Un ataque ruso con misiles mata a diez personas cerca de Kiev
El fiscal general de Ucrania, Ruslan Kravchenko, cifró el 24 de julio de 2026 en diez muertos y cerca de cien heridos el balance de un ataque ruso con misiles sobre el distrito de Bucha, en la región de Kiev, donde se celebraba un acto de la industria armamentística ucraniana. La Fiscalía investigará también quién decidió reunir allí al sector en plena ley marcial.
Un ataque ruso con misiles sobre la región de Kiev mató el viernes 24 de julio de 2026 a diez personas y dejó cerca de cien heridas de distinta gravedad. La cifra la dio el fiscal general de Ucrania, Ruslan Kravchenko, en un mensaje en redes sociales recogido por Europa Press: «Rusia ha lanzado nuevamente un ataque con misiles contra la región de Kiev. Diez personas murieron y cerca de cien resultaron heridas de diversa gravedad».
El gobernador de la región, Ruslan Oliinik, situó el impacto en el distrito de Bucha, en un campo de tiro privado donde se celebraba un acto, sin dar más detalles. Quien concretó qué acto era fue el Consejo Ucraniano de Fabricantes de Armas —la patronal del sector de defensa del país—, que confirmó que en ese lugar había reunidos «representantes de la industria de defensa» y precisó dos cosas: que él no organizaba el encuentro y que «la información sobre el lugar exacto donde se encontraban los participantes no se había difundido públicamente». El Mundo, con información de Efe, recogió antes un balance provisional de al menos seis muertos facilitado por el presidente Volodímir Zelenski, y la descripción del acto como una exhibición de armamento alcanzada a última hora de la mañana.
La Fiscalía no se queda en contar víctimas
Kravchenko anunció que la investigación no se limitará al ataque ruso: examinará también la decisión de celebrar el acto. «La investigación determinará quién tomó la decisión de celebrar el evento, quién acordó el lugar, la hora y el formato del mismo, qué medidas de seguridad se implementaron y si se evaluaron adecuadamente los riesgos en condiciones de ley marcial», escribió. Y añadió una frase que apunta hacia dentro: «La guerra no exime de responsabilidad por las decisiones de gestión. Por el contrario, exige la máxima profesionalidad, cautela y atención en cada paso».
Ucrania vive bajo ley marcial —el régimen excepcional vigente desde la invasión rusa de febrero de 2022, que entre otras cosas restringe las concentraciones públicas— desde hace más de cuatro años.
Que el riesgo era previsible lo sostiene alguien que estaba invitado y no fue. Serhi Beskrestnov, asesor de Zelenski en guerra electrónica y habitual de este tipo de citas, explicó en redes sociales por qué se quedó en casa: las instalaciones no tenían refugio, estaban dentro del alcance de los misiles balísticos rusos, el acto se había anunciado por internet «con demasiada antelación» y se esperaba una «enorme cantidad de participantes». «Se celebran decenas, si no cientos, de eventos de este tipo», escribió.
Contexto
Los balances de la jornada no cuadran entre sí, y conviene decirlo. Zelenski cifró en once los muertos y en «docenas» los heridos por los ataques rusos sobre Kiev y Sloviansk, en la provincia de Donetsk; el gobernador de Donetsk, Vadim Filashkin, atribuyó cinco de esas muertes a dos bombas aéreas lanzadas por la mañana sobre Sloviansk, donde también resultó dañado el consulado de Letonia; y la Fiscalía General elevó horas después a diez los muertos solo en la región de Kiev. En zona de guerra las cifras se corrigen durante horas: esta pieza recoge la de la Fiscalía en el momento de cierre, atribuida expresamente.
El bombardeo llega en una semana de ofensiva rusa ampliada. El Ministerio de Defensa ruso afirmó ese mismo viernes haber atacado con misiles y drones infraestructura portuaria en Izmaíl, Nikolaev y Odesa, en el sur del país —incluidos depósitos de combustible en el puerto de Odesa—, en unos ataques nocturnos sobre los que las autoridades ucranianas no se habían pronunciado en cuanto a víctimas, según Europa Press. Los últimos balances ucranianos elevaban además a 29 los heridos del bombardeo del jueves 23 de julio sobre Dnipropetrovsk, que dejó tres muertos, y sumaban otros 28 heridos —15 de ellos hospitalizados— en la región de Zaporiyia, alcanzada por al menos cinco misiles guiados según su gobernador, Ivan Fedorov.
Zelenski aprovechó el balance para volver a reclamar a sus socios sistemas antiaéreos Patriot: «Es importante que nuestros socios comprendan plenamente que proteger vidas también depende de ellos». La presión ucraniana sobre sus aliados se mueve en paralelo al cerco económico a Moscú: la Unión Europea adoptó el 23 de julio su 21º paquete de sanciones contra Rusia.
Verificación: los hechos proceden de Europa Press (confianza alta) y de El Mundo, con información de Efe (confianza media), que coinciden en el ataque, el lugar y la naturaleza del acto y difieren en el balance de víctimas por el momento de cierre de cada una. Las declaraciones citadas se publicaron en redes sociales y se reproducen tal como las recogen esas fuentes.