Actualidad Libre

Información sin ataduras

La FIFA propone una filial comercial con inversores privados; la UEFA se opone

La FIFA anunció el 28 de julio de 2026 que estudia agrupar en una sociedad nueva, FIFA Forward Enterprise, la venta de televisión, patrocinio, entradas y licencias de todos sus torneos, y captar en ella hasta 4.200 millones de dólares de inversores privados para elevar por encima de 10.000 millones el dinero que reparte en desarrollo. La UEFA respondió el mismo día que «ninguno de nosotros es dueño del fútbol».

Renato · 29 de julio de 2026 · deportes

Edificio acristalado y de perfil inclinado de la sede de la FIFA en Zúrich, rodeado de césped y con siete mástiles en primer plano con banderas, entre ellas las de la UEFA y la Concacaf
Imagen de archivo: la sede de la FIFA en Zúrich, fotografiada en 2016. Entre las banderas de la entrada ondean las de las confederaciones continentales, incluida la UEFA. (Foto: albinfo, CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons))

Nueve días después de que España levantara la Copa del Mundo, la FIFA puso precio a su propio negocio. El organismo rector del fútbol mundial anunció el martes 28 de julio de 2026 que estudia meter en una sola sociedad —FIFA Forward Enterprise (FFE)— todos sus derechos comerciales, es decir, lo que cobra por la retransmisión televisiva, el patrocinio, la venta de entradas y las licencias de marca, junto con la organización material de sus torneos. Y que, para financiar un salto en el reparto de dinero a las federaciones, vendería participaciones minoritarias de esa filial a inversores privados, según la nota de prensa publicada en su propia web.

Qué propone exactamente la FIFA

El anzuelo para las 211 federaciones que forman la FIFA y que tienen que votar el plan es el dinero. Hoy cada una recibe 8 millones de dólares por ciclo del programa FIFA Forward, el fondo de desarrollo del organismo. Si la operación sale adelante, la FIFA promete:

  • 20 millones de dólares por federación en el ciclo 2027-2030, dos veces y media lo presupuestado ahora;
  • 22 millones en 2031-2034 y 24 millones en 2035-2038;
  • y 20 millones adicionales de golpe, opcionales, a través de un programa nuevo bautizado FIFA Fast Forward, pensado para obras que no caben en un solo ciclo: estadios, centros de entrenamiento, infraestructura.

Sumado a los programas ya existentes, eso llevaría la financiación al desarrollo por encima de 10.000 millones de dólares en los próximos cuatro años —unos 8.780 millones de euros, según el cambio que aplica Europa Press—, «el mayor compromiso de este tipo jamás asumido por una organización deportiva», dice la FIFA de sí misma.

De dónde sale el dinero

De inversores. La FIFA cifra la operación con precisión poco habitual en un documento que insiste en que todavía es una consulta: FFE captaría hasta 4.200 millones de dólares antes de que acabe 2026 sobre una valoración inicial de 20.000 millones. Las dos cifras juntas describen la magnitud de lo que se pone en el mercado: en torno al 21% de la nueva sociedad, si se dividen los 4.200 entre los 20.000 —el cálculo es de esta redacción a partir de los números de la propia FIFA, que no publica el porcentaje; la participación final dependerá de si esa valoración se cuenta antes o después de la ampliación de capital.

Quiénes serían esos inversores es lo más concreto del comunicado. La FIFA nombra a Thrive Eternal, una sociedad de capital permanente —un vehículo de inversión sin fecha de salida prevista, a diferencia de los fondos que compran para revender en unos años—, que «se espera» que lidere el grupo inversor. Nombra también a Greg Maffei, consejero delegado de BANN Ventures y antes presidente y consejero delegado de Liberty Media cuando este grupo compró y gestionó la Fórmula 1, como asesor comercial clave que seguirá en el proyecto. Y confirma que ha contratado al banco estadounidense J.P. Morgan para trabajar a su lado, con OpenEconomics entre los asesores que ya sondean a posibles compradores en Europa, América, Asia y África.

La FIFA repite en tres puntos distintos del texto la misma promesa: los inversores tendrán participaciones minoritarias y sin control, no jugarán «ningún papel operativo», y el organismo conservará mayoría en el consejo de FFE y «la autoridad exclusiva sobre la gobernanza del fútbol, las competiciones, el calendario internacional de partidos y todas las decisiones regulatorias y deportivas». La nota cierra con una frase que resume la defensa: «Para la FIFA, nada cambia».

