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Catorce países árabes y musulmanes condenan en Amán la política israelí en Jerusalén

Los ministros de Exteriores de diez países árabes y representantes de otros cuatro países musulmanes firmaron el miércoles 5 de agosto de 2026 en Amán un comunicado que denuncia las actuaciones de Israel en la Mezquita de Al Aqsa y la Iglesia del Santo Sepulcro y reclama al Consejo de Seguridad de la ONU que actúe. Israel replicó que el texto se basa en "acusaciones falsas".

Renato · 5 de agosto de 2026 · internacional

Mezquita de Al Aqsa, con su cúpula plomiza y su fachada de arcos, sobre la explanada empedrada de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Imagen de archivo: la Mezquita de Al Aqsa, en la explanada de la Ciudad Vieja de Jerusalén, fotografiada en 2008. (Foto: Andrew Shiva / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

Los ministros de Exteriores de Jordania, Túnez, Argelia, Irak, Qatar, Arabia Saudí, Somalia, Palestina, Egipto y Marruecos se reunieron el miércoles 5 de agosto de 2026 en Amán, capital de Jordania, con el secretario general de la Liga de Estados Árabes —la organización que agrupa a los 22 Estados árabes— y con representantes de Indonesia, Pakistán, Turquía y Malasia. Al término del encuentro difundieron un comunicado conjunto que condena las políticas y actuaciones de Israel dirigidas, dicen, a “alterar la identidad árabe, musulmana y cristiana” de Jerusalén Este, en particular en la Mezquita de Al Aqsa y en la Iglesia del Santo Sepulcro, según recogió Europa Press.

Qué denuncia el comunicado

Los catorce firmantes consideran esas políticas “una violación flagrante del Derecho internacional y de las obligaciones de Israel como potencia ocupante”. Señalan en concreto las “incursiones cada vez más frecuentes” de colonos, ministros y funcionarios israelíes en Al Aqsa —“facilitadas y protegidas por las autoridades”, sostiene el texto—, las “prácticas provocadoras y las declaraciones incendiarias”, las restricciones al acceso de los fieles al templo y “continuas excavaciones ilegales” bajo la mezquita y sus alrededores. La misma denuncia la extienden a la Iglesia del Santo Sepulcro y al resto de “lugares sagrados cristianos” de la ciudad.

El comunicado compromete a los catorce países y a la Liga Árabe a “proporcionar todo tipo de ayuda” para reforzar las instituciones palestinas en Jerusalén Este, que el texto llama “la capital del Estado de Palestina”: “Israel no tiene soberanía sobre ella”, añade. Defiende la solución de dos Estados como “única vía para alcanzar una paz justa, duradera y global” e insta a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a actuar “de inmediato” contra lo que describe como una política israelí sistemática de expansión de asentamientos, anexión de tierras, “asfixiamiento de la economía palestina”, ataques a las instituciones palestinas, “terrorismo de los colonos” y ataques contra la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos.

El acuerdo tiene un paso siguiente concreto y una fecha: convocar una reunión de ministros de la Organización de Cooperación Islámica —el foro de 57 Estados de mayoría musulmana— y de la Liga de Estados Árabes durante la semana de alto nivel de la Asamblea General de la ONU, prevista en Nueva York en septiembre, para abordar la “peligrosa escalada israelí en Jerusalén”. Los firmantes hablan de una “acción conjunta para movilizar una respuesta internacional eficaz” que obligue a Israel a respetar “el statu quo histórico y jurídico en Jerusalén y sus lugares sagrados”.

La respuesta de Israel

El Ministerio de Exteriores israelí, que dirige Gideon Saar, contestó el mismo día en sus redes sociales que el comunicado se apoya en “acusaciones falsas, distorsiones históricas y un desprecio total por los hechos”. “Resulta especialmente cínico acusar a Israel de violar la libertad de culto al tiempo que se declara que todo el Monte del Templo es un lugar de culto exclusivo para los musulmanes, ignorando el vínculo histórico del pueblo judío con Jerusalén y sus lugares más sagrados”, señaló el ministerio, en referencia al recinto que los musulmanes llaman explanada de Al Aqsa o Noble Santuario.

Israel sostiene además que Jerusalén “nunca ha estado más abierta y accesible para los fieles de todas las confesiones” que bajo su soberanía, y que las autoridades mantienen su compromiso de “preservar la libertad de culto, mantener el statu quo en el Monte del Templo y adoptar todas las medidas necesarias para garantizar el orden público y la seguridad de todos los visitantes”.

Por qué Amán y por qué el statu quo

Que la reunión se celebre en Amán no es casual. Jordania se atribuye la custodia —la “tutela hachemí”— de los lugares santos musulmanes y cristianos de Jerusalén, ejercida por el rey Abdalá II, y considera Jerusalén Este territorio ocupado desde el 4 de junio de 1967 y capital del futuro Estado palestino, según la posición oficial publicada por su Ministerio de Exteriores (en árabe), que invoca las resoluciones 242, 478 y 2334 del Consejo de Seguridad. El “statu quo” que reclaman los firmantes es precisamente ese equilibrio de gestión de los lugares santos, que ambas partes se acusan mutuamente de romper.

El comunicado llega con Cisjordania en escalada. El 26 de julio de 2026 el Gobierno de Benjamin Netanyahu amplió su operación militar en el territorio tras una oleada de ataques de colonos, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, pidió entonces la aplicación de la Resolución 2334 (2016) del Consejo de Seguridad, que declara sin validez legal los asentamientos israelíes en territorio ocupado. En Gaza, Netanyahu dijo el 4 de agosto haber rechazado el plan de Donald Trump para desarmar a Hamás.

Lo que no está contrastado

Esta noticia se sostiene en una sola fuente, Europa Press, agencia de confianza alta en la lista de fuentes vigiladas de este medio. Actualidad Libre no ha localizado el texto íntegro del comunicado conjunto ni en la web de la Liga de Estados Árabes ni en la del Ministerio de Exteriores jordano ni en la agencia estatal Petra: las citas literales proceden de la transcripción de la agencia.

Las acusaciones de “violación” y “ocupación” son la posición de los catorce firmantes y se atribuyen como tal; no constituyen por sí solas una determinación jurídica sobre el estatuto de Jerusalén. Israel niega los hechos denunciados en los términos recogidos más arriba.

Fuentes