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Volkswagen aprueba recortar otros 50.000 empleos y revisar cuatro fábricas alemanas

El consejo de supervisión del grupo Volkswagen aprobó por unanimidad el jueves 3 de septiembre de 2026, en Wolfsburgo, el Plan Futuro 2030: 135.000 millones de euros de inversión, unos 50.000 puestos menos en todo el mundo y cuatro plantas alemanas sin producción asegurada entre 2031 y 2034. El documento no menciona ni una vez a Seat ni a Martorell.

Renato Davila · 5 de septiembre de 2026 · economia

Vista aérea de la fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo: una hilera de naves industriales de cubierta blanca junto al canal, con las cuatro chimeneas de ladrillo de la central térmica y, al otro lado del agua, los pabellones y torres de cristal del parque Autostadt.
Imagen de archivo: la fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo (Alemania), sede del grupo y lugar donde el consejo de supervisión aprobó el Plan Futuro 2030, fotografiada desde el sureste el 20 de agosto de 2024. (Foto: Carsten Steger / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

El consejo de supervisión del grupo Volkswagen aprobó por unanimidad el jueves 3 de septiembre de 2026, en Wolfsburgo, el mayor plan de reestructuración de la historia de la compañía. Se llama Plan Futuro 2030 y su factura sobre el empleo es de unos 50.000 puestos en todo el mundo, cargos directivos incluidos, según la nota de prensa del propio grupo. El consejo de supervisión —el órgano que fiscaliza a la dirección ejecutiva y en el que se sientan accionistas y representantes de los trabajadores— dio luz verde a la vez a 135.000 millones de euros de inversión en fábricas, tecnología e investigación entre 2027 y 2031.

Los recortes no salen de la nada. Se suman, según Europa Press, a otros 50.000 empleos ya pactados con los sindicatos para lo que resta de década; el documento oficial se limita a decir que el nuevo ajuste va «más allá de los programas existentes» y no cuantifica los anteriores.

Cuatro fábricas sin producción asegurada

La parte más dura del texto no habla de personas sino de naves. Volkswagen admite negro sobre blanco que su capacidad de producción en Europa supera hoy la demanda «en más de 500.000 unidades» y que, en las condiciones actuales, «no puede asegurarse» una asignación competitiva de producción para las plantas alemanas de Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm de forma escalonada entre 2031 y 2034. Traducido: cuatro fábricas se quedan sin garantía de que haya coches que fabricar en ellas a partir de 2031. En paralelo, la compañía dice estar evaluando «usos alternativos» para esas instalaciones y se compromete a tener antes de finales de junio de 2027 un plan para toda la estructura productiva europea.

Ni una línea sobre Seat

En las doce iniciativas que enumera el comunicado, y en las cinco declaraciones que lo acompañan, no aparece la palabra Seat. Tampoco Martorell, ni Cupra, ni España. El silencio pesa porque llega días después de que el semanario económico alemán WirtschaftsWoche publicara que el comité directivo del grupo trabajaba en una reorganización por la que la marca española no continuaría más allá de 2029, para concentrar los recursos en Cupra. Esa información la recoge Europa Press; Actualidad Libre no ha podido verificarla de forma independiente y la cita como lo que es, el contenido atribuido a un tercer medio, no como hecho propio. Preguntadas por ella, fuentes del fabricante de Martorell respondieron el 3 de septiembre que «no se ha tomado ninguna decisión al respecto», según la misma agencia.

Lo que sí dice la nota, sin nombrar a nadie, es que el consejo ha pedido al comité directivo un modelo de estructura de grupo «evolucionada» y que la cartera de participaciones y negocios se recortará «en torno a un tercio», desprendiéndose de lo que no aporte al núcleo del negocio.

La mitad de los modelos y un margen del 9%

El resto del plan dibuja un grupo más pequeño y más caro por coche. Para 2035, Volkswagen quiere reducir alrededor del 50% su catálogo de modelos y en torno al 75% la complejidad de su oferta —menos versiones, menos variantes, más volumen por modelo—. Para 2030 fija dos cifras: nueve millones de vehículos vendidos al año y un margen operativo del 9%, es decir, unos 31.000 millones de euros de resultado operativo, con 37.000 millones de costes de estructura.

Ese 9% es el número que mide la ambición del plan: en julio de 2026 el grupo mantenía para este ejercicio un objetivo de margen de entre el 4% y el 5,5%, después de que su resultado operativo semestral cayera un 11,6% y sus entregas mundiales un 6,3%, con un desplome del 26% en China, como publicó este medio. Duplicar el margen en cuatro años es la promesa; los 50.000 empleos, el precio anunciado.

Reacciones dentro del consejo

El consejero delegado, Oliver Blume, definió la aprobación como «una señal fuerte para el futuro del grupo Volkswagen» y sostuvo que la compañía asume su responsabilidad «con toda nuestra plantilla, con nuestros socios y con el empleo industrial en todo el mundo». Christiane Benner, vicepresidenta del consejo de supervisión y presidenta del sindicato IG Metall, firmó el acuerdo sin disimular el contexto: «En esta situación de crisis hemos peleado duro por buenas soluciones», dijo, y subrayó que el plan incluye «expresamente» desarrollar escenarios de futuro para todas las plantas. Daniela Cavallo, presidenta del comité de empresa del grupo, defendió que la transformación no puede recaer «únicamente sobre los empleados». En la nota también habla el ministro-presidente de Baja Sajonia, Olaf Lies, cuyo Gobierno regional figura entre los portavoces del comunicado: reclamó «un marco competitivo y una política comercial» que refuercen la base industrial alemana.

Contexto: la automoción alemana en modo tijera

El plan de Volkswagen es el capítulo más grande de un ajuste que recorre toda la industria alemana. Porsche, del mismo grupo, anunció el 27 de julio de 2026 que ampliaba su reestructuración hasta recortar cerca del 20% de su plantilla en 2035. Dos días después, BMW confirmó un plan de bajas voluntarias en administración y desarrollo cifrado por fuentes de la negociación en unas 8.000 salidas hasta finales de 2027.

Seat, mientras tanto, venía de su mejor semestre en años: triplicó con creces su resultado operativo hasta 122 millones de euros y arrancó en Martorell la fabricación de eléctricos con el Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo. Esa es la paradoja que deja el 3 de septiembre: la filial que mejora los números es la que aparece en las quinielas alemanas y no en el documento del consejo.

Fuentes