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Muere en Ceuta un menor migrante tutelado por complicaciones de la diabetes

Un joven de 17 años murió el jueves 3 de septiembre de 2026 en el centro de menores La Esperanza, gestionado por el Gobierno de Ceuta, por una hipoglucemia severa, según fuentes de Sanidad citadas por El País. Un compañero lo encontró sin vida al ir a despertarlo a las seis de la mañana; se le practica la autopsia.

Renato Davila · 3 de septiembre de 2026 · nacional

Fachada acristalada de tres plantas con rótulo «Hospital Universitario de Ceuta» sobre la entrada principal, con pilares rojos, una explanada peatonal vacía en primer plano y una marquesina metálica a la derecha.
Imagen de archivo: el Hospital Universitario de Ceuta, hospital de referencia de la ciudad autónoma, fotografiado el 23 de agosto de 2018. El menor falleció en el centro de acogida La Esperanza, no en el hospital. (Foto: Vardulia, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons)

Un menor migrante de 17 años murió el jueves 3 de septiembre de 2026 en el centro de acogida La Esperanza, en Ceuta; su cuerpo lo encontró un compañero a primera hora de la mañana. Ninguna de las dos fuentes consultadas fija la hora de la muerte. El chico llevaba un mes bajo la tutela de la ciudad autónoma y padecía diabetes tipo 1 —la variante en la que el páncreas deja de fabricar insulina y obliga a inyectarla a diario—. Murió por una hipoglucemia severa, es decir, una caída brusca del azúcar en sangre, según fuentes de Sanidad citadas por El País, que adelantó la noticia. La autopsia debe confirmar la causa exacta.

La noche del miércoles 2 el joven pidió a un compañero de habitación que lo despertara a las seis de la mañana para rezar. Cuando el otro chico fue a avisarlo, lo encontró frío. Avisó a un monitor, que le practicó una reanimación cardiopulmonar sin éxito. La llamada al 112 se hizo a las 7:05 y la Unidad de Emergencia Médica llegó ocho minutos después, a las 7:13, según las mismas fuentes de Sanidad.

Europa Press, que sitúa la voz de alarma «en torno a las 7 de la mañana» y describe al fallecido como un menor marroquí que había llegado a la ciudad de forma irregular, confirma la muerte con fuentes policiales y sanitarias. Su versión apunta a un «episodio de descontrol de la glucosa» como primera hipótesis, sin concretar todavía la hipoglucemia. Las dos coinciden en lo esencial: el joven era insulinodependiente, estaba al día en sus controles y el cuerpo pasa por el forense.

Un mes en el sistema de protección

El menor, de 17 años y ocho meses, entró en el sistema de protección de Ceuta el 2 de agosto de 2026, según fuentes oficiales de ese servicio, dependiente del Gobierno de la ciudad, citadas por El País. Ingresó primero en el centro de Piniers, en el entorno del barrio de El Príncipe, y al detectarse que era diabético lo trasladaron a La Esperanza, un centro mucho más pequeño donde podía estar más vigilado. Allí viven unos sesenta menores, cuatro de ellos diabéticos.

Esas mismas fuentes sostienen que el chico estaba bien atendido: tenía tarjeta sanitaria, se le medía la glucosa en cada desayuno, comida, merienda y cena, y también antes de acostarse, hacia la medianoche, cuando se hacía el recuento. «No tenía problemas para asumir su medicación y era muy colaborador», afirman. Reconocen, sin embargo, que había sufrido «picos de subida y bajada muy fuertes». El personal del centro contactó después con la familia; una tía les dijo que la madre también tiene diabetes en forma severa.

Ninguna de las dos fuentes consultadas atribuye la muerte a la saturación de los centros: las del propio servicio de protección insisten en que el menor recibía atención sanitaria diaria. Actualidad Libre no ha podido verificar de forma independiente el detalle de esos controles, que procede de una sola fuente y de la administración responsable del centro.

El contexto: una ciudad con capacidad para 30 menores y 1.706 acogidos

Ceuta tiene una capacidad oficial reconocida para atender a 30 menores migrantes no acompañados —niños y adolescentes que llegan sin ningún adulto que responda por ellos— y este 3 de septiembre acogía a 1.706, según El País. Es casi 57 veces la capacidad declarada. La cifra tampoco encaja con las oficiales: el 31 de agosto la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, habló de 1.478 menores identificados y acogidos y otros 1.200 sin filiar, la tercera cuenta distinta en ocho días.

El origen es la entrada masiva del 30 y el 31 de julio de 2026, tras la cual llegaron a la ciudad unos 4.000 niños según estimaciones municipales recogidas por El País. Muchos siguen en la calle: varias asociaciones de vecinos de El Príncipe y Sidi Embarek abrieron polideportivos a principios de agosto para resguardarlos. Los traslados a la Península llevan semanas atascados, y el Gobierno aprobó el 2 de septiembre un decreto con 309 millones de euros para la ciudad.

«Hay un montón de niños en la calle, también podría haber fallecido uno de ellos», dijeron a El País las fuentes del servicio de Protección de la ciudad, que reprochan al Gobierno central haberse centrado en los migrantes adultos y no haber aportado infraestructura para los menores. Es una valoración de parte —la de la administración que gestiona los centros—, no un hecho establecido.

Actualidad Libre no identifica al menor ni publica imágenes suyas, conforme a su libro de estilo.

Fuentes