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Bayas, cítricos y huevos lideran la subida de precios de los alimentos

Las bayas frescas se encarecieron un 17,2% entre julio de 2025 y julio de 2026, los cítricos un 15,5% y los huevos un 13,4%, según el IPC de julio que el INE publicó el 13 de agosto de 2026. El grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas, en conjunto, subió un 1,6%: menos de la mitad que el IPC general, que cerró julio en el 3,6%.

Renato · 13 de agosto de 2026 · economia

Puesto de frutas y verduras en un mercado cubierto, con cajones de pimientos, naranjas, tomates y hortalizas y carteles de oferta escritos a mano con los precios
Imagen de archivo: puesto de frutas y verduras del Mercado de la Cebada, en Madrid, fotografiado el 2 de noviembre de 2015. (Foto: Benjamín Núñez González, CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons))

Un kilo de fresas, una docena de huevos y una bolsa de naranjas son hoy bastante más caros que hace un año. Las bayas frescas —fresas, fresones, frambuesas, arándanos, moras y grosellas— subieron un 17,2% entre julio de 2025 y julio de 2026; los cítricos frescos, un 15,5%; los huevos, un 13,4%, y el pescado fresco, refrigerado o congelado, un 7,7%. Son los mayores encarecimientos del Índice de Precios de Consumo (IPC) de julio de 2026 que el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó el 13 de agosto, y salen del nivel más fino de ese índice: las subclases, los 197 apartados en que el INE trocea la cesta de la compra y el resto del gasto de los hogares.

El repaso a esas subclases lo publicó Europa Press el 16 de agosto. Esta redacción ha comprobado cada cifra en la tabla de índices nacionales de subclases del banco de datos del propio INE, que da esos datos por definitivos.

Lo que sube y lo que baja

Estas son las subclases de alimentación que más se encarecieron en un año, de julio de 2025 a julio de 2026:

  • Bayas frescas: +17,2%
  • Cítricos frescos (naranjas, limones, limas, mandarinas y pomelos): +15,5%
  • Huevos: +13,4%
  • Pescado fresco, refrigerado o congelado: +7,7%
  • Despojos comestibles (hígados, mollejas, riñones, sesos, criadillas): +6,7%
  • Preparados de marisco: +5,9%

En la dirección contraria, la fruta de verano es la gran responsable de los abaratamientos. Las otras frutas frescas (melones, sandías, kiwis, uvas, granadas, caquis) costaban en julio un 15,4% menos que un año antes, y las frutas tropicales (aguacates, plátanos, mangos, piñas, papayas, chirimoyas, dátiles e higos), un 14,8% menos. Solo en el mes de julio, esas dos partidas cayeron un 12,8% y un 6,0% respectivamente. También bajaron en el año el café (-3,2%), las hortalizas y tubérculos congelados (-3,2%), los cereales (-2,6%), el azúcar de caña y de remolacha (-2,5%) y la bebida vegetal (-2,0%).

Esa compensación explica el dato que conviene tener delante antes de leer cualquier porcentaje espectacular: el grupo entero de alimentos y bebidas no alcohólicas subió un 1,6% en el año, menos de la mitad que el IPC general, que se situó en el 3,6%. Lo que se dispara son productos concretos, no la compra en su conjunto.

En lo que va de 2026 —de enero a julio— el orden cambia poco en la cabeza: las bayas frescas acumulan un 40,9%, seguidas de las patatas y otros tubérculos (+6,8%), los cítricos frescos (+5,9%), las frutas tropicales (+5,3%) y el vino de uva (+5,1%). Al otro lado, las hortalizas cultivadas por su fruto (tomates, pepinos, calabacines, berenjenas o pimientos) se han abaratado un 9,6% desde enero.

De dónde viene el 3,6% general

La subida de los alimentos no es la que tira del IPC. El INE atribuye el repunte de julio —cuatro décimas más que en junio— a dos grupos: transporte, cuya tasa anual escaló hasta el 6,2% por los carburantes, y vivienda, en el 5,7% por la electricidad. La alimentación, de hecho, restó: en el mes bajó un 0,7% y tiró del índice general hacia abajo.

La inflación subyacente —el índice sin alimentos no elaborados ni productos energéticos, que descuenta lo más volátil para ver la tendencia de fondo— quedó en el 3,0%, una décima más que en junio. El dato definitivo del 3,6% corrige al alza, en una décima, el indicador adelantado que el INE difundió el 30 de julio y que apuntaba al 3,5%.

Por territorios, todas las comunidades autónomas registraron tasas anuales positivas: Cantabria la más alta (4,3%) y Extremadura la más baja (3,0%). Y en la comparación europea, el índice armonizado (IPCA) —la medida calculada con criterios comunes para poder comparar países— situó a España en el 3,9%, tres décimas más que en junio; el gráfico de la nota del INE sitúa a la unión monetaria en el 2,9%, un dato todavía de avance. España paga, por tanto, un punto más de inflación que la media del euro.

Por qué esta comparación tiene letra pequeña

El IPC de enero de 2026 fue el primero en base 2025, y con él llegó una clasificación de consumo nueva: el índice pasó de 12 a 13 grandes grupos y las subclases se reordenaron. En la revisión de la cesta entraron productos como los aguacates y los arándanos, y salieron otros en desuso, como la corbata y el pañuelo. Por eso, en algunos productos las series largas no son directamente comparables con las de la base anterior: la comparación interanual que publica el INE sí lo es, pero encadenar años atrás exige cuidado.

El INE calcula el IPC con un índice de Laspeyres encadenado —una media de precios ponderada por el gasto del año anterior— sobre 487 artículos de recogida tradicional, unos 200.000 precios anotados cada mes en 177 municipios, y otros 263 artículos tomados directamente de los datos de caja registradora de las empresas (scanner data).

Fuentes