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Paramount congela la compra de Warner hasta el fallo o junio de 2027

Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery se comprometieron el 24 de julio de 2026, ante el tribunal federal de Oakland (California), a no cerrar su fusión de 110.000 millones de dólares hasta cinco días después de la sentencia o, como muy tarde, el 1 de junio de 2027. Doce estados y los sindicatos de guionistas piden a la jueza que la prohíba por antimonopolio.

Renato · 25 de julio de 2026 · economia

Arco de entrada de los estudios Paramount Pictures, con el rótulo Melrose Gate, palmeras al fondo y la calzada de acceso vacía
Imagen de archivo: la Melrose Gate, entrada principal de los estudios Paramount Pictures en Hollywood (Los Ángeles). (Foto: Carol M. Highsmith / Biblioteca del Congreso de EE UU, dominio público)

La mayor compra de la historia de Hollywood queda en suspenso, y esta vez lo decide la propia compradora. Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery firmaron el viernes 24 de julio de 2026 un compromiso escrito ante el tribunal federal del Distrito Norte de California, en Oakland, por el que la operación «no se cerrará, ni se consumará, ni se completará de ningún otro modo» y las dos empresas no darán «ningún paso, directo o indirecto, para integrar o consolidar sus operaciones» hasta que se dé la primera de estas dos fechas: cinco días después de que el tribunal resuelva el fondo del asunto, o el 1 de junio de 2027.

Lo pactaron las partes en un escrito conjunto y lo aprobó ese mismo día la jueza Araceli Martínez-Olguín (acuerdo y orden, documento 170 del caso 4:26-cv-07116). La noticia la adelantaron el 24 de julio El País y El Mundo con material de la agencia AFP.

El acuerdo cancela además la vista que estaba señalada para el lunes 3 de agosto y deja el calendario del juicio en el aire: las partes debían presentar antes del viernes 31 de julio un escrito conjunto proponiendo fechas.

Por qué cede Paramount

La empresa no ha renunciado a nada de fondo —el propio escrito dice que se firma «sin perjuicio» de las pretensiones y argumentos de cada parte—, pero llegaba a esta semana atrapada por un problema de plazos.

El 20 de julio, la jueza Martínez-Olguín había concedido a los estados demandantes una orden de restricción temporal, la medida cautelar más urgente del sistema estadounidense, que prohibía consumar la fusión mientras el tribunal estudiaba el caso (orden, documento 141). El problema es que esa figura caduca: la regla 65 del procedimiento civil federal la limita a 28 días. El 23 de julio la jueza la prorrogó hasta el 17 de agosto y escribió que no estaba dispuesta «a poner a prueba los límites de su autoridad» extendiéndola más allá de ese tope. Su salida fue ordenar a los abogados de las tres partes que se reunieran para acordar el camino a seguir. El resultado, un día después, es este compromiso voluntario: sin él, la prohibición judicial habría expirado en agosto.

Paramount lo presenta como una vía rápida a un juicio con pruebas, en el que espera demostrar que la operación «es buena para la competencia, buena para los consumidores y buena para los creadores», según el texto de la compañía recogido por El País.

Doce estados y los guionistas, contra la operación

La demanda que ha frenado la compra la presentaron el 13 de julio de 2026 doce estados gobernados por demócratas —California, Arizona, Colorado, Connecticut, Massachusetts, Minnesota, Nevada, Nueva Jersey, Nuevo México, Nueva York, Oregón y Washington—, encabezados por el fiscal general de California, Rob Bonta. Piden al tribunal que prohíba la fusión de forma definitiva por infringir la sección 7 de la Ley Clayton, la norma antimonopolio de 1914 que veda las adquisiciones cuyo efecto sea reducir la competencia de forma sustancial. Un día después, el 14 de julio, los sindicatos de guionistas Writers Guild of America West y East presentaron su propia demanda con el mismo objetivo.

Las cifras que manejan los estados en su escrito de demanda dibujan la dimensión del asunto: la operación, de 110.000 millones de dólares —31 dólares por acción de Warner—, es «la mayor fusión de la historia de Hollywood» y uniría a dos de los cinco grandes distribuidores de cine estadounidenses, de modo que solo cuatro quedarían controlando más del 85% de los estrenos de gran distribución en Estados Unidos. La empresa resultante superaría el 27% del mercado de distribución de estrenos en salas —medido por recaudación de taquilla entre 2022 y 2025— y el 30% en el segmento de las películas llamadas a liderar la taquilla. En la concesión de licencias de canales de cable básico rebasaría también el 27% por ingresos de afiliación (el 34% si se mide por audiencia), y entre la nueva compañía y Disney sumarían el 59% de todo el cable básico del país. (El País cifra la operación en 111.000 millones de dólares; la demanda y la agencia AFP hablan de 110.000.)

«Detener esta fusión mientras nuestro caso avanza es una victoria crucial en nuestros esfuerzos por hacer cumplir la ley y proteger las industrias del cine y la televisión», declaró el viernes la fiscal general de Nueva York, Letitia James, en un comunicado recogido por AFP.

Bruselas dijo sí; Washington, también

El bloqueo judicial estadounidense contrasta con lo ocurrido a los dos lados del Atlántico. El 22 de julio, dos días después de la orden cautelar, la Comisión Europea autorizó la compra con condiciones: Paramount deberá salir de United International Pictures —la sociedad conjunta con Universal que distribuye películas a los cines europeos— en un plazo de 13 meses desde el cierre de la operación, y durante diez años no podrá pactar con Universal la distribución conjunta de películas en el Espacio Económico Europeo. Bruselas concluyó que, con esos compromisos, la concentración deja de plantear problemas de competencia; un administrador independiente vigilará que se cumplan.

En Estados Unidos, el Gobierno de Donald Trump aprobó la operación el 12 de junio sin exigir un solo cambio, según AFP. Son ahora los fiscales generales de una docena de estados quienes tratan de tumbarla en los tribunales. El asunto tiene una arista política evidente: la compra dejaría en manos de una sola empresa un catálogo que incluye CNN, cadena a la que Trump ataca con frecuencia, y el propio presidente ha dicho en público que intervendría en el acuerdo. Paramount Skydance está controlada por la familia Ellison —David Ellison la preside desde 2025; su padre, Larry Ellison, es donante republicano—, cercana al presidente.

La operación llegó además tras una puja: según El País, Netflix ofreció 83.000 millones de dólares por Warner antes de que Paramount pusiera sobre la mesa una cifra muy superior. Los accionistas de Warner ya aprobaron la venta.

Lo que no se ha podido verificar

No se ha localizado un comunicado propio de Paramount Skydance ni de Warner Bros. Discovery sobre el aplazamiento: la información de la empresa procede del escrito judicial y de la cita recogida por El País. La aprobación del Gobierno estadounidense del 12 de junio y la declaración de Letitia James se apoyan en un solo despacho de agencia (AFP, publicado por El Mundo) y se atribuyen como tales.

Fuentes