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África concentra por primera vez más personas con hambre que Asia

Cinco agencias de la ONU publicaron el 21 de julio de 2026 el informe SOFI, que estima 645 millones de personas con hambre en 2025, el 7,8% de la población mundial. Por primera vez África reúne más (309 millones) que Asia (292).

Renato · 26 de julio de 2026 · internacional

Gráfico de barras apiladas con el número de personas con hambre en el mundo por regiones entre 2010 y 2025: la franja roja de África crece hasta superar a la verde de Asia, que se reduce
Personas con hambre en el mundo por regiones, 2010-2025, en millones (figura 2.3 del informe SOFI 2026, con las leyendas en inglés). La barra rayada de 2025 es una estimación provisional. (Gráfico: FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS, SOFI 2026, CC BY 4.0)

El hambre en el mundo baja por tercer año seguido y, mientras baja, cambia de continente. La edición de 2026 de «El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo» (SOFI), que cinco agencias de Naciones Unidas publicaron el martes 21 de julio, coloca por primera vez a África por delante de Asia en número de personas con hambre: 309 millones frente a 292. En América Latina y el Caribe son 32 millones.

El vuelco no es cosa de un año malo, sino de quince. Entre 2010 y 2025 las personas con hambre en África pasaron de 171 a 309 millones, mientras Asia bajaba de 396 a 292 millones. Casi la mitad de quienes hoy pasan hambre en el mundo —el 48%— vive en África; en 2010 era el 28%. La parte asiática cayó en ese mismo periodo del 65% al 45%.

Hay un matiz que el informe subraya y conviene no perder: medido en porcentaje de población, África mejoró en 2025 por primera vez desde que en 2015 arrancó la Agenda 2030, del 20,3% al 20,0%. Lo que no bajó fue el número absoluto, porque la población africana crece más deprisa de lo que retrocede el hambre. Aun con esa mejora, la distancia sigue siendo enorme: ese 20,0% de África contrasta con el 6,0% de Asia y el 4,8% de América Latina y el Caribe.

Tercer año de descenso, todavía peor que antes de la pandemia

En el conjunto del planeta, el informe estima que 645 millones de personas padecieron hambre en 2025, el 7,8% de la población mundial, frente al 8,1% de 2024 y al 8,6% de 2022. Son unos 14 millones de personas menos que en 2024 y 43 millones menos que en 2022. La cifra sigue por encima de la de 2019, previa a la pandemia; y respecto a 2015 el porcentaje ha bajado apenas dos décimas (del 8,0% al 7,8%), lo que con más población en el mundo se traduce en unos 50 millones de personas más pasando hambre que hace diez años.

Ese 645 es un punto medio: el propio informe da un intervalo de entre 608 y 696 millones. Lo que la FAO llama hambre es la prevalencia de subalimentación —indicador 2.1.1 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible—, es decir, la proporción de población que no accede a la energía alimentaria suficiente para llevar una vida sana y activa. Y el dato de 2025 es una estimación adelantada a partir de datos parciales, un nowcast: los propios autores advierten de que puede no reflejar del todo el deterioro de la seguridad alimentaria en los países golpeados por crisis humanitarias en curso.

Comer algo no es comer bien

El informe de este año dedica su tema central a otra medida distinta del hambre: lo que cuesta comer sano. Una dieta saludable resulta económicamente inalcanzable para 2.690 millones de personas, el 32,7% de la humanidad. Ese coste se calcula sobre una cesta de referencia de once alimentos disponibles localmente repartidos en seis grupos: el indicador mide cuánto tendría que pagar una persona para adquirirla. También aquí hay mejora —eran 2.970 millones (37,4%) en 2021, con un pico de 3.130 millones en 2020—, pero en los países de renta baja el 76% de la población sigue sin poder pagarla.

Una tercera vara de medir, la inseguridad alimentaria moderada o grave —tener que renunciar a veces a la calidad o a la cantidad de lo que se come—, afectó en 2025 a 2.100 millones de personas, el 25,8% de la población mundial, frente al 27,1% de 2024 y al 28,7% de 2020. En África la padeció más de la mitad de la población, el 56,6%, por el 20,3% de Asia, el 22,9% de América Latina y el Caribe y el 8,7% de América del Norte y Europa.

Qué queda para 2030

La meta 2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible —el «Hambre Cero»— es erradicar el hambre en 2030. La proyección del informe es que en esa fecha entre 510 y 520 millones de personas seguirán pasándola, y que el 56% de ellas estarán en África. Antes del conflicto de Oriente Próximo de 2026, que ha encarecido energía y fertilizantes y con ellos la comida, la proyección era de 503 millones. Ni siquiera ese escenario incorpora otros posibles sobresaltos: los autores —FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS— citan los extremos climáticos, entre ellos un episodio de El Niño previsto para 2026 y 2027, y los recortes en la ayuda oficial al desarrollo y en la financiación humanitaria.

Ese último frente es el que más ha alarmado a las oenegés españolas. Manos Unidas, que celebra el «descenso paulatino» de la cifra, advierte de que las mejoras son «muy frágiles» y «muy desigualmente repartidas», en un contexto que la organización describe marcado por una caída del 26,3% de la ayuda oficial al desarrollo en 2025. «De continuar esta tendencia, alcanzar el objetivo de Hambre Cero para 2030 será solo un espejismo para más de 500 millones de personas», sostiene su presidenta, Cecilia Pilar.

Acción contra el Hambre lee en los datos un cambio de problema. «El hambre no es consecuencia de la falta de alimentos en el mundo, sino de la falta de acceso a ellos», afirma el director general de la organización en España, Manuel Sánchez-Montero, que atribuye la persistencia del problema a los conflictos, la pobreza, la desigualdad y el cambio climático. La ONG destaca también que Asia y América Latina han logrado «avances relevantes» cuando ha habido crecimiento económico inclusivo, inversión social y sistemas de protección.

El aviso sobre lo que las medias globales no captan tiene ejemplos recientes: a finales de julio, el análisis del IPC sobre Gaza situaba a 1,2 millones de personas —el 59% de la población de la Franja— en crisis alimentaria aguda o peor, con una proyección de empeoramiento para el segundo semestre.

Fuentes