La ONU renueva cuatro años a Türk como alto comisionado de derechos humanos
La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó el viernes 24 de julio de 2026 prorrogar cuatro años más el mandato del austriaco Volker Türk al frente de la oficina de derechos humanos de la ONU. Salió adelante con 144 votos a favor, diez en contra —Estados Unidos, Israel y Rusia entre ellos— y trece abstenciones.
Volker Türk seguirá cuatro años más al frente de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH). La Asamblea General —el órgano donde los 193 Estados miembros de la ONU tienen un voto cada uno— aprobó su continuidad el viernes 24 de julio de 2026, en su sesión plenaria número 106. El mandato del jurista austriaco expiraba el 11 de octubre; ahora llega hasta octubre de 2030.
El recuento fue de 144 votos a favor, diez en contra y trece abstenciones. Quién votó en contra no ha trascendido por completo: Europa Press cita a Estados Unidos, Israel, Rusia y Argentina, y Al Jazeera, con información de Reuters, añade a Corea del Norte. Los otros cinco no aparecen identificados en esos relatos.
La votación llegó después de que la Asamblea tumbara dos maniobras para frenarla, según contó The Associated Press: una propuesta estadounidense de aplazarla hasta el final de la semana siguiente y otra rusa de prorrogar el cargo de Türk solo hasta el 31 de diciembre. Esa segunda fórmula habría dejado la elección del próximo responsable de derechos humanos en manos del sucesor de António Guterres, cuyo mandato como secretario general acaba ese mismo día.
Estados Unidos amenaza con revisar su financiación
El pulso fue explícito. El representante estadounidense para gestión y reforma de la ONU, Jeff Bartos, advirtió antes de votar de que renovar a Türk demostraría que la Asamblea General «es disfuncional» y de que Washington reevaluaría de inmediato su participación y su financiación en la organización, según la crónica de AP. La administración de Donald Trump acumula una deuda cercana a los 4.000 millones de dólares con la ONU entre cuotas ordinarias y presupuesto de operaciones de paz.
El embajador adjunto ruso, Dmitri Chumakov, acusó a Türk de «sesgo político» y de promover intereses geopolíticos occidentales bajo la cobertura de los derechos humanos. En sentido contrario, el embajador irlandés Fergal Mythen expresó en nombre de la Unión Europea el apoyo «sin reservas» de los Veintisiete al alto comisionado.
Türk agradeció el resultado en un mensaje en redes sociales: «Los Derechos Humanos son el antídoto contra la turbulencia y el derrotismo de hoy», escribió, antes de prometer que daría todo de sí «por los derechos humanos de todos» y «en todas partes».
Un segundo mandato que ninguno de sus predecesores completó
El puesto que ocupa Türk nació el 20 de diciembre de 1993, cuando la Asamblea General aprobó la resolución 48/141. Ese texto —el documento que gobierna el cargo— fija las reglas que se han aplicado ahora: al alto comisionado lo nombra el secretario general y lo aprueba la Asamblea General, para «un mandato fijo de cuatro años con la posibilidad de una renovación por otro mandato fijo de cuatro años». Es decir, dos como máximo.
Ninguno de sus predecesores llegó a agotar esos ocho años, según AP y Al Jazeera. Si Türk completa el segundo mandato, será el primero en hacerlo en más de tres décadas de existencia del cargo.
Ahí está la raíz de la pelea. Guterres comunicó este mes a los grupos regionales de la ONU, por carta, su intención de renovar a Türk, y la votación se convocó pocas semanas después. Varios países latinoamericanos —Nicaragua, Argentina y Paraguay— objetaron, y el reproche que se repitió en las intervenciones no fue solo el nombre, sino el procedimiento: una decisión tomada en consultas privadas por un secretario general que se va. El portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric, respondió que el secretario general se limitó a aplicar la resolución de 1993, que prevé la segunda vuelta de mandato, y que hubo consultas previas con los Estados y los grupos regionales.
Contexto
El alto comisionado es el máximo responsable de la maquinaria de derechos humanos de la ONU: dirige una oficina con presencia sobre el terreno en decenas de países, publica informes que señalan a gobiernos concretos y comparece ante el Consejo de Derechos Humanos. El puesto tiene rango de secretario general adjunto y consiste, por definición, en incomodar a los Estados que pagan y votan en la propia organización.
Türk, octavo titular del cargo, tomó posesión el 17 de octubre de 2022. Sucedió a la chilena Michelle Bachelet, cuyo último informe antes de dejar la oficina concluyó que la detención de uigures y otras minorías musulmanas en la región china de Xinjiang podría constituir crímenes de lesa humanidad. Su primer mandato ha estado marcado por la guerra en Ucrania —criticó con dureza la invasión rusa de 2022—, por las críticas de Israel a su posición sobre la guerra en Gaza y por el reproche contrario de organizaciones de derechos humanos, que le acusan de no haber dado continuidad pública al expediente de Xinjiang. El 24 de julio, un día antes de conocerse el resultado, su oficina reclamó la evacuación urgente de unos 6.000 marinos atrapados en el estrecho de Ormuz.
Fuentes
- Europa Press, 25 de julio de 2026 (origen de esta información).
- The Associated Press, 24 de julio de 2026.
- Al Jazeera, con información de Reuters, 25 de julio de 2026.
- Documento primario: resolución 48/141 de la Asamblea General, 85.ª sesión plenaria, 20 de diciembre de 1993.
- Reseña oficial de la sesión: Asamblea General, 106.ª sesión plenaria, 24 de julio de 2026 (GA/12773).