Actualidad Libre Buscar

Actualidad Libre

Información sin ataduras

Un dron entra en Rumanía y se estrella tras movilizar a cazas españoles

Un dron penetró el espacio aéreo de Rumanía a las 03.21 hora local del jueves 20 de agosto de 2026, al este de Galați, y se estrelló tres minutos después en una zona despoblada del distrito de Tulcea, sin víctimas ni daños. Dos F-18 españoles de la vigilancia aérea de la OTAN y un helicóptero rumano ya volaban tras él, según los partes del Ministerio de Defensa rumano.

Renato · 20 de agosto de 2026 · internacional

Cuatro helicópteros militares IAR-330 Puma de la Fuerza Aérea rumana, con camuflaje verde y amarillo y la escarapela rumana en el fuselaje, vuelan en formación a baja altura sobre una pradera con arbustos y colinas boscosas al fondo.
Imagen de archivo: helicópteros IAR-330 Puma de la Fuerza Aérea rumana durante el ejercicio Getica Saber, en Cincu (Rumanía), el 15 de julio de 2017. Un aparato de este tipo, en versión SOCAT, fue el que avistó la caída del dron cerca de Grindu. (Foto: Spc. Antonio Lewis, U.S. Army, dominio público (vía Wikimedia Commons))

A las 02.23 de la madrugada del jueves 20 de agosto de 2026 —hora de Rumanía, las 23.23 UTC del miércoles—, los radares del Ministerio de Defensa rumano vieron aparecer un grupo de blancos aéreos junto a la frontera con Ucrania. Dos F-18 del Ejército del Aire y del Espacio español despegaron para vigilar la situación y un helicóptero IAR-330 SOCAT de la Fuerza Aérea rumana salió a buscarlos. Esta vez nadie llegó a disparar: el dron se vino abajo solo.

El relato lo firma el ministerio en su parte de prensa nº 250. A las 03.20 (00.20 UTC) el Centro Nacional Militar de Mando ordenó avisar a la población con un mensaje RO-Alert, el sistema rumano de alertas masivas al teléfono móvil. Un minuto después, a las 03.21, un dron cruzó al espacio aéreo nacional a unos 13 kilómetros al este de la ciudad de Galați. A las 03.24, la tripulación del helicóptero informó de que el aparato había caído a unos cuatro kilómetros al noreste de la localidad de Grindu, en el distrito de Tulcea, en una zona despoblada. El impacto contra el suelo provocó un incendio «que se apagó por sí solo». No hubo víctimas ni daños materiales. La alerta aérea se levantó a las 03.52 (00.52 UTC).

Por la mañana, un segundo parte, el nº 251, cerró la inspección del terreno: equipos del Ministerio de Defensa y de la Policía de Fronteras registraron y aseguraron la zona y comprobaron que los fragmentos «no presentan riesgo pirotécnico», es decir, que no quedaba material capaz de explotar. La Policía de Fronteras se llevó los restos del dron y el caso pasó a la fiscalía del Tribunal de Apelación de Constanza, que es quien deberá establecer qué era el aparato y de dónde venía.

Porque eso, por ahora, no lo dice nadie por escrito. Ninguno de los dos partes del ministerio rumano atribuye el dron a un país ni precisa su procedencia. Europa Press, que difundió el comunicado, titula su despacho «Un dron procedente de Ucrania se estrella en el este de Rumanía»; el texto del ministerio solo sitúa la detección inicial «en las proximidades de la frontera con Ucrania».

Un segundo dron el mismo día, este con carga explosiva

Horas después, y en otro punto del país, hubo un episodio distinto. Sobre las 06.28 hora local (03.28 UTC), un buque mercante avisó de un dron marítimo a la deriva dentro de la Zona Económica Exclusiva rumana —la franja de mar sobre la que un Estado ejerce derechos económicos y de vigilancia—, cerca de la plataforma Neptun Alpha, a unas 80 millas náuticas al este de Constanza (unos 148 kilómetros). Dos F-16 de la Fuerza Aérea rumana intervinieron y uno de ellos batió el objetivo con su cañón de a bordo, según el parte nº 252.

La actualización de la tarde, el parte nº 253, añadió el dato que importa: el cañonazo no destruyó el aparato del todo, así que un equipo de desactivación de explosivos de las Fuerzas Navales rumanas, embarcado en un buque de la Guardia Costera, lo neutralizó ya en el agua. Las comprobaciones «confirmaron que llevaba carga explosiva».

Cuatro días, dos drones, dos desenlaces

El episodio de Grindu llega cuatro días después del que sí terminó a tiros: el 16 de agosto, un caza español de la OTAN derribó un dron sobre el distrito de Galați —el cuarto derribado en cielo rumano en menos de un mes, y el primero a cargo de un avión no rumano—. Los F-18 españoles pertenecen a la misión aliada de Policía Aérea, que mantiene cazas armados en alerta permanente en la Base Aérea 57 «Mihail Kogălniceanu» para vigilar el cielo de los socios de la OTAN. El 20 de agosto esos mismos cazas subieron, pero el parte oficial les asigna solo «una misión de monitorización».

Rumanía comparte unos 614 kilómetros de frontera terrestre con Ucrania y viene registrando incursiones de drones en su espacio aéreo desde que Rusia invadió el país vecino en febrero de 2022, según Europa Press. No es el único flanco oriental que las cuenta: el 17 de agosto, Letonia situó en Bielorrusia la entrada de un dron que sus aliados habían abatido tres días antes.

Kiev acusa a Rusia; Bucarest no señala a nadie

El ministro de Exteriores ucraniano, Andri Sibiga, sí puso nombre al responsable. Acusó a Rusia de «violar una vez más el espacio aéreo de Rumanía», y también el de Moldavia, y sostuvo que «no son incidentes aislados», sino parte de «los ataques terroristas deliberados y sistemáticos de Rusia». «El Estado agresor está probando cada vez más la determinación de la OTAN y sus socios», añadió, según Europa Press. Sibiga anunció que llevará el asunto a la próxima cumbre del Triángulo de Odesa, el foro de cooperación que reúne a Ucrania, Rumanía y Moldavia.

Son declaraciones de una de las partes en guerra: ni el Ministerio de Defensa rumano ni la fiscalía que lleva el caso han respaldado por escrito esa atribución, y la investigación sobre el dron caído en Grindu sigue abierta.

Fuentes