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Hispasat liderará el segmento de tierra de IRIS², con 1.600 millones de presupuesto

La operadora española Hispasat, filial de Indra, será la contratista principal de las antenas y los centros de control en tierra de IRIS², la constelación de comunicaciones seguras de la Unión Europea, según anunciaron ambas compañías el 7 de agosto de 2026. Esa infraestructura tiene un presupuesto superior a 1.600 millones de euros y Hispasat se compromete a invertir hasta 600 millones más a cambio de derechos de explotación en órbita baja.

Renato · 7 de agosto de 2026 · economia

Siluetas de grandes antenas parabólicas de seguimiento de satélites recortadas contra un cielo naranja y violeta al atardecer.
Imagen de archivo: antenas del centro de control satelital de Hispasat en Arganda del Rey (Madrid), fotografiadas en junio de 2000. (Foto: HISPASAT, CC BY 3.0 (vía Wikimedia Commons))

Los satélites se ven; las antenas que hablan con ellos, casi nunca. De esa parte invisible del mayor programa espacial europeo en marcha se hará cargo una empresa española: Hispasat, filial de Indra, será la contratista principal del segmento de tierra de IRIS² —las antenas, los sistemas de control y las conexiones con las redes terrestres que permiten operar una constelación de satélites desde el suelo—. Lo anunciaron las dos compañías el viernes 7 de agosto de 2026, el mismo día en que la Comisión Europea y el consorcio SpaceRISE cerraron el acuerdo que pone el programa en fase de despliegue.

Hispasat describe esa infraestructura como «la mayor y más compleja desarrollada hasta la fecha en Europa para un programa espacial», con un presupuesto «superior a los 1.600 millones de euros». Conviene precisar qué significa esa cifra: es el presupuesto del conjunto del segmento de tierra que la empresa dirigirá, no lo que Hispasat vaya a facturar. Ni la compañía ni Indra han publicado el contrato ni el desglose del reparto entre los proveedores que trabajarán bajo esa dirección.

Qué incluye el encargo

Según la nota de prensa de Hispasat, la empresa se encargará de todas las instalaciones necesarias para gestionar y operar las distintas capas orbitales de la constelación y para interconectarla con las redes terrestres, repartidas en varias ubicaciones por requisitos de seguridad y resiliencia.

Además liderará el desarrollo de la capa orbital muy baja (Low LEO), la que volará por debajo de los 750 kilómetros de altura. Es la parte destinada a los servicios que hoy están de moda en el sector: conectividad directa a dispositivos móviles (Direct-to-Device) e Internet de las Cosas, es decir, sensores y aparatos conectados de forma permanente. Hispasat sostiene que esa capa abrirá el programa a empresas emergentes y pymes europeas del sector espacial.

Los 600 millones de la otra cara

El acuerdo no es solo un encargo: también es una inversión. Hispasat obtiene acceso a órbitas no geoestacionarias —las que están más cerca de la Tierra, frente a la órbita fija a 36.000 kilómetros donde opera su flota actual— en regiones que la compañía llama «de alto interés estratégico y valor comercial». A cambio, se ha comprometido a invertir hasta 600 millones de euros para obtener esos derechos de explotación.

Traducido: la operadora española gana posición en el negocio de la órbita baja, donde hoy manda Starlink, usando como palanca su papel en un programa público europeo. La empresa no ha detallado el calendario de esa inversión ni qué regiones son.

Quién cuenta esto

La información procede de las propias empresas implicadas. Hispasat e Indra difundieron el anuncio el 7 de agosto y la agencia Europa Press lo recogió a las 10.21 hora peninsular (8.21 UTC), añadiendo que Indra participa en Hispasat con un 89,68% y citando una comunicación de la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el supervisor bursátil español, que esta redacción no ha localizado en el registro público del organismo.

El comunicado con el que la Comisión Europea anunció ese mismo día el acuerdo no menciona el reparto del segmento de tierra: nombra a los fabricantes de los satélites —Airbus Defence and Space, Thales Alenia Space, OHB y Aerospacelab— y sobre el suelo se limita a decir, en general, que queda por desarrollar la infraestructura terrestre segura del programa. La designación de Hispasat, por tanto, se sostiene hoy en la palabra de la empresa beneficiada, no en una confirmación de quien paga.

Dos cuentas de satélites que no cuadran

El mismo día, sobre el mismo acuerdo, las dos partes dan cifras distintas de la constelación. Hispasat habla de 342 satélites: 330 en órbita baja (LEO) y 12 en órbita media (MEO). La Comisión Europea habla de 348: los mismos 330 en órbita baja y 18 en órbita media, más elementos opcionales. Son seis satélites de diferencia en el tramo medio, y ninguna de las dos partes explica la discrepancia.

No es la primera vez que el recuento baila: la propia Comisión situaba el programa en 290 satélites a finales de julio y en 348 el 7 de agosto, sin detallar de qué diseño partía el aumento.

El programa y el dinero

IRIS² —siglas en inglés de «infraestructura de resiliencia, interconectividad y seguridad por satélite»— es el tercer gran programa espacial de la Unión Europea, después de Copernicus (observación de la Tierra) y Galileo (navegación y geolocalización). Ofrecerá comunicaciones cifradas a gobiernos y fuerzas de seguridad, y banda ancha en zonas sin cobertura terrestre.

La inversión total prevista supera los 15.600 millones de euros: 11.600 millones de dinero público y hasta 4.000 millones que aportarán los tres socios del consorcio SpaceRISE —Hispasat, la francesa Eutelsat y la luxemburguesa SES—, que firmó en diciembre de 2024 el contrato de concesión por doce años. Los primeros lanzamientos están previstos para 2029 y los servicios iniciales, para 2030.

La pata española

El anuncio se suma al programa nacional «Satcom multiórbita», la constelación española que el Ministerio de Defensa presentó el 29 de julio dentro de IRIS² con una inversión estimada de entre 1.600 y 2.000 millones de euros, sin repartirla por partidas ni fijarle calendario. Es la aportación nacional que la Comisión contabiliza como compromiso español, junto a los 656 millones de Polonia y los 500 de Hungría.

Para Indra, cotizada del Ibex 35 que ha convertido la defensa y el espacio en su motor, el papel de Hispasat es la carta de presentación de su marca Indra Space. «Es la primera vez que una empresa española asume la primera línea de mando de un gran proyecto espacial europeo», sostiene la compañía. El presidente de Hispasat, Pedro Duque, afirmó que «España está contribuyendo decisivamente a la autonomía estratégica de Europa en comunicaciones espaciales»; el consejero delegado, Luis Mayo, dijo que la operadora liderará «el mayor segmento terreno desarrollado hasta ahora en un programa de la Comisión Europea».

Fuentes

Esta información se apoya en el anuncio de las propias compañías implicadas —Hispasat e Indra— y en la agencia Europa Press, que lo reproduce: no hay confirmación independiente del contenido del contrato por parte de la Comisión Europea, la Agencia Espacial Europea o el consorcio SpaceRISE.