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El Grupo Mixto dejará a Ortega Smith sin turno de palabra ni iniciativas

Los diputados del Grupo Mixto del Congreso aplicarán a Javier Ortega Smith el mismo trato que dieron en 2024 a José Luis Ábalos: le ceden la portavocía de la Comisión de Peticiones, pero ni tiempo para hablar en el Pleno ni cupo para registrar iniciativas, según fuentes del grupo citadas por Europa Press el 26 de julio de 2026.

Renato · 26 de julio de 2026 · nacional

Javier Ortega Smith, sentado tras un pupitre en una sala de comisiones del Congreso, rodeado de otros diputados.
Imagen de archivo: Javier Ortega Smith en una reunión del grupo parlamentario de Vox en el Congreso, el 1 de junio de 2023. (Foto: VOX Congreso, CC0 1.0 (Wikimedia Commons))

Un escaño, un despacho y casi ninguna palabra. Los ocho diputados que ya estaban en el Grupo Mixto del Congreso han decidido dar a Javier Ortega Smith el mismo trato que dispensaron en febrero de 2024 al exministro socialista José Luis Ábalos cuando aterrizó en ese grupo, según confirmaron fuentes del propio Mixto a Europa Press el 26 de julio de 2026. La agencia es, por ahora, el único medio que ha publicado el acuerdo, y sus fuentes no están identificadas.

Ortega Smith comparte grupo desde hace poco más de una semana con los cuatro diputados de Podemos y con los representantes del Bloque Nacionalista Galego (BNG), Coalición Canaria (CC), Unión del Pueblo Navarro (UPN) y Compromís, con un escaño cada uno. Sus nuevos compañeros lo equiparan, según la agencia, a un diputado no adscrito: la figura del electo que queda fuera de todo grupo, habitual en ayuntamientos y parlamentos autonómicos, pero que el Reglamento del Congreso no regula en ningún artículo.

Qué pierde y qué conserva

El Mixto sí ha cumplido con lo que le tocaba: cederle una portavocía. Le ha dado la de la Comisión de Peticiones, la que en su día ocupó Ábalos, un órgano que se reúne a puerta cerrada, con escasa actividad parlamentaria y en el que rara vez se vota. Ortega Smith también ha heredado el escaño de Ábalos en el hemiciclo y su despacho.

Lo que no tendrá, según Europa Press, es turno de palabra en los Plenos ni cupo para registrar iniciativas. El Reglamento explica por qué eso está en manos del grupo y no del diputado:

  • La palabra. El artículo 75 permite que el Mixto intervenga «a través de un solo miembro y por idéntico tiempo que los demás Grupos Parlamentarios» siempre que lo acuerden todos sus componentes presentes; si no hay acuerdo, ningún miembro puede consumir más de un tercio del tiempo del grupo y no pueden hablar más de tres. Quién usa ese tiempo lo decide el grupo.
  • El cupo. Las cuotas de iniciativas son del grupo, no de cada diputado: el artículo 182 reparte las interpelaciones a razón de una por cada diez diputados «o fracción» de cada grupo, y el 193 reserva las proposiciones no de ley a los grupos parlamentarios. Una proposición de ley sí puede presentarla un diputado a título individual, pero necesita la firma de otros catorce (artículo 126.1); a un grupo le basta la de su portavoz.

Le queda una vía que nadie puede cerrarle: las preguntas escritas al Gobierno. El artículo 185 atribuye esa facultad a las diputadas y los diputados, no a los grupos, y el 186 solo exige presentarlas por escrito ante la Mesa. No hacen falta, subraya Europa Press, ni el cupo ni la firma del portavoz.

Y le queda el voto, que es individual y ya ha usado en las dos direcciones: el 23 de julio votó con PP, PSOE y Vox para dejar fuera de la pasarela de mutualistas a quienes ya cobran una pensión y ese mismo día votó, junto a Vox y Podemos, contra el decreto de jubilación parcial del personal laboral público.

