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Rusia y Ucrania reanudan sus ataques al expirar la tregua de tres días

Cinco personas murieron el martes 8 de septiembre de 2026 en Kiev por la primera oleada rusa de misiles y drones desde que expiró la pausa de tres días pactada durante la visita de los enviados de Donald Trump, según el alcalde Vitali Klitschko. Las autoridades rusas denunciaron ese mismo día seis civiles muertos por ataques ucranianos en Crimea, Briansk y Kursk.

Renato Davila · 8 de septiembre de 2026 · Actualizado el 8 de septiembre de 2026 · internacional

Fachada de un edificio de viviendas de Kiev con dos plantas ardiendo, llamas saliendo por un balcón, humo negro y balcones reventados por la explosión.
Imagen de archivo: un bloque de viviendas del distrito de Podil, en Kiev, arde tras el ataque ruso del 1 de septiembre de 2026, una semana antes de la oleada del día 8. (Foto: Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania (DSNS), CC BY 4.0)

Nadie anunció el final de la tregua. Simplemente, a las 01.11 UTC del martes 8 de septiembre de 2026 —las 04.11 de la madrugada en Kiev—, el alcalde de la ciudad, Vitali Klitschko, escribió en su canal de Telegram cuatro frases: «Aviso a los médicos en el distrito de Solomianski. La brigada va de camino. La capital está bajo ataque de misiles balísticos. ¡Permanezcan en los refugios!». La pausa de tres días sobre Kiev, ordenada por Vladímir Putin para que los enviados de Donald Trump pudieran viajar con seguridad, había expirado a la medianoche del lunes 7 al martes 8. Casi trece horas después de aquel mensaje, el recuento del propio alcalde iba por 23 heridos y cinco muertos en la ciudad.

Los misiles balísticos —los que describen una trayectoria alta y caen sobre el blanco a velocidad hipersónica, mucho más difíciles de derribar que los de crucero— fueron la primera arma de la noche. También la que casi ninguna defensa ucraniana logró frenar: de todos los balísticos y antibuque lanzados, Kiev dice haber interceptado dos.

Las trece horas de Kiev

El balance creció a lo largo del día, en partes sucesivos del alcalde y del presidente ucraniano. A las 02.34 UTC, Klitschko hablaba de seis heridos. A las 04.48 UTC, de dos muertos y diez heridos, con incendios en almacenes, en una escuela privada del distrito de Holosiivski y en un edificio de viviendas donde hubo vecinos bloqueados en sus pisos; los restos de un dron cayeron además sobre una torre de 26 plantas en construcción.

A las 06.04 UTC, Volodímir Zelenski cerró el parte nocturno: dos muertos, diez heridos y trece personas rescatadas por los bomberos del Servicio Estatal de Emergencias (DSNS). «Fue un ataque complejo, que los rusos intentaron calcular deliberadamente para causar el mayor daño posible a la vida: balística, misiles de crucero y antibuque, “shahed” a reacción», escribió. Fuera de la capital enumeró daños en infraestructura crítica de la provincia de Kiev, un ataque contra «un mercado corriente» en la provincia de Odesa, dos heridos y un bloque de viviendas dañado en Járkov, y el bombardeo, ya de mañana, de la locomotora del tren Kiev-Sumi en una estación de la provincia de Sumi, sin víctimas y con evacuación de pasajeros. También citó golpes sobre Zaporiyia y Dnipropetrovsk.

Pero el ataque no había terminado. A las 09.41 UTC Klitschko anunciaba un tercer muerto; a las 13.58 UTC, 23 heridos, catorce de ellos hospitalizados y tres en estado grave; y a las 14.05 UTC, dos muertos más por un impacto contra un almacén del distrito de Solomianski. Cinco muertos en la capital en un solo día. A esa hora los servicios de emergencia seguían saliendo a nuevos impactos en Holosiivski y Solomianski.

Un dron contra una redacción en directo

A media mañana, la guerra alcanzó un plató. A las 09.51 UTC Zelenski denunció que un dron de ataque había impactado contra el edificio del canal «Mi — Ukraina» —«Nosotros, Ucrania»—, integrado en el telemaratón «Yedini Novini» («Noticias Unidas»), el informativo que las televisiones ucranianas emiten en cadena desde el comienzo de la invasión rusa. Ocurrió «en pleno día, justo cuando los periodistas estaban en antena». El edificio quedó parcialmente destruido y hubo cinco heridos.

«“Shahed” contra los medios es una nueva página de la degradación rusa», dijo el presidente. La propia cadena informó de que el impacto principal se produjo «en la redacción y en las oficinas del personal», según Europa Press.

La noche, en el parte de la Fuerza Aérea

El balance oficial de la Fuerza Aérea ucraniana, publicado a las 05.47 UTC con datos cerrados a las 05.30, desglosa el ataque lanzado desde las 15.00 UTC del lunes: misiles antibuque Oniks disparados desde las provincias rusas de Briansk y Kursk y desde la Crimea ocupada; misiles balísticos Iskander-M, S-400 y KN-23 desde Briansk y Vorónezh; 32 misiles de crucero Kh-101 lanzados desde aviones sobre la provincia de Vólogda; y 166 drones de ataque tipo Shahed —más de la mitad, a reacción— junto a señuelos «Parodiya», procedentes de Oriol, Primorsko-Ajtarsk, el Donetsk ocupado y Hvardiiske, en Crimea. Los ejes principales del golpe, precisa el parte: las provincias de Odesa y de Kiev.

La defensa antiaérea dice haber derribado o inutilizado 175 blancos. El desglose es el dato incómodo: 142 drones y 31 misiles de crucero, pero solo dos de los balísticos y antibuque. Hubo impactos confirmados en 29 puntos del país y caída de restos en otros nueve, y el parte se cerró con una advertencia: «El ataque continúa, hay cerca de diez drones enemigos en el espacio aéreo».