Quién tiene que aprobarlo

Nada de esto está decidido. La FIFA subraya que crea filiales por su cuenta de forma rutinaria, pero que en este caso somete la decisión a una mayoría de sus federaciones miembro y a las aprobaciones regulatorias del Consejo de la FIFA, «dada su importancia estratégica». El proceso de consulta arrancó, según el propio comunicado, tras recibir una propuesta externa.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, presenta la operación como un reparto: «Nuestro trabajo es asegurar que el resto del fútbol crezca con él». Y la llama «la democratización del fútbol a escala mundial»: cada federación, dice, «tendrá voz y la oportunidad de determinar su propio rumbo, decidiendo por sí misma en lugar de depender de otros». La FIFA sitúa el origen del plan en un discurso del propio Infantino ante el Consejo y las federaciones en Nueva York, la víspera de la final del Mundial, donde anunció su intención de «liberar el potencial comercial» del organismo, y antes en el Congreso de la FIFA celebrado en Vancouver en abril de 2026.

La UEFA: «No le corresponde a la FIFA venderlo»

La respuesta europea llegó el mismo 28 de julio, horas antes de que la FIFA publicara su nota. La UEFA, la confederación que agrupa al fútbol europeo, cargó contra el plan en un comunicado al que dijo haber tenido acceso Europa Press:

«Esto traspasa una línea que las instituciones que regulan el fútbol nunca deberían cruzar. La UEFA se lo toma muy en serio. Lo mismo deberían hacer todas las federaciones nacionales de fútbol. Y lo mismo deberían hacer todas las partes interesadas: ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y todos aquellos a quienes les preocupe el futuro de este deporte.»

Y remató: «El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia económicamente. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo».

La UEFA no discute que el fútbol genere dinero —«celebramos ese éxito», dice la propia FIFA en una frase casi idéntica—, sino quién puede venderlo y con qué transparencia. Como la votación exige mayoría de las 211 federaciones y las europeas son una parte menor de ese censo, la posición de la UEFA pesa pero no bloquea por sí sola.

Lo que adelantó The Times

La UEFA no reaccionaba al comunicado de la FIFA, sino a una información previa del diario británico The Times, publicada ese mismo 28 de julio. Según la recoge Europa Press, The Times escribió que la FIFA, con el respaldo de J.P. Morgan, crearía una empresa para gestionar y vender participaciones de la Copa del Mundo, con Infantino como comisionado, la FIFA como accionista mayoritario y una privatización de entre el 20% y el 30% del capital de los torneos.

El comunicado posterior de la FIFA confirma el papel de J.P. Morgan y el diseño general. No confirma ni desmiente el porcentaje ni la figura del comisionado: la horquilla del 20-30% sigue siendo, a esta hora, información atribuida a The Times y llegada aquí a través de Europa Press. Actualidad Libre no ha podido verificar la pieza original de The Times y por eso no la enlaza.

Contexto

El movimiento llegó nueve días después del final del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, que ganó España a Argentina el 19 de julio y que la FIFA describe como «el torneo más exitoso de la historia del fútbol»: casi 16 millones de asistentes entre estadios y aficiones. El organismo argumenta que la operación sirve para «sostener» esa energía, y se defiende de la novedad recordando que otras organizaciones deportivas —confederaciones, federaciones nacionales y ligas— han reestructurado su negocio comercial de forma parecida en los últimos años. El precedente que la propia FIFA pone sobre la mesa al citar a Maffei es el más elocuente: la Fórmula 1 bajo Liberty Media.

Nota de transparencia

Esta pieza no se acoge a la publicación automática: se apoya en una sola fuente periodística, Europa Press (confianza alta en contenido/fuentes.yaml), en dos piezas de la misma agencia, que no cuentan como fuentes independientes. El documento primario —la nota de prensa de la FIFA— sí ha sido localizado y verificado en el sitio oficial del organismo, y está enlazado arriba: es la fuente-sujeto de su propio anuncio, y de ahí salen todas las cifras y citas atribuidas a la FIFA. Las declaraciones de la UEFA proceden únicamente del comunicado que reproduce Europa Press; el sitio de la UEFA no respondía al cierre de esta edición. La información de The Times se cita con su autoría y sin enlace porque no se ha podido verificar el original.

Fuentes