El precedente contrario: Àgueda Micó

El grupo no ha aplicado la regla que siguió con Àgueda Micó, la diputada de Compromís que llegó al Mixto hace un año tras dejar voluntariamente el grupo de Sumar. A ella la trataron como miembro de pleno derecho: reorganizaron las portavocías de comisión, le abrieron cupo de iniciativas y la metieron en el reparto de tiempos de los Plenos, incluidos los debates con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La referencia elegida ahora es otra: la de Ábalos, expulsado del Grupo Socialista, y la de Pablo Cambronero, que en la legislatura anterior recaló en el Mixto tras abandonar el grupo de Ciudadanos, el partido con el que había concurrido a las elecciones. El criterio que separa un caso de otro, a la vista de los tres precedentes que cita la agencia, es si el diputado se fue de su grupo por decisión propia o por ruptura con el partido que lo llevó en las listas.

Cómo llegó hasta aquí

Vox expulsó a Ortega Smith del partido en abril de 2026, tras rechazar su último recurso interno, pero lo mantuvo semanas en su grupo parlamentario y sin apenas actividad, según informó entonces Europa Press. El viernes 17 de julio comunicó por carta a Santiago Abascal que se marchaba al Mixto. El 21 de julio, el Congreso le asignó el escaño que había ocupado Ábalos.

El 23 de julio, en los pasillos de la Cámara, el que fue secretario general de Vox dijo que mantendría «la coherencia, el mismo mensaje, las mismas propuestas y los mismos criterios que siempre» y lamentó que su antiguo partido lo hubiera «silenciado y esquinado». Dijo también que quería intervenir en las sesiones plenarias, aunque no confiaba en que sus nuevos compañeros se lo permitieran. Tres días después, esa previsión se cumple.

Pudo cambiarse de grupo en pleno julio porque el artículo 27.1 del Reglamento prohíbe saltar de un grupo a otro fuera de los cinco primeros días de cada periodo de sesiones, salvo precisamente para irse al Mixto. Vox intentó suprimir esa ventana en la reforma del Reglamento que el Pleno aprobó el 23 de julio, sin conseguirlo.

El dinero

La llegada de un diputado más al Mixto mueve poco dinero, pero lo mueve. Según el régimen económico que publica el propio Congreso, actualizado el 1 de junio de 2026, cada grupo recibe una subvención fija de 30.346,72 euros al mes, idéntica para todos, más una parte variable de 1.746,16 euros mensuales por cada diputado. Esos casi 1.750 euros pasan ahora a la cuenta del Mixto por su nuevo integrante, pero son una subvención finalista: solo pueden cubrir gastos de actividad parlamentaria, como contratar un asistente.

En su nómina personal, Ortega Smith cobra prácticamente lo mismo que en Vox después de que el grupo de Abascal le retirara todas las portavocías: la asignación constitucional de 3.366,99 euros al mes, común a los 350 diputados, más la indemnización de 1.032,38 euros que reciben los electos por Madrid para gastos —los diputados de otras circunscripciones perciben 2.162,85—. La portavocía de la Comisión de Peticiones le añade 1.252,04 euros mensuales en gastos de representación. Las tres cuantías están verificadas en la página del Congreso; la lectura de que su retribución apenas varía es de Europa Press.

Una sola fuente

El acuerdo procede de un único despacho de Europa Press y se sostiene en fuentes del Grupo Mixto que no dan la cara. Ningún otro medio lo ha publicado y no consta, por ahora, en ningún documento oficial del Congreso: ni el reparto de tiempos ni el de cupos internos de un grupo se hacen públicos. Sí está verificado contra documentos primarios el marco de la decisión: los artículos citados del Reglamento y todas las cuantías económicas. Tampoco hay respuesta conocida de Ortega Smith al acuerdo; sus últimas declaraciones sobre el asunto son las del 23 de julio, enlazadas más arriba.

Fuentes: despacho de Europa Press del 26 de julio de 2026; Reglamento del Congreso, texto consolidado en el BOE; régimen económico de los diputados y subvenciones a grupos, Congreso de los Diputados.