Trump firma la orden para renombrar el lago Ontario como «lago América»
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el jueves 27 de agosto de 2026 una orden ejecutiva que da 30 días al Departamento del Interior para rebautizar el lago Ontario como «lago América», en plena guerra arancelaria con Canadá. El primer ministro canadiense, Mark Carney, le respondió que ese nombre «tiene más de 400 años» y es anterior a la independencia estadounidense.
Donald Trump firmó el jueves 27 de agosto de 2026 una orden ejecutiva —un decreto presidencial que obliga a la Administración federal estadounidense, pero no crea ley— para que el lago Ontario pase a llamarse «lago América». Lo rubricó ante los periodistas en el Despacho Oval, en plena guerra arancelaria con Canadá, según informó Europa Press y confirmó La Vanguardia. La Casa Blanca publicó el texto íntegro esa misma noche, a las 21:00 UTC, bajo el título «Honrando la historia americana de los Grandes Lagos y renombrando el lago Ontario como lago América».
«Es oficial, esto entra en vigor de inmediato», celebró Trump tras la firma, según La Vanguardia. El documento dice otra cosa: da al secretario del Interior 30 días para ejecutar el cambio junto con el Consejo de Nombres Geográficos —el organismo federal que fija la toponimia oficial de Estados Unidos—, con arreglo a los artículos 364 a 364f del título 43 del código estadounidense. La orden le encarga además actualizar el Sistema de Información de Nombres Geográficos (GNIS, la base de datos oficial de topónimos del país) y borrar de él toda referencia al lago Ontario, y manda al Consejo dictar instrucciones para que ministerios y agencias apliquen el nuevo nombre en mapas, contratos y comunicaciones.
Qué argumenta la orden
El decreto se ampara en la orden ejecutiva 14172, «Restaurando nombres que honran la grandeza americana», que Trump firmó el 20 de enero de 2025 —su primer día de mandato— y con la que ya rebautizó el golfo de México como golfo de América y devolvió al Denali, la cima más alta de Norteamérica, el nombre de monte McKinley (el parque nacional que lo rodea sí conserva el de Denali).
La justificación que da el texto es económica y de servicios prestados, y son afirmaciones del propio Gobierno estadounidense, no datos verificados por esta redacción: que la Guardia Costera aporta 9 de los 11 rompehielos que operan en los Grandes Lagos «gratuitamente»; que Estados Unidos ha invertido cerca de 4.000 millones de dólares en la última década en proteger el ecosistema de agua dulce de los Grandes Lagos, «mientras que Canadá ha invertido mucho menos»; y que, al quedar las zonas más profundas en aguas estadounidenses, Estados Unidos «reclama la mayor parte del volumen del lago». El propio decreto describe el lago como limitado «al sur y al este por el estado de Nueva York, y al norte, oeste y suroeste por la provincia canadiense de Ontario»: es agua compartida.
«Ahora solo nos falta un océano»
Trump anticipó que no piensa parar ahí. «Como ya sabéis, tomamos algo llamado “golfo de México”. Lo cambiamos. Y ahora se conoce habitualmente como el “golfo de América”. Tenemos un golfo y un lago. Ahora solo nos falta un océano. Quizá tengamos que cambiar el nombre del Atlántico o del Pacífico. Quizá cambiemos los dos», declaró tras firmar, en la cita que recogen ambos medios.
Preguntado por si con el bautizo mandaba un mensaje a Canadá, respondió que no: «Ningún mensaje. Como saben, Canadá lleva mucho tiempo estafándonos en materia comercial. No pagan por nada y quieren que los tratemos como un estado, pero no son un estado». En la versión de Europa Press, cargó contra los dirigentes del país vecino: «Nos han tratado muy mal. Son gente desagradable», y «se creen con derecho a todo y no podemos permitirlo». Son valoraciones suyas, sin datos que las acompañen.
El presidente cumplía así lo que había anunciado el martes 25 de agosto, cuando dijo que no pensaba «seguir haciendo muchos negocios con Ontario» y publicó en redes sociales mapas con el nombre nuevo. El Gobierno de Mark Carney decidió entonces no responder a lo que su ministro encargado del comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, calificó de medida «deliberada».
