EEUU bombardea Irán de nuevo y Teherán ataca una base estadounidense en Jordania
El Mando Central de Estados Unidos confirmó el martes 1 de septiembre de 2026 una nueva oleada de bombardeos contra la Guardia Revolucionaria iraní, con explosiones en Bandar Abbas y otros puntos del sur de Irán. Horas después, Teherán reivindicó un ataque con misiles balísticos contra una base de la Marina estadounidense en el sur de Jordania.
Las bombas volvieron a caer sobre el sur de Irán el martes 1 de septiembre de 2026 y la respuesta llegó de madrugada, sobre el desierto del sur de Jordania. El Mando Central del Ejército estadounidense —el CENTCOM, el mando que dirige las operaciones de Washington en Oriente Próximo— anunció ese martes que sus fuerzas habían atacado objetivos de la Guardia Revolucionaria iraní, el cuerpo militar de élite que responde ante el líder supremo y controla buena parte del dispositivo naval del país. En un comunicado en redes sociales, el CENTCOM dio la ofensiva por “completada” y enumeró los blancos: instalaciones de defensa aérea, sistemas de radar, activos e instalaciones marítimas, medios de sembrado de minas e instalaciones de comunicaciones.
El propio mando situó el inicio de los bombardeos a las 12.00 hora local de la costa este estadounidense —16.00 UTC, las 18.00 en la España peninsular— y los justificó como respuesta a “los recientes intentos de ataques por parte de la Guardia Revolucionaria contra el transporte comercial en el estrecho de Ormuz y contra miembros del servicio estadounidense desplegados en la región”. Es la segunda oleada estadounidense sobre Irán en menos de 48 horas, según El País; la anterior cayó sobre la isla de Larek, en el propio estrecho, y fue el primer ataque de Washington en cerca de un mes.
Trump: “Quedará muy poco de la República Islámica”
El presidente estadounidense, Donald Trump, precisó en redes sociales que el Ejército golpeaba “objetivos iraníes cerca del estrecho de Ormuz” y detalló su propia contabilidad de agravios: “Se trata de ataques de gran envergadura y potencia, realizados en represalia por el intento fallido de Irán de colocar minas marinas en el estrecho, que actualmente está libre de ellas —han sido retiradas o detonadas por completo— y por el lanzamiento de ocho misiles, todos ellos interceptados con éxito, contra nuestra base militar en Jordania”. Esa andanada de ocho misiles es la que Jordania dijo haber interceptado el 31 de agosto, cuando la Guardia Revolucionaria atacó dos bases jordanas y el Ejército iraní reivindicó otro ataque en Emiratos.
Trump advirtió de que, si Teherán responde a lo que llamó un “ataque plenamente justificado”, recibirá “un nuevo golpe con mucha mayor dureza e intensidad”. Y avisó de que lo del martes “no será el mayor de los ataques”: “Hay otro aguardando su momento y, cuando concluya, quedará muy poco de la República Islámica de Irán”. Según El País, el presidente estadounidense dio además por muerta la vía diplomática: aseguró que la negociación “es papel mojado”. El CENTCOM recordó que mantiene “más de 50.000” militares desplegados en Oriente Próximo, “alerta y preparados” para actuar “con contundencia”.
La réplica iraní: misiles sobre Jordania y una boda bombardeada
El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes prometió imponer “un alto precio al enemigo estadounidense” después de que se oyeran explosiones en la ciudad portuaria de Bandar Abbas y en la isla de Qeshm, según la radiotelevisión pública iraní IRIB. La agencia estatal Mehr sumó al mapa de impactos el aeropuerto de Jiroft (provincia de Kerman), otros puntos de la provincia de Hormozgán y las ciudades de Chabahar y Konarak, en Sistán y Baluchistán, donde habrían caído al menos cuatro proyectiles.
