El aeropuerto de Catania vuelve a limitar aterrizajes por la ceniza del Etna
La gestora del aeropuerto de Catania-Fontanarossa, en Sicilia, redujo a cinco aterrizajes por hora las llegadas hasta las 14.00 hora local de este lunes 17 de agosto de 2026 por la ceniza del Etna, dos días después de recuperar la normalidad tras una semana de caos aéreo en plena operación vacacional.
El Etna volvió a cerrarle el cielo a Catania. La Società Aeroporto Catania (SAC), gestora del aeropuerto de Catania-Fontanarossa, ordenó este lunes 17 de agosto de 2026 limitar las llegadas a cinco aviones por hora hasta las 14.00 hora local (12.00 UTC) por la emisión de ceniza volcánica, sin ninguna restricción para las salidas. La medida llegó con el cierre de los sectores de vuelo B1 y B2 —dos porciones del espacio aéreo sobre la zona—, según informó la agencia italiana ANSA citando a la propia SAC. El aeródromo pidió a los pasajeros que consultaran con sus aerolíneas el estado de sus vuelos y avisó de que iría informando a lo largo del día, según recogió Europa Press con datos de la agencia alemana DPA.
Una boca nueva a 2.200 metros
Lo que hay detrás está documentado hora a hora. El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV), a través de su Observatorio Etneo, registró a las 06.09 UTC del 17 de agosto la apertura de una boca efusiva en la Valle del Bove, a una cota de entre 2.200 y 2.350 metros, que produjo una colada de lava. Mientras el personal del instituto hacía mediciones sobre el terreno, «prosigue la emisión de ceniza del cráter de la Voragine, con dispersión de la ceniza en dirección SE», dice el comunicado del INGV (PDF) emitido a las 07.18 UTC. El tremor volcánico —la vibración continua del suelo que delata el movimiento del magma bajo el volcán— se mantenía en valores altos, con su origen situado bajo la Voragine, a unos 3.000 metros de altitud.
El aviso que afecta directamente a la aviación es anterior. A las 20.15 UTC del domingo 16 de agosto el INGV elevó a rojo el código de color de aviación del Etna —la escala de cuatro niveles, de verde a rojo, con la que los observatorios volcánicos alertan a la navegación aérea—, desde el naranja previo. El aviso VONA (PDF), por sus siglas en inglés Volcano Observatory Notice for Aviation, constata caída de ceniza al sureste del volcán y una nube que se desplaza en esa misma dirección, con la altura de la columna «no estimable». Catania está justo al sureste del cráter.
La factura de la semana anterior
El aeropuerto había recuperado la normalidad el sábado 15 de agosto, después de que el INGV rebajase ese mismo día el código de aviación de rojo a naranja a las 09.21 UTC. Antes hubo una semana de caos en plena primera semana de vacaciones italiana. Las cifras del balance, sin embargo, no cuadran entre sí y conviene leerlas con su base delante.
Europa Press, con datos de DPA, habla de más de 1.000 vuelos cancelados y 100.000 viajeros afectados. La presidenta de la SAC, Anna Quattrone, dio el 15 de agosto una contabilidad distinta ante los periodistas en el propio aeropuerto: unos 1.900 vuelos debían operar sobre Catania durante los días de emergencia, de los cuales alrededor de 630 fueron reprotegidos —desviados a otros aeropuertos o reubicados en otros vuelos— y el 36% se canceló, es decir, unos 680. Ninguna de las dos fuentes detalla si cuenta solo llegadas o también salidas, ni sobre qué periodo exacto. La asociación sectorial Assoesercenti calcula, en estimaciones preliminares recogidas por Europa Press, que el cierre del espacio aéreo afecta a un gasto turístico de entre 13 y 24 millones de euros.
Quattrone dejó además un recordatorio incómodo para las aerolíneas: la normativa europea de derechos de los pasajeros aéreos obliga a las compañías, y no al gestor aeroportuario, a reubicar, informar y atender a los viajeros. «En algunos casos esto no ocurrió», dijo, y describió a pasajeros que se dirigían al personal del aeropuerto —los primeros que encontraban— a pedir una información que la SAC «a menudo no tenía y no estaba en condiciones de dar». La gestora tuvo que suplir esa función con personal propio y con «facilitadores» identificados con petos.
Un volcán que manda sobre el calendario
El Etna, de unos 3.300 metros de altitud según la ficha del INGV para la aviación, es el mayor volcán activo de Europa y entra en erupción con regularidad, bajo vigilancia instrumental permanente. La programación aérea de Catania depende de tres variables que cambian en horas: la actividad del volcán, la dirección del viento y la concentración de ceniza en el aire. La ceniza volcánica es abrasiva y funde dentro de los motores de reacción, por lo que la aviación civil la esquiva por norma.
Para los viajeros españoles hay una capa añadida de incertidumbre: los vuelos entre España e Italia están sujetos a controles fronterizos temporales desde el 8 de agosto, dentro de la crisis diplomática abierta por la suspensión de Schengen, y hasta el 16 de agosto Interior había identificado a 4.646 pasajeros llegados de Italia.
Nota de transparencia
Del registro de fuentes vigiladas por Actualidad Libre, esta información se apoya en una sola —Europa Press, confianza alta—. Los hechos han sido contrastados además con la agencia italiana ANSA, que cita directamente a la gestora del aeropuerto, y con los documentos primarios del INGV, ninguno de los dos incluido todavía en nuestro registro de fuentes. Por eso la pieza se somete al criterio del editor.
Fuentes
- SAC, vía ANSA, «Etna: limitati i voli in arrivo in aeroporto Catania» (17 de agosto de 2026).
- INGV — Osservatorio Etneo, comunicado Etna del 17 de agosto de 2026, 07.18 UTC (PDF) y listado completo de comunicados volcánicos.
- INGV — Osservatorio Etneo, aviso VONA del 16 de agosto de 2026, 20.15 UTC, código rojo (PDF) y listado de avisos VONA.
- Europa Press, «El aeropuerto de Catania en Sicilia vuelve a restringir los aterrizajes por el Etna» (17 de agosto de 2026), con datos de DPA y de la asociación Assoesercenti.
- ANSA, «Etna: presidente Sac, da noi massimo impegno e grazie agli aeroporti siciliani» (15 de agosto de 2026), declaraciones de Anna Quattrone.