Actualidad Libre

Información sin ataduras

El gobernador de Tula atribuye a drones ucranianos un ataque contra Wildberries

Un dron cayó en la noche del 4 al 5 de agosto de 2026 sobre el centro de clasificación que Wildberries, el mayor comercio electrónico de Rusia, tiene en la provincia rusa de Tula, y provocó un incendio con un herido, según el gobernador regional, Dimitri Miliaev. Todo el balance procede de autoridades rusas y de la propia empresa: Kiev no ha reivindicado el ataque y ninguna fuente independiente lo ha verificado sobre el terreno.

Renato · 5 de agosto de 2026 · internacional

Rótulo de plástico con la palabra WILDBERRIES en degradado de rosa a morado, atornillado a la pared de ladrillo de un edificio; debajo, la puerta metálica de un semisótano y una marquesina de chapa sostenida por postes oxidados.
Imagen de archivo: un punto de recogida de Wildberries en la calzada Frezer de Moscú, el 7 de junio de 2024. La empresa reparte por Rusia almacenes, centros de clasificación y miles de locales como este. (Foto: Yuri D. K. (Юрий Д.К.), CC BY 4.0 (Wikimedia Commons))

La provincia rusa de Tula, a unos 180 kilómetros al sur de Moscú, «volvió a ser objetivo de los drones ucranianos» durante la noche del 4 al 5 de agosto de 2026. Lo escribió a las 02.42 UTC su gobernador, Dimitri Miliaev, en su canal de Telegram: «Se produjo la caída de un dron en el territorio del centro de clasificación de Wildberries, con el consiguiente incendio».

Wildberries es el mayor operador de comercio electrónico de Rusia, el llamado «Amazon ruso», y un blanco repetido de la guerra: sus almacenes, centros de clasificación —las naves donde los paquetes se separan por destino antes del reparto— y puntos de recogida se cuentan por miles en todo el país.

En el mismo mensaje, Miliaev dio el resto del balance de la noche: unidades del Ministerio de Defensa ruso destruyeron 107 drones ucranianos sobre la región y se registraron daños en dos bloques de viviendas del distrito de Venev y en dos instalaciones industriales de Novomoskovsk y del distrito de Uzlovaya. «Según la información preliminar no hay fallecidos; una persona resultó herida y está recibiendo la asistencia médica necesaria», añadió. El gobernador cerró el parte pidiendo a los vecinos que no hagan fotos ni vídeos del lugar y que no los publiquen ni difundan.

Cinco horas y media después, a las 08.12 UTC, Miliaev publicó una actualización sobre el incendio: el fuego estaba localizado y los bomberos refrescaban las estructuras. Trabajaban en la zona, escribió, laboratorios de «Priroda» («Naturaleza») y de Rospotrebnadzor —el organismo federal ruso de vigilancia sanitaria y de consumo—, sin que hasta ese momento se detectaran «superaciones de sustancias nocivas en el aire». El parte no identifica el municipio donde está la nave, pero termina precisando que la vigilancia del aire «continúa en Aleksin», una ciudad de la propia provincia de Tula.

El servicio de prensa de Wildberries difundió una nota breve para confirmar que el personal que trabajaba en ese momento en las instalaciones fue evacuado correctamente, según recogió Europa Press. Actualidad Libre no ha podido leer ese comunicado de forma directa.

La víspera, cinco muertos en una nave de Chejov

El golpe de Tula llega un día después del más grave de esta serie. El gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, contó a las 04.07 UTC del 4 de agosto en su canal de Telegram que la defensa antiaérea había repelido un ataque con drones y que las principales consecuencias se concentraban en el distrito de Chejov: varios incendios en el polígono industrial de Novoselki, «el mayor de ellos en un almacén», además de daños en una subestación eléctrica y en un edificio administrativo. Su primer balance fue de cinco muertos y seis heridos.

Hora y media más tarde, a las 05.56 UTC, Vorobiov corrigió al alza el número de heridos: diez personas, seis de ellas trasladadas al hospital de Chejov, dos a centros de Serpújov y Podolsk y dos que rechazaron el ingreso tras ser examinadas. Siete estaban en estado de gravedad moderada y una, grave, con heridas por metralla y por onda expansiva, fracturas y lesiones torácicas. Vorobiov informó además de una vivienda y un coche dañados por restos de dron en la aldea de Solnyshkovo, sin heridos.

Conviene un matiz: Vorobiov no dijo de quién era ese almacén. Es Europa Press quien lo sitúa entre los centros de Wildberries golpeados ese día, junto a otros en Leningrado y Tver que, según la agencia, no dejaron víctimas.

Una campaña de semanas contra el «Amazon ruso»

Ucrania ha convertido en objetivo las instalaciones de la compañía en las últimas semanas: alrededor de quince ataques en once regiones rusas, según Europa Press, que interpreta que Kiev busca con ello no solo dañar la economía rusa, sino desmoralizar a su población.

La secuencia es reconocible. El 24 de julio ardió un almacén de Wildberries en Novosaratovka, a las puertas de San Petersburgo, con tres heridos según el gobernador de la región de Leningrado; el día antes la empresa había lamentado la muerte de una persona en otro de sus centros, en Kubán. Sobre los ataques del fin de semana anterior, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, sostuvo que en esas naves se «suministraban componentes sancionados para la producción de drones y equipamiento de navegación»; esa es la única justificación pública conocida, y no equivale a una reivindicación de los golpes posteriores. Ese mismo 24 de julio, Kiev reivindicó un ataque contra la planta de Avitek, en la región de Kirov, a 1.200 kilómetros de la frontera.

El desabastecimiento de combustible que padecen desde hace semanas las gasolineras rusas, apunta Europa Press, procede de la otra pata de esa campaña: los bombardeos ucranianos contra refinerías y depósitos, que Zelenski ha ido reivindicando desde finales de julio.

La guerra corre en las dos direcciones y en las mismas horas: la madrugada del 5 de agosto, un ataque ruso con misiles balísticos y drones mató a catorce personas en la región de Kiev, según los servicios de emergencia y la administración militar ucranianos.

Qué está acreditado y qué no

Lo verificable de esta noticia es lo que dos gobernadores rusos han puesto por escrito en sus canales oficiales y lo que la empresa afectada ha dicho de sí misma. Nadie ajeno a la parte rusa ha comprobado sobre el terreno el número de drones derribados, el origen de los aparatos ni el balance de daños, y Ucrania no ha reivindicado ninguno de estos dos ataques. La petición de Miliaev a los vecinos de Tula para que no difundan imágenes del lugar tampoco ayuda a que exista esa comprobación independiente.

Fuentes