La respuesta militar llegó esa misma noche. La Guardia Revolucionaria aseguró en un comunicado haber atacado con misiles balísticos la base de la Marina estadounidense de Titin, en el sur de Jordania, cerca de la frontera con Arabia Saudí y de la ciudad portuaria de Áqaba. Antes había reivindicado el derribo del “50º dron avanzado MQ-9” —el aparato no tripulado de vigilancia y ataque que Estados Unidos opera en la región— “del Ejército estadounidense invasor”. Y afirmó haber “neutralizado” a “un gran número de fuerzas estadounidenses” y destruido instalaciones y helicópteros.
Esa parte del relato no está confirmada por nadie más. Washington no ha reconocido bajas propias y, según fuentes oficiales consultadas por Reuters y citadas por El País, el ataque iraní contra instalaciones en Jordania no dejó víctimas estadounidenses. Ni el Gobierno jordano ni el CENTCOM se habían pronunciado sobre ese ataque al cierre de esta noticia.
La Guardia Revolucionaria presentó el lanzamiento como venganza por el bombardeo de un edificio residencial en Kuhestak, en el condado de Sirik (provincia de Hormozgán), donde, siempre según su versión, murieron al menos cuatro personas —entre ellas un niño— y otras 50 resultaron heridas durante una boda. Ninguna fuente independiente ha verificado ese balance ni la autoría del ataque. El portavoz del cuerpo, Sardar Mohebi, escribió que Washington “lamentará sus nuevos ataques”: “Un severo castigo aguarda a los agresores”.
Ya en la madrugada del miércoles 2 de septiembre, la Guardia Revolucionaria reivindicó además un “ataque combinado” con misiles y drones contra una base estadounidense en Erbil, capital del Kurdistán iraquí, en el que dice haber destruido un centro de reparación y almacenes de equipamiento. En paralelo, Kuwait informó de que sus defensas aéreas respondían a “amenazas hostiles de misiles y drones” y pidió a la población seguir las instrucciones oficiales, mientras el Ministerio del Interior de Bahréin alertaba de una “potencial amenaza” y el Centro Nacional de Comunicación bahreiní aseguraba haber interceptado y destruido drones iraníes, según la agencia de noticias del país.
Contexto: seis meses de guerra y un estrecho cerrado
La guerra entre Estados Unidos e Irán empezó el 28 de febrero de 2026, con una ofensiva lanzada por Washington junto a Israel. Desde entonces los combates han continuado de forma intermitente, con el estrecho de Ormuz —el paso por el que antes de la guerra circulaba el 20% del crudo y del gas licuado del mundo— convertido en el centro de gravedad del conflicto: Estados Unidos sostiene un bloqueo naval en el que dice haber desviado 75 buques comerciales, e Irán impone su propio corredor de navegación y siembra minas, según Washington.
La última semana ha sido la más tensa desde julio. Al ataque estadounidense contra Larek le siguieron la réplica iraní sobre Jordania y Emiratos del 31 de agosto y un vídeo generado con inteligencia artificial que Trump difundió ese mismo día, con misiles impactando sobre la isla de Jarg, la principal terminal petrolera iraní.
Una advertencia sobre las cifras: casi todo lo que se sabe de este intercambio procede de los comunicados militares de las dos partes. Cada bando acredita sus propios actos, pero sus balances sobre los daños causados al enemigo —bajas estadounidenses, drones derribados, muertos civiles iraníes— no han sido verificados por ningún tercero independiente.
Fuentes
- Europa Press: «EEUU lanza nuevos ataques sobre objetivos de la Guardia Revolucionaria en Irán», 1 de septiembre de 2026.
- Europa Press: «Irán confirma una oleada de ataques contra objetivos de EEUU en represalia por los recientes bombardeos», 1 de septiembre de 2026.
- El País: «Estados Unidos vuelve a bombardear Irán, que responde con ataques contra sus efectivos en Jordania», Macarena Vidal Liy, 2 de septiembre de 2026.