Hungría expulsa a diez diplomáticos rusos y Moscú promete una respuesta «dura»
La ministra de Exteriores húngara, Anita Orbán, anunció el martes 8 de septiembre de 2026 que Budapest ha pedido a diez miembros de la misión rusa que abandonen el país por «actividades inaceptables» según la Convención de Viena. La Embajada rusa habló de «escalada injustificada y sin precedentes» y el Ministerio de Exteriores ruso prometió una réplica «dura y dolorosa».
Hungría ha echado a diez personas de la Embajada de Rusia en Budapest. La ministra de Exteriores, Anita Orbán, lo comunicó el martes 8 de septiembre de 2026 en un mensaje en Facebook: su ministerio informó al embajador ruso de que, «según la evaluación de las autoridades húngaras, diez miembros de la misión rusa han participado en actividades en Hungría inaceptables para los diplomáticos, según la Convención de Viena». «La parte húngara ha reclamado a las personas en cuestión que abandonen Hungría», añadió. La Vanguardia publicó una imagen del embajador ruso, Evgeny Stanislavov, saliendo del edificio del ministerio húngaro.
Ni la ministra ni su departamento explicaron en qué consistieron esas actividades. La fórmula remite al artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 (texto oficial de Naciones Unidas, en inglés), que permite al país anfitrión declarar a cualquier miembro de una misión extranjera persona non grata — persona no grata— «en cualquier momento y sin tener que explicar su decisión». El Estado que envía al diplomático debe entonces retirarlo; si no lo hace en un plazo razonable, el país anfitrión puede dejar de reconocerlo como miembro de la misión.
Orbán subrayó que la medida «protege la seguridad y la soberanía» de Hungría y que «no implica la ruptura de relaciones diplomáticas con Rusia»: el país «tiene la intención de continuar el diálogo necesario, basado en el respeto mutuo y el cumplimiento de las normas». El primer ministro, Péter Magyar, respaldó la decisión desde el Parlamento con una frase más seca: «Vamos a defender la soberanía de nuestro país», según recogió El País.
Moscú avisó de que devolverá el golpe. Fuentes del Ministerio de Exteriores ruso dijeron a la agencia estatal TASS que Rusia «responderá a la expulsión de estos diez diplomáticos», sin concretar cómo ni cuándo. La portavoz de ese ministerio, María Zajárova, fue más explícita ante las agencias rusas: «La respuesta al lobby rusófobo de Budapest será dura y dolorosa». La Embajada rusa en Hungría difundió un comunicado breve en redes sociales en el que calificaba la decisión de «medida sumamente hostil» y «escalada injustificada y sin precedentes», acusaba a las «nuevas autoridades» húngaras de estar «dominadas por fobias ideológicas antirrusas» y remataba: «Habrá una respuesta contundente». Desde la invasión de Ucrania, iniciada en febrero de 2022, Rusia ha respondido habitualmente a las expulsiones de sus diplomáticos echando a personal de las legaciones de esos países en su territorio, recuerda Europa Press.
Un giro de 180 grados en Budapest
La expulsión llega tras un cambio de rumbo en la política exterior húngara. Moscú mantuvo buenas relaciones con el Gobierno de Viktor Orbán, derrotado en las elecciones de abril de 2026 por Péter Magyar, líder del entonces opositor Tisza, que asumió el poder en mayo con una línea mucho más dura frente al Kremlin. El anterior ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, llegó a declararse «amigo» de su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, con quien se reunió varias veces en Moscú después del inicio de la guerra, según La Vanguardia. En la Embajada rusa en Budapest trabajaban hasta ahora unas 47 personas, según cálculos de la prensa húngara recogidos por el mismo diario: los diez expulsados son algo más de una quinta parte de la plantilla.
El movimiento húngaro se suma a una semana larga de choques diplomáticos entre Rusia y varios países europeos. Alemania cerró la Casa Rusa de Berlín y el consulado ruso de Bonn después de acusar al Estado ruso de estar detrás del ataque fallido con un dron bomba en el aeropuerto de Leipzig, y Moscú replicó anunciando el cierre de las tres sedes del Instituto Goethe en Rusia; la Unión Europea, mientras tanto, sopesa restringir los visados de turistas rusos.
Fuentes: Europa Press, El País y La Vanguardia. Documento primario: Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961), Naciones Unidas.