La respuesta de Ottawa: «entonces, ahora y siempre»
Este jueves sí respondió el primer ministro canadiense. Carney recordó que el nombre del lago Ontario «tiene más de 400 años de antigüedad, y es anterior tanto a la Confederación de Canadá como a la Declaración de Independencia de Estados Unidos» —Canadá se constituyó como confederación en 1867; Estados Unidos declaró su independencia en 1776—. La Vanguardia data el reconocimiento internacional de ese nombre «al menos» en el siglo XVII.
En sus redes sociales, Carney ató la orden a una mudanza más honda: «Sabemos que Estados Unidos está cambiando. Sus relaciones comerciales, su política exterior, sus monumentos nacionales, sus hidrónimos» —los nombres de ríos, lagos y mares—. Y cerró: «Los canadienses también saben que dar nombre a la realidad significa llamarlo “lago Ontario”: entonces, ahora y siempre».
Un nombre que solo obliga dentro de Estados Unidos
Un decreto presidencial estadounidense manda sobre los mapas y documentos del Gobierno federal, no sobre los de nadie más. Con el golfo de México, recuerda La Vanguardia, Google Maps acató la directiva, pero el resto del mundo siguió sin reconocer el cambio. En el caso del lago Ontario hay además un segundo Estado ribereño —Canadá— que no ha aceptado nada.
El precedente inmediato es de hace nueve días: el 18 de agosto Trump publicó una imagen del estrecho de Ormuz rotulada «nuevo territorio de EEUU», sin orden ni decreto que la respaldara, como contamos entonces. Esta vez sí hay documento.
El pulso arancelario de fondo
El rebautizo llega en el peor momento de la relación comercial entre Washington y Ottawa en años. Un arancel es el impuesto que paga el importador cuando la mercancía cruza la frontera, y que suele acabar en buena parte en el precio del producto. La secuencia, según nuestras informaciones anteriores y los despachos de este jueves:
- 22 de agosto: tras romperse las negociaciones, entra en vigor un arancel estadounidense del 50% sobre una lista de productos canadienses —del vino a los palos de hockey y el cemento— (lo contamos entonces).
- 24 de agosto: Trump anuncia en redes un arancel del 50% a automóviles, camiones, componentes y acero canadienses desde el 1 de enero de 2027, sin norma publicada que lo formalice (nuestra información).
- 25 de agosto: Canadá desvela su réplica «dólar por dólar»: más de 800 categorías de productos estadounidenses gravadas entre el 15% y el 50% desde el 8 de septiembre (nuestra información).
Sobre el valor de esa cesta arancelaria, las cifras publicadas por las agencias en los últimos días no cuadran entre sí —entre 20.000 y 28.000 millones, en dólares o en euros según el despacho— y esta redacción no las da por conciliadas: el detalle está en la noticia del 25 de agosto.
Fuentes
- Documento primario: Casa Blanca, «Honoring the American History of the Great Lakes and Renaming Lake Ontario as Lake America», publicado el 27 de agosto de 2026 a las 21:00 UTC. A la hora de escribir esta noticia, el texto no había aparecido aún en el Registro Federal, donde los decretos se publican con unos días de retraso y reciben número de orden ejecutiva.
- Europa Press, «Trump firma una orden para cambiar el nombre del lago Ontario por lago América», 27 de agosto de 2026, 18:15 UTC.
- La Vanguardia, «Trump firma una orden ejecutiva para cambiar el nombre del lago Ontario por “América”», 27 de agosto de 2026.
- Contexto de la orden ejecutiva 14172: Registro Federal, 31 de enero de 2025.
El acto —la firma del decreto y su contenido— está acreditado por el propio documento de la Casa Blanca, fuente-sujeto del hecho. Las declaraciones de Trump y de Carney proceden de Europa Press (confianza alta) y La Vanguardia (confianza media), que coinciden en lo sustancial. El País informó también del decreto, pero su artículo no ha podido consultarse desde esta redacción (el servidor devolvió un error 403 a todos los intentos), por lo que no se cita como fuente.