Los hutíes denuncian siete muertos en un bombardeo saudí contra una cárcel
El ministro de Sanidad de la administración hutí cifró el lunes 7 de septiembre de 2026 en siete los muertos —un menor entre ellos— por ataques aéreos de la coalición que encabeza Arabia Saudí contra la principal prisión de Al Jauf, en el norte de Yemen. Ni la coalición ni ninguna fuente independiente han corroborado ese balance.
Siete cuerpos recuperados y siete heridos. Ese es el balance que el ministro de Sanidad de la administración hutí, Anees Alasbahi, difundió en sus redes sociales el lunes 7 de septiembre de 2026 tras una serie de ataques aéreos que atribuye a la coalición liderada por Arabia Saudí contra la principal prisión de la gobernación de Al Jauf —una provincia del norte de Yemen que linda con territorio saudí—, según recogió Europa Press.
Todos los muertos eran reclusos salvo un menor que visitaba a familiares encarcelados, según el ministro. Entre los heridos, dijo, hay una madre que también estaba de visita y varios “transeúntes”. Alasbahi subrayó que se trata de un balance preliminar y que no descarta que crezca conforme avancen las tareas de búsqueda y rescate de personas “atrapadas bajo los escombros”. El responsable hutí acompañó las cifras de una acusación: “Esta masacre confirma la brutalidad del enemigo saudí y su falta de valores humanos o morales, en vista del silencio internacional ante los continuos ataques contra civiles e instalaciones vitales”.
Un balance que nadie ha corroborado
Toda la información sobre las víctimas procede de una sola parte del conflicto, la administración hutí, que controla de facto el norte de Yemen. La coalición que encabeza Riad no aparece pronunciándose sobre este bombardeo en la información difundida por Europa Press, y esta redacción no ha localizado ninguna verificación independiente. Por eso la cifra va atribuida ya desde el titular.
El Gobierno yemení reconocido internacionalmente, enfrentado a los hutíes desde hace más de una década, tampoco se hizo eco de los ataques, aunque el portavoz de su Ejército, Majid Abdulá al Nuzaily, sí pidió a la población evitar “hasta nuevo aviso” cinco rutas importantes, la mayoría de ellas por Al Jauf, para “salvaguardar la seguridad de los ciudadanos”.
Una tregua que se deshace
El episodio llega tras semanas de golpes cruzados. Los propios hutíes anunciaron horas antes el derribo de tres drones de reconocimiento que atribuyen a Arabia Saudí, mientras las tropas gubernamentales acumulan avances territoriales en Hodeida y Taiz. El domingo 6 de septiembre, el portavoz de la coalición, el general Turki al Maliki, denunció un ataque hutí contra la ciudad saudí de Najrán, próxima a la frontera, con once civiles heridos.
Los combates se reactivaron después de que los hutíes declararan en julio un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí, al que Riad respondió impulsando una alianza internacional para proteger la navegación en el mar Rojo. Desde entonces, la milicia ha reivindicado ataques contra la refinería de Saudi Aramco en Jizán y contra el petrolero saudí «Amzan» frente a Yanbu, y las aguas frente a la ciudad yemení de Moca han visto la destrucción de un carguero sin tripulación por proyectiles de origen no aclarado.
El conjunto amenaza con hacer saltar del todo la tregua alcanzada en 2022, el único freno real a una guerra abierta en 2014 y que ha sumido a Yemen en una de las peores crisis humanitarias del mundo. Naciones Unidas media desde hace años, sin acuerdo de paz a la vista.
Fuentes
- Europa Press, «Al menos siete muertos en ataques de la coalición liderada por Arabia Saudí contra una cárcel en el norte de Yemen», 7 de septiembre de 2026.
Esta pieza se sostiene en una única fuente de confianza alta (Europa Press), y el hecho central —el número de muertos y heridos— procede a su vez de una sola parte del conflicto, la administración hutí, sin contraste con la coalición saudí ni con organismos independientes en el momento de escribir. Se propone conforme a la ventana de rodaje autorizada por el editor hasta el 15 de septiembre de 2026 (PLAN.md), con la atribución explícita que el libro de estilo exige para las cifras no verificadas.