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EEUU y Canadá no cierran acuerdo: entra en vigor el arancel del 50%

Los negociadores de Estados Unidos y Canadá se levantaron de la mesa sin acuerdo comercial el viernes 21 de agosto de 2026 y a medianoche empezó a aplicarse un arancel del 50% a productos canadienses por valor de unos 28.000 millones de dólares. El primer ministro Mark Carney anunció una réplica «dólar por dólar».

Renato · 22 de agosto de 2026 · internacional

El primer ministro canadiense, Mark Carney, y el presidente estadounidense, Donald Trump, sentados junto a la chimenea del Despacho Oval, rodeados de cámaras de televisión y micrófonos de la prensa; en los sofás, miembros de la delegación estadounidense.
Imagen de archivo: Mark Carney y Donald Trump, durante la visita del primer ministro canadiense a la Casa Blanca el 6 de mayo de 2025. (Foto: Emily J. Higgins / Casa Blanca, dominio público)

Estados Unidos y Canadá se quedaron sin acuerdo comercial el viernes 21 de agosto de 2026, el día en que expiraba la prórroga concedida por Donald Trump. A medianoche, Washington empezaba a cobrar un arancel del 50% sobre productos canadienses valorados en unos 28.000 millones de dólares (casi 24.000 millones de euros), según el comunicado oficial del primer ministro canadiense, Mark Carney, recogido por Europa Press. Un arancel es el impuesto que grava una mercancía al entrar en un país: lo paga el importador y suele acabar, en buena parte, en el precio final.

Carney enterró en ese mismo comunicado la relación comercial que Canadá tuvo con su vecino durante décadas. «Desde el principio hemos reconocido que Estados Unidos ha cambiado y que no volveremos a nuestra antigua relación», escribió. «Nuestro Gobierno comprendió, antes que muchos otros, que Estados Unidos está modificando todas sus relaciones comerciales, imponiendo aranceles a sus aliados más cercanos y cobrando por el acceso a su enorme mercado.» La ruptura llegó, siempre según ese texto, después de que Ottawa juzgara «injustos, antieconómicos» los cambios que la parte estadounidense puso sobre la mesa a última hora, y considerara que ponían «en duda la fiabilidad de cualquier acuerdo».

Lo que estaba sobre la mesa

Horas antes del desenlace, la agencia Bloomberg —citada por Europa Press, que se apoya a su vez en fuentes cercanas a la negociación— informaba de que las conversaciones «iban por buen camino»: Estados Unidos habría aceptado rebajar al 15% el arancel a los automóviles canadienses y al 25% el del acero y el aluminio, los dos frentes más ásperos de los últimos meses.

A comienzos de esa semana, Washington estaba dispuesto a partir por la mitad el 50% que grava parte del aluminio y el acero llegados de Canadá. La presión de la siderurgia estadounidense torció esa vía: la rebaja pasó a plantearse con un cupo arancelario, es decir, un límite de volumen a partir del cual la importación vuelve a pagar el tipo estándar del 50%. Ottawa tampoco consiguió lo que buscaba —bajar los aranceles a la madera y despejar del todo la amenaza del 50% que Trump lanzó en julio—, y el acuerdo se cayó.

La respuesta de Ottawa

«Canadá aplicará aranceles equivalentes, dólar por dólar, para proteger a nuestros trabajadores y empresas», anunció Carney, que prometió además nuevas medidas de apoyo «en los próximos días». Se sumarán, según su comunicado, a los casi 25.000 millones de dólares (21.300 millones de euros) en ayudas repartidas en los últimos 18 meses.

Las cifras del golpe no encajan del todo en el propio relato de la agencia: Carney habla de 28.000 millones de dólares afectados desde medianoche, mientras Europa Press sitúa en unos 20.000 millones (17.280 millones de euros) el valor de las importaciones canadienses sobre las que Estados Unidos comenzaba a recaudar el 50%. La agencia no explica la diferencia entre ambas magnitudes ni publica un desglose de las partidas gravadas.

Del oleoducto a la medianoche

El arancel llevaba semanas suspendido en el aire. Trump lo aplazó tres días, hasta el final del 21 de agosto, y atribuyó la tregua a un pacto para resucitar el oleoducto Keystone XL, el proyecto que uniría Alberta con Nebraska y que Joe Biden canceló en 2021; el comunicado canadiense de entonces no mencionaba el oleoducto, como contamos el 19 de agosto. Antes, en julio, la Administración estadounidense ya había incluido a Canadá en el tramo del 10% de los aranceles impuestos a 60 economías por trabajo forzado.

El viernes, con la cuenta atrás corriendo, Trump seguía optimista ante los periodistas: «El acuerdo con Canadá avanza. Solo hago buenos acuerdos —acuerdos mucho mejores para Estados Unidos, tanto con Canadá como con México». Su vicepresidente, JD Vance, defendía ese mismo día la política proteccionista desde una planta siderúrgica de Ohio. La industria del acero estadounidense había avisado de que cualquier exención o rebaja a Canadá pondría en riesgo inversiones y empleo en su país. Ganó esa presión.

Fuentes