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Rusia convoca al diplomático alemán y la UE sopesa restringir visados rusos

Rusia convocó el miércoles 2 de septiembre de 2026 a Bernd Finke, encargado de negocios de Alemania en Moscú, para protestar por la acusación alemana de que el Estado ruso está detrás del ataque fallido con un dron bomba en el aeropuerto de Leipzig. Ese mismo día, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, dijo que existe «amplio apoyo» entre los Veintisiete para endurecer los visados de turistas rusos, después de que uno de los sospechosos entrara supuestamente en la UE con uno de ellos.

Renato Davila · 2 de septiembre de 2026 · internacional

Edificio del Ministerio de Exteriores de Rusia en Moscú, un rascacielos estalinista de piedra clara con torre central rematada en aguja, visto desde la calle Smolénskaya un día despejado.
Imagen de archivo: la sede del Ministerio de Exteriores de Rusia, en la plaza Smolénskaya-Sennaya de Moscú, el 15 de septiembre de 2025. Allí fue convocado el encargado de negocios alemán, Bernd Finke. (Foto: Юрий Д.К., CC BY 4.0 (vía Wikimedia Commons))

El Ministerio de Exteriores de Rusia llamó a capítulo este miércoles 2 de septiembre de 2026 a Bernd Finke, encargado de negocios de Alemania en Moscú —el diplomático que dirige una embajada cuando no lo hace el embajador—, para protestar por las «acciones y declaraciones antirrusas» de Berlín. El ministerio lo anunció en un breve comunicado en sus redes sociales que recogió Europa Press: «El 2 de septiembre, el encargado de negocios de Alemania en Moscú, Bernd Finke, fue convocado al Ministerio de Exteriores de Rusia debido a las acciones y declaraciones antirrusas de las autoridades alemanas de ayer».

Esas «acciones y declaraciones de ayer» tienen fecha y sala: el martes 1 de septiembre, en Berlín, el ministro del Interior, Alexander Dobrindt (CSU), y el de Exteriores, Johann Wadephul (CDU), comparecieron juntos para responsabilizar oficialmente al Estado ruso del intento de atentado del 4 de agosto en el aeropuerto de Leipzig/Halle.

Berlín señala a Moscú y cierra un consulado

Dobrindt sostuvo que las investigaciones de los servicios de inteligencia y de la policía sitúan el ataque dentro de un patrón de guerra híbrida rusa —la combinación de sabotajes, ciberataques y desinformación con la que un Estado hostiga a otro sin llegar a declararle la guerra—. Los explosivos y los detonadores hallados, añadió, son del tipo ya empleado en otras operaciones rusas: «Estos hallazgos apuntan a la participación de individuos que actuaron en nombre de las autoridades estatales rusas», dijo según Deutsche Welle. El ministro resumió así la posición alemana: «No estamos en guerra, pero somos un objetivo diario de la guerra híbrida». Europa Press recoge la misma comparecencia en términos algo más cautos: el patrón del ataque, los componentes de los aparatos y la tecnología de detonación son «concluyentes» con los métodos usados por Moscú en la guerra de Ucrania.

Wadephul acompañó la acusación con medidas más duras de lo que se esperaba. El Consulado General de Rusia en Bonn cerrará el 18 de septiembre. Se rescindirá el contrato de la Casa Rusa de Berlín, el centro cultural ruso inaugurado en 1984 en la ciudad todavía dividida y del que hace tiempo se sospecha que sirve de base a los servicios de inteligencia de Moscú. Alemania propondrá además nuevos nombres para las listas de sanciones europeas, reforzará los controles de entrada a ciudadanos rusos y apretará contra la llamada flota fantasma del Báltico —los petroleros con banderas y seguros opacos que mueven crudo ruso esquivando las sanciones occidentales—. El propio ministerio alemán convocó al embajador ruso para comunicarle las decisiones. El canciller Friedrich Merz no asistió a la rueda de prensa, pese a estar previsto.

Rusia respondió exigiendo a Berlín que presente «pruebas» de su implicación. El presidente ruso, Vladímir Putin, fue más lejos: acusó directamente a las autoridades alemanas de fabricar pruebas contra Moscú y les atribuyó fines electoralistas, según Europa Press.

