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Brasil rebaja a nivel de encargados de negocios sus relaciones con Argentina

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil convocó la tarde del martes 4 de agosto de 2026 al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para comunicarle que reduce la representación diplomática bilateral al nivel de encargados de negocios y pedirle que vuelva a Argentina. La medida la hizo pública la Cancillería argentina; el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva no se ha pronunciado oficialmente.

Renato · 5 de agosto de 2026 · internacional

Edificio bajo y alargado de hormigón con una galería de arcos, visto desde una avenida vacía; delante, una hilera de mástiles en los que ondean la bandera de Brasil y una bandera blanca, bajo un cielo con nubes
Imagen de archivo: el Palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, en Brasilia, fotografiado el 11 de octubre de 2014. (Foto: Marinelson Almeida, CC BY 2.0)

Noticia de fuente única: todo lo relativo a la decisión brasileña procede de un solo despacho de Europa Press —agencia de confianza alta— publicado el miércoles 5 de agosto de 2026 a las 04.43 UTC y actualizado a las 05.21 UTC. El comunicado argentino que se cita no figuraba en la web de la Cancillería a las 07.50 UTC del 5 de agosto y Brasil no ha publicado nota alguna sobre la medida.

Brasil ha bajado un escalón su relación con Argentina. La tarde del martes 4 de agosto de 2026, el ministro de Relaciones Exteriores brasileño convocó a Guillermo Daniel Raimondi, embajador argentino en Brasilia, para comunicarle «la decisión del Gobierno brasileño de reducir el nivel de la representación diplomática bilateral al nivel de encargados de negocios y solicitar su regreso a la República Argentina». La cita textual es del comunicado del Ministerio de Exteriores argentino, que sitúa el encuentro «en la tarde de hoy» y que recogió Europa Press en la madrugada del miércoles 5.

Un encargado de negocios es el diplomático que queda al frente de una embajada cuando no hay embajador: mantiene el canal abierto, pero un escalón por debajo. Rebajar la representación a ese nivel no rompe relaciones ni cierra la embajada; retira al interlocutor de máximo rango.

Tampoco es una expulsión, según precisa Europa Press: Raimondi no ha sido declarado persona non grata —la fórmula que obliga a un diplomático a abandonar el país en un plazo— y no tiene fecha límite para marcharse. Lo que sí pierde es la interlocución: Brasilia dejará de consultarle sobre la relación bilateral.

Su homólogo brasileño, Julio Bitelli, está en Brasilia desde el 26 de julio, cuando fue llamado a consultas, y no volverá a Buenos Aires: lo adelantó el diario argentino Clarín y lo confirmó el brasileño Folha de S.Paulo, según la agencia. Brasil mantendrá en Argentina solo un encargado de negocios mientras persistan los ataques de Javier Milei al Gobierno de Lula, apuntó Folha citando a miembros del Ejecutivo brasileño. Es decir: las dos mayores economías del Mercosur —el bloque comercial que forman, entre otros, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— se quedan sin embajadores cruzados.

Buenos Aires: «decisión adoptada unilateralmente»

El Gobierno de Milei respondió que «toma nota de la decisión adoptada unilateralmente» por Brasilia y que «lamenta su decisión de continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas». El comunicado no menciona en ningún momento los insultos que el propio presidente argentino dedicó a Lula y al juez Alexandre de Moraes.

«En estos últimos años, se han producido numerosos episodios de expresiones y respaldos políticos cruzados entre dirigentes de ambos países. En todos esos casos, sin excepción, Argentina eligió no convertirlos en un incidente diplomático», sostiene la Cancillería. «Nunca respondimos a una diferencia política con una medida institucional. Ese criterio es el que la Argentina sostiene hoy.» El texto añade que las relaciones entre Estados «no deben quedar supeditadas a las necesidades políticas y/o personales de los gobernantes de turno».

Ni el Ministerio de Exteriores brasileño ni el entorno de Lula se habían pronunciado oficialmente sobre la rebaja cuando Europa Press publicó su despacho.

Diez días de escalada

El origen del choque está fechado: el sábado 25 de julio de 2026, en el acto de São Paulo que proclamó a Flávio Bolsonaro candidato presidencial del Partido Liberal, Milei llamó «ladrón» y «preso» a Lula y «basura calva» al juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), la máxima instancia judicial brasileña. Dos precisiones sobre esos calificativos: Lula fue condenado en su día en el marco de la operación Lava Jato, pero el propio STF anuló después aquellas sentencias por defectos procesales y no hay condena en vigor; y Moraes había vetado la visita de Milei a Jair Bolsonaro, en arresto domiciliario tras ser condenado a más de 27 años de cárcel por liderar el intento de golpe de Estado contra Lula.

Al día siguiente, Brasil convocó al embajador argentino y llamó a consultas al suyo. Esa respuesta, que el domingo 26 de julio solo sostenían fuentes oficiales anónimas, quedó confirmada esa misma tarde por escrito: en la nota a la prensa nº 244 de Itamaraty, el ministro Mauro Vieira anuncia que convocó a Raimondi «para transmitir el repudio del Gobierno brasileño a los improperios emitidos por el presidente Javier Milei» y que, por decisión suya, Bitelli fue llamado a consultas. La nota, publicada a las 19.05 hora de Brasilia (22.05 UTC) del 26 de julio, sostiene que «no hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, encadene agresiones y ofensas al jefe de Estado, a las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y al pueblo brasileño».

La crisis no se detuvo ahí. El ministro de Hacienda brasileño, Darío Durigan, llamó «payaso» a Milei; el secretario general de la Presidencia, Guilherme Boulos, lo describió como una «patética caricatura». Lula optó por la ironía: «¿Quién es este tipo?».

Desde Buenos Aires, el canciller Pablo Quirno intentó rebajar el tono toda la semana: «Por nuestra parte, no hay posibilidad de romper relaciones. No vamos a llevar esto al nivel institucional». Días después, Milei volvió a la carga en una entrevista con LN+, la radio del diario La Nación: «Hablan de injerencia política en la región. Si hay alguien que interfiere políticamente en la región, es Lula, contaminándola por completo con las ideas repugnantes del socialismo».

Dos frentes abiertos a la vez

La rebaja llega el mismo día en que Brasilia encajó otro golpe diplomático: Estados Unidos revocó el visado de la embajadora brasileña en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti, y Brasil denunció una «escalada deliberada de medidas hostiles motivada por razones ideológicas» y un «injustificado interés» estadounidense por «interferir» en las presidenciales brasileñas de octubre, en las que Lula se enfrenta a Flávio Bolsonaro, respaldado tanto por Washington como por Buenos Aires.

Lo que no está confirmado

Brasil no ha anunciado oficialmente la rebaja: en el listado de notas a la prensa de Itamaraty consultado a las 07.45 UTC del 5 de agosto, la más reciente está fechada el 4 de agosto y trata de la apertura de mercados para productos brasileños en Malasia y Cuba. Tampoco hay pronunciamiento del Planalto. El comunicado argentino que se cita tampoco estaba en la sección de noticias de la Cancillería a las 07.50 UTC del miércoles 5 de agosto: su texto se conoce por la transcripción de Europa Press. Cuándo saldrá Raimondi de Brasil, quién quedará como encargado de negocios en cada capital y qué efectos tendrá la medida sobre los asuntos comerciales del Mercosur son datos que no constan. Si Itamaraty o la Cancillería argentina publican los documentos, esta noticia se actualizará con nota de corrección visible.

Fuentes