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La Eurocámara debate Ceuta como ataque híbrido y votará una resolución el jueves

El pleno del Parlamento Europeo debatió el martes 15 de septiembre de 2026 en Estrasburgo la entrada masiva de migrantes a Ceuta del 30 y 31 de julio, bajo el epígrafe de los «ataques híbridos y la instrumentalización de migrantes», y votará el jueves 17 una resolución. El comisario de Interior y Migración, Magnus Brunner, fijó como «prioridad» que todos los que entraron sin derecho a quedarse vuelvan «rápidamente» a Marruecos.

Renato Davila · 15 de septiembre de 2026 · bruselas

Vista general del hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo durante una sesión plenaria: filas curvas de escaños azules ocupadas por cientos de eurodiputados y, al fondo, la mesa de la presidencia bajo la bandera de la Unión Europea y las de los Estados miembros.
Imagen de archivo: el hemiciclo del edificio Louise Weiss, sede de los plenos del Parlamento Europeo en Estrasburgo, durante una sesión plenaria de 2014. (Foto: Diliff, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons)

Ceuta llegó al pleno del Parlamento Europeo por la puerta de la seguridad, no por la de la inmigración. El debate que los eurodiputados celebraron a las 13.00 del martes 15 de septiembre de 2026 en Estrasburgo figuraba en el programa de la sesión bajo un enunciado que ya contiene una tesis: «los recientes ataques híbridos y la instrumentalización de migrantes en Ceuta y la necesidad de una respuesta coordinada para proteger las fronteras exteriores de la UE». Un ataque híbrido es una agresión que no usa fuerza militar abierta —desinformación, sabotaje, presión migratoria dirigida— y que busca desgastar al adversario sin dispararle. El Parlamento votará el jueves 17 una resolución sobre el asunto, según anunció la propia Cámara en su avance de la jornada.

En el debate intervinieron el comisario europeo de Interior y Migración, el austríaco Magnus Brunner, y el ministro irlandés de Asuntos Europeos y Defensa, Thomas Byrne, en nombre de la presidencia irlandesa del Consejo de la UE.

«Nadie entró en el espacio Schengen»

Brunner abrió su intervención con una comparación: «La ciudad española de Ceuta tiene poco más de 80.000 habitantes y en los últimos dos días de julio entraron casi el mismo número de personas de forma ilegal desde el otro lado de la frontera», según el texto de su discurso publicado por la Comisión Europea —la traducción es de esta redacción; el original está en inglés—. La cifra que maneja el Gobierno español es algo menor: el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cifró en 72.000 las entradas y en 75 los muertos, mientras que el Gobierno de Ceuta las elevaba a unas 75.000.

El comisario trasladó sus condolencias a las familias de quienes murieron intentando llegar a la ciudad y cargó contra las mafias: «Los traficantes matan personas y debemos hacer todo lo posible para pararles». Pero su mensaje central fue de contención de daños: la mayoría de quienes entraron volvió a Marruecos «en cuestión de horas» y «nadie, y esto es importante, nadie entró en el espacio Schengen», de modo que la integridad de la zona de libre circulación «se preservó», recogió Europa Press desde Estrasburgo.

Queda, sin embargo, lo que no se resolvió en aquellas horas. «Miles» de personas siguen en Ceuta, «incluidos más de 2.000 menores no acompañados», sobre un territorio «de menos de 20 kilómetros cuadrados», dijo Brunner, que habló de «gran presión» y de «retos de orden público». De ahí su prioridad, formulada sin matices: «Todos los que entraron ilegalmente y no tienen derecho a permanecer deben ser retornados rápidamente a Marruecos», un país que, subrayó, se ha comprometido a readmitirlos a todos.

El comisario recordó el dinero ya puesto sobre la mesa: los 114,7 millones de euros de ayuda de emergencia que la Comisión concedió a España la semana anterior, tras la petición presentada a finales de agosto, y el refuerzo de Frontex —la agencia europea de la guardia de fronteras—, Europol y la agencia europea de asilo. Anunció además que viajará a Madrid el jueves 17 para reunirse con los ministros Ángel Víctor Torres, Fernando Grande-Marlaska y Elma Saiz, y dijo haber hablado la semana pasada con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas.

Para el futuro, Brunner pidió acelerar la directiva europea contra el tráfico de personas —propuesta hace tres años y aún sin aprobar—, mejorar la «alerta temprana» vigilando la movilización que se organiza en redes sociales y dar más herramientas a Frontex. Reveló también que la Comisión ha «coordinado activamente» con las grandes plataformas de internet la lucha contra la desinformación sobre lo ocurrido en Ceuta. Y cerró con una frase pensada para la hemeroteca: «Las fronteras de Ceuta son fronteras europeas».