Ese es el hueco que Zelenski usó para volver a pedir munición: «Pese a los muy buenos resultados contra los misiles de crucero, con la balística es especialmente difícil, y cada día se lo demostramos a los socios: necesitamos interceptores». Anunció para ese mismo martes reuniones con «representantes de Estados y de empresas que pueden ayudar con los suministros y con nuestro sistema antibalístico Freyja». El ministro de Exteriores, Andri Sibiga, fue más directo: «En el momento en que se marcharon los enviados de paz del presidente de EE. UU., Putin lanzó otro ataque masivo y espantoso contra Kiev. Sus misiles balísticos hablan más alto que sus palabras sobre diplomacia», según recogió La Vanguardia.

La misma oleada llegó a rozar territorio de la OTAN: Polonia desplegó cazas de madrugada en su propio espacio aéreo como medida preventiva, según informó Europa Press a partir de los comunicados del Mando Operativo polaco.

La versión de Moscú: fábricas de drones y un petrolero

El Ministerio de Defensa ruso reivindicó el ataque a las 05.01 UTC como un «golpe masivo con armamento de precisión de base terrestre, aérea y naval» contra la industria de defensa ucraniana y contra centros de transporte y distribución de carga militar en Kiev y su provincia, además del puerto de Chornomorsk, en la provincia de Odesa. Dice haber alcanzado también «un buque tipo petrolero con carburantes y lubricantes para las Fuerzas Armadas de Ucrania».

Dos horas después publicó la lista de blancos: en la ciudad de Kiev, la Fábrica de Radio de Kiev —que según Moscú produce componentes para drones de reconocimiento y de ataque—, una fábrica de estructuras de hormigón donde, siempre según Moscú, se montan cabezas de guerra para los misiles de crucero FP-5 Flamingo y drones de la empresa Fire Point, y varios talleres y almacenes de drones; en la provincia, plantas de fabricación de drones en Bila Tserkva, un centro logístico en Shkarivka, la base aérea de Vasylkiv y un depósito de carburante en Boryspil. Ninguno de esos blancos tiene verificación independiente sobre el terreno, y el parte no menciona víctimas civiles. La Vanguardia señala que el comunicado insiste en que sus objetivos son «exclusivamente instalaciones militares y energéticas», lo que choca con lo que describen los bomberos de Kiev: viviendas, almacenes, una escuela privada y una redacción.

El otro lado de la frontera

Rusia contó sus propios muertos. El gobernador de Crimea, Serguéi Aksiónov, comunicó a las 07.00 UTC que «dos personas murieron y otra resultó herida» en el distrito de Simferópol —el raión, no la ciudad, como situó Europa Press— por «otro ataque enemigo» contra la península, anexionada por Moscú en 2014. El gobernador interino de la provincia de Briansk, Yegor Kovalchuk, cifró en un muerto y tres heridos el ataque contra una gasolinera en Starodub y, más tarde, informó de otros dos muertos y cuatro heridos en nuevos ataques con drones; las autoridades de Kursk dieron un fallecido más. El recuento del día en el lado ruso queda así en seis civiles muertos, según La Vanguardia. Ni Kiev ha reivindicado esos ataques ni hay verificación independiente de esas cifras.

El Ministerio de Defensa ruso declaró haber interceptado 384 drones ucranianos entre las 17.00 UTC del lunes y las 05.00 UTC del martes sobre doce provincias, la región de Moscú, Krasnodar, Crimea y el mar Negro; el día anterior había reportado otros 32. Europa Press eleva la cifra a 389: esta pieza se queda con el número que publicó el propio ministerio.

Qué era exactamente la tregua

La pausa nunca fue un alto el fuego. Putin ordenó no atacar Kiev durante tres días desde la medianoche del sábado 5 de septiembre y Zelenski se comprometió a no golpear Moscú en el mismo plazo: dos capitales, ni un kilómetro más. El motivo lo explicó el propio Witkoff en el Kremlin, según la transcripción publicada por la Presidencia rusa: agradeció a Putin «respaldar la política de no disparar en Kiev y en Moscú durante estos tres días, que nos ha permitido venir aquí de forma segura».

Con ese salvoconducto, Steve Witkoff y Jared Kushner negociaron en Kiev el domingo 6 —primera visita de enviados estadounidenses a suelo ucraniano desde la invasión de febrero de 2022— con una nueva propuesta de paz. Ese mismo domingo, fuera del perímetro protegido, murieron al menos tres civiles en Jersón y en la provincia de Dnipropetrovsk. Y el 1 de septiembre, una semana antes, otra oleada rusa de drones y misiles mató a doce personas en Kiev y su provincia, la mayoría trabajadores del ferrocarril.

Cuatro años y medio después de la orden de invasión de febrero de 2022, la tregua duró exactamente lo que duró el viaje.

Fuentes

Sobre las fuentes. El hecho central —la reanudación de los ataques al expirar la tregua— lo sostienen Europa Press, La Vanguardia y los partes oficiales de ambos beligerantes, y esta redacción ha consultado directamente esos partes. Todos los balances de víctimas y todas las listas de objetivos militares proceden de las partes en guerra: administración de Kiev, Presidencia y Fuerza Aérea de Ucrania de un lado; Ministerio de Defensa ruso y gobernadores rusos del otro. Ninguna fuente independiente los ha verificado sobre el terreno. Los muertos de Briansk y Kursk y el segundo balance de Kovalchuk se recogen aquí de la crónica de La Vanguardia, sin acceso directo a los comunicados originales. El ataque seguía en curso al cierre de esta información, con alertas antiaéreas activas sobre varias provincias ucranianas: las cifras pueden crecer.