con Uganda y con apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, y la visita oficial de la primera ministra congoleña a Tshopo e Ituri.
Un virus sin vacuna aprobada
La epidemia se declaró el 15 de mayo de 2026 y es la decimoséptima de ébola en la RDC. La causa el ebolavirus Bundibugyo, una de las especies del virus para la que no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados, según la alerta de la OMS del 17 de julio; la organización declaró el brote emergencia de salud pública de importancia internacional el 17 de mayo, su máximo nivel de alerta, junto con Uganda. Sin vacuna, el control depende de detectar rápido, aislar, rastrear contactos y enterrar de forma segura: las cuatro cosas que el parte describe cojeando.
La valoración oficial no deja lugar al optimismo. «La epidemia sigue en fase de transmisión sostenida, con un nivel elevado de circulación del virus», concluye el análisis epidemiológico del INSP —el parte está redactado en francés—, que pide interpretar con cautela las fluctuaciones diarias por los retrasos de notificación.
Fuentes
- Instituto Nacional de Salud Pública de la RDC: parte de situación n.º 070/MVB, datos al 23 de julio de 2026 (PDF, en francés). Serie completa de partes diarios.
- Europa Press: «El brote de ébola en RDC deja ya más de 1.300 muertos y casi 3.000 casos confirmados», 25 de julio de 2026 (20.59 UTC).
- OMS: alerta de brote sobre el ébola por virus Bundibugyo en la RDC y Uganda, 17 de julio de 2026 (en inglés).
- OMS: declaración de emergencia de salud pública de importancia internacional, 17 de mayo de 2026 (en inglés).
Las cifras de esta noticia proceden del documento primario del INSP, verificado por esta redacción; la única fuente periodística que las difundió en español es Europa Press.