En su descargo político, el comisario sostuvo que la migración irregular en el conjunto de la UE ha caído «más del 50%» en dos años y otro tercio en lo que va de 2026, que las solicitudes de asilo bajaron un 20% en 2025 y que la tasa efectiva de retornos ronda ya el 30%, «no suficiente». Son cifras de la propia Comisión, que esta redacción no ha verificado de forma independiente contra los datos de Frontex y Eurostat.

La carta de Rabat, la víspera y a unos pocos

Un día antes del debate, el 14 de septiembre, la Misión de Marruecos ante la Unión Europea y la OTAN envió un correo electrónico a eurodiputados españoles para fijar la posición de Rabat ante la resolución que se vota el jueves, según reveló Europa Press, que tuvo acceso al texto. La agencia sostiene que el envío fue selectivo: lo recibieron eurodiputados del PSOE, el PNV y ERC, y no llegó a los de PP, Vox, Sumar, Compromís, Podemos ni BNG, sobre un total de 61 escaños españoles en la Cámara; el resto de grupos consultados no había respondido al cierre de aquella información.

En la carta, Marruecos se compromete a readmitir «a todas las personas afectadas, incluidos nacionales marroquíes, menores no acompañados y nacionales de terceros países». Atribuye lo ocurrido a «la desinformación difundida a través de las redes sociales» y a «la manipulación de personas vulnerables por parte de redes de tráfico y trata de migrantes», y se remite a las declaraciones del Gobierno español según las cuales la información disponible «no permitía atribuir a Marruecos la responsabilidad de estos hechos».

El texto formula además dos preguntas retóricas: qué interés tendría Rabat en «generar una crisis mayor» con España y con la UE —«primer socio» del reino—, y si Marruecos habría provocado deliberadamente una crisis migratoria el día de la Fiesta del Trono, la celebración nacional marroquí que se conmemora el 30 de julio. Sobre la contención de la avalancha, la misión marroquí argumenta que la llegada repentina de «varias decenas de miles de personas» no puede abordarse «mediante el uso de la fuerza letal». Y reivindica, citando datos de Frontex, que Marruecos impide cada año la entrada irregular de 75.000 personas hacia España, 227.000 intentos frustrados entre 2023 y 2025: cifras que son de la propia carta y que esta redacción no ha podido contrastar con la agencia europea.

Hay un punto en el que las dos informaciones de la propia Europa Press no coinciden. La agencia dice que la carta se envió «de forma selectiva», pero recoge también que la eurodiputada del PNV Oihane Aguirregoitia afirmó en el pleno que Rabat escribió «a todos los miembros de la Eurocámara». Ni la misión marroquí ni el Parlamento Europeo han precisado el alcance real del envío.

El pleno, en dos bloques

Las intervenciones de los eurodiputados españoles, según la crónica de Europa Press, dibujaron la misma fractura que el asunto lleva abierta en España desde julio. La líder de los socialistas europeos y jefa de filas del PSOE en la Cámara, Iratxe García, no mencionó a Marruecos y pidió solidaridad: «Ceuta no está sola, Ceuta es España, Ceuta es Europa»; advirtió a PP y Vox de que reclamar expulsiones que incumplan la ley del menor y la legislación europea «es violar el Estado de derecho». La secretaria general del Partido Popular Europeo, Dolors Montserrat, habló de «guerra híbrida de manual» y acusó a Pedro Sánchez de saberlo e irse de vacaciones. El eurodiputado de Vox Jorge Buxadé calificó lo ocurrido de «acto de invasión territorial, ocupación ilegal y violenta» y llamó «traidor» al presidente del Gobierno. La eurodiputada de Sumar Estrella Galán sostuvo que la crisis la generaron «Marruecos, junto a Estados Unidos y también con Israel» por «intereses geopolíticos». Son acusaciones políticas, no hechos acreditados: ninguna de las partes aportó pruebas en el pleno, y esta redacción no ha verificado ninguna de ellas.

Contexto

Es la segunda vez que la crisis de Ceuta llega a las instituciones europeas por la vía del debate. El 6 de agosto, la comisión de Libertades Civiles del Parlamento se reunió de forma extraordinaria y por videoconferencia, a instancias del PP, con Brunner y Vivas. Entre medias, los ministros del Interior de la UE acordaron un plan de cinco puntos, Bruselas fijó su posición sobre el retorno de los menores no acompañados y el 2 de septiembre, Día de Ceuta, medio millar de personas se concentraron ante la sede del Parlamento en Bruselas.

La novedad del pleno del 15 de septiembre es doble: el encuadre —Ceuta tratada como ataque híbrido, en la misma sesión en la que la Cámara debatió las agresiones híbridas rusas— y el hecho de que, por primera vez, la Eurocámara vaya a fijar por escrito y por votación su posición sobre lo ocurrido. Ese texto no obliga a nadie: las resoluciones del Parlamento Europeo no son vinculantes para la Comisión ni para los Estados miembros, pero marcan la temperatura política de la Cámara. Se vota el jueves 17 de septiembre.

Fuentes