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El oleoducto saudí parado por los ataques desviaba cinco millones de barriles diarios

El Ministerio de Energía de Arabia Saudí confirmó el cierre preventivo del oleoducto Este-Oeste, alcanzado el jueves 10 de septiembre de 2026 por drones lanzados desde Irak. Por ese tubo salían unos cinco millones de barriles de crudo al día sin pasar por el estrecho de Ormuz, según Europa Press: casi el doble de lo que la agencia energética estadounidense documentó en 2018 para todas las tuberías que esquivan el paso.

Renato Davila · 12 de septiembre de 2026 · internacional

Dos tuberías de acero oxidado recorren un terreno arenoso junto a una valla metálica rematada con alambre de espino, bajo un cielo con nubes, en el desierto de Jubail (Arabia Saudí).
Imagen de archivo: oleoductos en el desierto de Jubail, en la provincia Oriental de Arabia Saudí, la región petrolera donde arranca el Este-Oeste (fotografía de 2012, no del tramo atacado). (Foto: Suresh Babunair, CC BY 3.0 (Wikimedia Commons))

Ya se sabe qué se ha quedado dentro del tubo. El oleoducto Este-Oeste, la tubería que cruza la península arábiga y que Arabia Saudí paró el jueves 10 de septiembre de 2026 tras varios ataques lanzados desde territorio iraquí, venía sacando al mercado «alrededor de cinco millones de barriles diarios de crudo que, en otras circunstancias, habrían salido desde terminales situados en el golfo Pérsico», según el teletipo que Europa Press publicó el sábado 12 de septiembre a las 05.03 UTC. Es la primera cifra de volumen real que se pone sobre la mesa desde que el bombeo se detuvo, y no figura en el comunicado del Ministerio de Energía saudí: la aporta la agencia como contexto propio, sin atribuirla a ninguna autoridad.

Conviene calibrar ese número. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, la agencia estadística del Departamento de Energía) estimó que a finales de 2018 la capacidad conjunta de todos los oleoductos saudíes y emiratíes capaces de rodear el estrecho de Ormuz era de 6,5 millones de barriles al día, y que por ellos circulaban entonces solo 2,7 millones: quedaban 3,8 millones de capacidad ociosa. Si la cifra de Europa Press es exacta, la guerra ha llenado casi toda esa holgura y el Este-Oeste mueve hoy, él solo, casi el doble de lo que en 2018 movían todas las tuberías de escape de la región juntas.

Lo que dice el comunicado saudí

El Ministerio de Energía anunció el cierre «como medida de precaución» después de que la infraestructura sufriera varios ataques la mañana del jueves en las regiones de Riad y Medina. Fuentes de la cartera precisaron que los incidentes dejaron varios heridos, todos ellos trasladados para recibir atención médica, según un comunicado difundido en redes sociales. Equipos técnicos y unidades de emergencia se desplazaron a las zonas afectadas para revisar el estado de las instalaciones y su seguridad, conforme a los protocolos y planes de emergencia establecidos, y el ministerio se comprometió a informar «oportunamente» de cualquier novedad. Ni ese despacho, actualizado por Europa Press a las 12.15 UTC del 12 de septiembre, ni el listado de novedades de El Confidencial consultado esa misma tarde recogen un ataque posterior al del jueves ni fecha para reanudar el bombeo.

Riad no dispara y Bagdad busca a «la milicia implicada»

El Ministerio de Exteriores saudí atribuyó los ataques a drones lanzados desde territorio iraquí y avanzó que, por ahora, no habrá respuesta militar: el reino «dará al Gobierno iraquí, país hermano, la oportunidad de tomar las medidas necesarias para prevenir ataques lanzados desde territorio iraquí contra el Reino y los países vecinos». La contención llegó después de una petición expresa del primer ministro iraquí, Ali al Zaidi. Riad advirtió, a renglón seguido, de que se reserva el derecho a tomar las medidas que considere necesarias para proteger su soberanía, sus instalaciones y a sus ciudadanos.

Bagdad agradeció la decisión y anunció una investigación urgente para determinar la responsabilidad de «la milicia implicada en los ataques y de los grupos que pudieran respaldarla». Es un matiz relevante: ningún grupo ha reivindicado el ataque y Riad no ha señalado públicamente a nadie más allá del país de origen de los lanzamientos, pero el Gobierno iraquí ya da por hecho que detrás hay una milicia. En el este de Irak operan grupos alineados con Teherán, bombardeados en julio por Estados Unidos y Arabia Saudí. El Ejecutivo iraquí insistió en que ni su territorio ni su espacio aéreo deben usarse para atacar a otros países.

Un tubo que sustituía a un estrecho

El Este-Oeste lleva petróleo desde los yacimientos del este del país hasta las instalaciones de exportación de Yanbu, en la costa del mar Rojo. Su peso creció con la guerra entre Estados Unidos e Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, el paso entre Irán y Omán por el que la EIA calculaba en 2018 un tráfico de 21 millones de barriles diarios, el mayor cuello de botella petrolero del planeta. Con Ormuz bloqueado y el Este-Oeste parado, a Arabia Saudí le quedan menos vías para colocar su crudo: el mercado ya lo venía descontando, con el Brent por encima de los 105 dólares el 10 de septiembre, su nivel más alto desde mayo, después de haber rebasado los 97 el día 7.

Fuentes

Los hechos del ataque y de la parada del oleoducto se publicaron el 11 de septiembre con dos fuentes independientes, Europa Press y El Confidencial (pieza anterior). La novedad de esta —el volumen de crudo que el oleoducto desviaba— se apoya en una sola fuente, Europa Press, que no la atribuye a ninguna autoridad; la comparación con los datos de la EIA es de esta redacción y usa cifras de 2018, las últimas publicadas por esa agencia en el documento citado.