Estados Unidos revoca el visado de la embajadora de Brasil en Washington
El Departamento de Estado revocó el martes 4 de agosto de 2026 el visado de la embajadora brasileña en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti, y lo presentó como una «medida de reciprocidad» por la demora de Brasilia en aceptar al embajador que Donald Trump quiere enviar. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva replicó que las dos justificaciones estadounidenses son «falsas».
Estados Unidos revocó el martes 4 de agosto de 2026 el visado de la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti. No es una expulsión: la diplomática puede seguir viviendo en territorio estadounidense, pero si sale del país necesitará un visado nuevo para volver a entrar.
La decisión la comunicó a la prensa un alto funcionario del Departamento de Estado —el ministerio de Exteriores estadounidense, que dirige Marco Rubio— que habló bajo condición de anonimato. Washington la describe como una «medida de reciprocidad» por la demora del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en conceder el plácet al embajador que Trump quiere destinar a Brasilia. El plácet —o agrément— es el consentimiento previo que el país anfitrión debe dar antes de que otro Estado acredite a un jefe de misión: lo exige el artículo 4 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que no fija plazo alguno para concederlo ni obliga a explicar una negativa.
El designado es Daniel Pérez, expresidente de la Cámara de Representantes de Florida, según informó El País a partir de la información de la agencia Associated Press. El visado de Viotti se restablecerá en cuanto Brasil acepte esa designación, dijo el funcionario estadounidense: «La reciprocidad es fundamental». Otros funcionarios añadieron que la medida se había aplazado varias veces para dar margen a Lula.
Estados Unidos subraya que no ha declarado a Viotti persona non grata, la fórmula del artículo 9 de esa misma convención, que obliga al Estado de origen a retirar al diplomático señalado. Sobre el alcance real de la revocación hay matices entre las versiones publicadas: El País sostiene que Viotti no podrá ejercer la representación oficial de su país ante las autoridades estadounidenses mientras no se resuelva el asunto, mientras que el diario digital brasileño Poder360 afirma que sigue siendo embajadora titular y que la embajada funciona con normalidad.
Brasilia: «Las dos justificaciones presentadas son falsas»
El Gobierno brasileño respondió el mismo martes con una nota en la que «repudia» la decisión y la enmarca en «una escalada de acciones hostiles motivadas por razones ideológicas». El texto, reproducido íntegramente por Poder360, desmonta punto por punto los dos motivos alegados por Washington.
Sobre el plácet, Brasilia recuerda que el procedimiento es confidencial y que el nombre del candidato «solo debería hacerse público después de concedida la anuencia»; sostiene que Estados Unidos anunció públicamente a su candidato antes incluso de presentar la solicitud formal, y que la petición «todavía está en análisis». Sobre el segundo motivo —los visados que Brasil negó a dos funcionarios estadounidenses—, la nota afirma que aquellos enviados «planeaban visitar el país para poner en duda la integridad del sistema electoral brasileño, en un intento inaceptable de interferir en el proceso político nacional».
La nota cierra con un reproche: siguen vigentes las sanciones individuales estadounidenses contra autoridades brasileñas —incluidas cancelaciones de visado a magistrados del Supremo y a altos cargos del Ejecutivo— basadas, dice, en «la alegación infundada de persecución política al expresidente Bolsonaro». Y recuerda que el propio Lula pidió a Trump su levantamiento cuando visitó Washington en mayo.
Un pulso que viene de julio
La crisis no empieza aquí. El 26 de julio de 2026, Brasil confirmó que había denegado el visado a dos altos cargos del Departamento de Estado, el subsecretario para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo, Riley Barnes, y el subsecretario adjunto Samuel Samson, por considerar que su viaje tenía motivación política en plena precampaña. El Mundo añade que el Gobierno de Lula negó también la entrada a Darren Beattie, asesor principal para Brasil de la Administración estadounidense.
El propósito de aquel viaje sigue en disputa. Citando al diario Folha de S.Paulo, El Mundo recoge que la justificación oficial era debatir sobre libertad de expresión en el contexto electoral, pero que, según el Washington Post, Barnes y Samson pretendían cuestionar la integridad del proceso.
El trasfondo es la elección presidencial brasileña de octubre, a la que Lula concurre a la reelección, y una relación comercial deteriorada. Según El País, Washington impuso en las semanas previas un arancel de hasta el 37,5% a una amplia variedad de productos brasileños alegando que Lula negociaba «de mala fe». Rubio, que ha llegado a llamar a Brasil «país no amigo» de Estados Unidos, lo resumió así, según recoge El Mundo: «Durante el último año, Lula ha antepuesto su propio ego a la búsqueda de un acuerdo en beneficio del bienestar del pueblo brasileño, y estos aranceles son el precio que hay que pagar por ello».
La antipatía entre ambos no es discreta: el secretario de Estado estaba fuera del país, apunta El Mundo, cuando Lula visitó a Trump en la Casa Blanca el 7 de mayo de 2026. Aquella reunión duró tres horas y tuvo tono amistoso. Tres meses después, el Departamento de Estado no descarta «nuevas sanciones» contra Brasil.
Fuentes
- El Mundo, «Trump cancela el visado de la embajadora de Brasil en EEUU y la tensión con Lula vuelve a escalar» (5 de agosto de 2026).
- El País, «Estados Unidos cancela la visa de la embajadora de Brasil en medio de tensiones diplomáticas» (4 de agosto de 2026), con información de Associated Press.
- Poder360, «Governo Lula chama justificativas dos EUA sobre visto de “falsas”» y «Entenda o que acontece agora com a embaixadora brasileira nos EUA» (4 de agosto de 2026), que reproducen íntegra la nota del Gobierno brasileño.
- Organización de los Estados Americanos, texto de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 (artículos 4 y 9).