Bruselas apunta a los visados de turismo

El mismo miércoles, la Alta Representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, describió el ataque a su llegada a la reunión informal de ministros de Exteriores de la UE, en la localidad irlandesa de Newtownmountkennedy, como algo que «tiene todas las características del terrorismo patrocinado por el Estado». «La pregunta es qué haremos al respecto», añadió, según Deutsche Welle. Kallas abrió la puerta a sumar más personas y entidades del complejo militar ruso a la lista de sanciones europeas, que ya supera los 1.600 nombres, aunque subrayó que ese día no se tomaría ninguna decisión.

Al término del encuentro, Kallas anunció que existe «amplio apoyo» entre los Estados miembro para endurecer los visados de turistas rusos. El detonante: uno de los sospechosos del ataque de Leipzig habría entrado en territorio comunitario con un visado turístico. «Muchos plantearon que realmente necesitamos restringir los visados», explicó, y advirtió de que varios países llevan tiempo alertando de que esos permisos «se utilizan para actos de sabotaje», según Europa Press. La jefa de la diplomacia europea evitó dar el dato por confirmado, a la espera de que se pronuncien las autoridades alemanas, pero avisó de que, de ser cierto, demostraría «claramente que los visados son una herramienta para quienes quieren hacer daño a la Unión Europea».

El debate viene de lejos. Tras la invasión de Ucrania de 2022, la Comisión Europea aprobó una reforma que dejó a los ciudadanos rusos sin acceso a visados de entrada múltiple y los obligó a un trámite consular individual por cada viaje. El efecto en las cifras es grande: según explicó en su día un portavoz de la Comisión citado por Europa Press, los visados concedidos a nacionales rusos han pasado de cerca de 4 millones antes de la guerra a en torno a medio millón al año. A petición de nueve países, el Ejecutivo comunitario anunció en junio de 2026 que prepara «restricciones específicas» adicionales, una propuesta que prevé presentar en enero de 2027 y que necesitará el respaldo de una mayoría de los Veintisiete. Kallas añadió que también hay «amplio respaldo» para prohibir la entrada en la UE a excombatientes rusos, sin decisión adoptada todavía.

La UE ya convocó por su parte al representante de Rusia ante la Unión y prepara nuevas sanciones. «Los intentos de intimidar a Europa fracasarán», zanjó Kallas, que enmarcó el episodio en una serie de sabotajes, ciberataques y acciones de espionaje «cada vez más frecuentes y más descarados» desde 2022, y no en un incidente aislado. La reunión de Irlanda era la misma en la que España, Suecia, Polonia y Países Bajos querían que se debatiera un mayor uso de los activos rusos inmovilizados para financiar a Ucrania.

Qué pasó el 4 de agosto en Leipzig

Un trabajador del aeropuerto de Leipzig/Halle, en la localidad sajona de Schkeuditz, encontró en la noche del 4 al 5 de agosto de 2026 un dron con un artefacto explosivo dentro de la zona de seguridad de la terminal de carga, junto a la pista sur. El hallazgo obligó a suspender el tráfico aéreo durante la madrugada; un segundo objeto volador sin identificar chocó con un avión de mercancías que aterrizó dañado en Hannover. El aeropuerto es uno de los mayores nodos de carga aérea de Alemania y un punto de abastecimiento para las fuerzas armadas ucranianas.

Deutsche Welle sitúa el dron «justo al lado de aviones de carga ucranianos». Conviene precisarlo: ninguno de los comunicados oficiales sajones de agosto —Policía de Leipzig, Fiscalía General de Dresde y ministro del Interior de Sajonia, Armin Schuster— mencionó aeronaves ucranianas, un extremo que entonces se apoyaba solo en fuentes de seguridad no identificadas. La fiscalía alemana, que asumió pronto el caso, lo calificó de grave ataque contra la infraestructura de transporte y logística del país, y la investigación penal sigue abierta.

El episodio no llega solo. El 1 de septiembre de 2026, varios drones entraron brevemente en el espacio aéreo de Estonia y la OTAN desplegó cazas turcos para vigilar la frontera.

Fuentes

El comunicado del Ministerio de Exteriores de Rusia se publicó en sus redes sociales y aquí se cita a través de Europa Press: el sitio web del ministerio no era accesible desde España en el momento de escribir esta pieza.