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Los demócratas ganan también el Senado y controlarán todo el Congreso de EEUU

Los demócratas se han hecho con el Senado de Estados Unidos además de la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre de 2026, según proclamó su líder en la cámara, Chuck Schumer, y recogen Europa Press y El Confidencial.

Renato Davila · 5 de noviembre de 2026 · internacional

Chuck Schumer, de traje gris oscuro y corbata amarilla, sonríe apoyado en la base de una columna de mármol junto a un gran ventanal
Imagen de archivo: retrato oficial de Chuck Schumer, líder demócrata en el Senado, en 2017. (Foto: U.S. Senate Photographic Studio / Jeff McEvoy, dominio público (Wikimedia Commons))

Donald Trump pierde también el Senado. Un día después de que las primeras proyecciones dieran a los demócratas la Cámara de Representantes, el líder de su bancada en la Cámara Alta, Chuck Schumer, proclamó que su partido controlará las dos cámaras del Congreso. «Contra todo pronóstico, los demócratas hemos ganado el Senado, y tenemos cinco palabras para el pueblo estadounidense: el alivio está en camino», dijo en una rueda de prensa el miércoles 4 de noviembre, hora de Washington, según el despacho de Europa Press fechado a la 01.01 UTC del jueves 5. El Confidencial da el mismo resultado: los republicanos pierden ambas cámaras.

Son proyecciones y recuentos de los medios, no resultados oficiales: el escrutinio no había terminado y la certificación de cada estado llega semanas después. El nuevo Congreso toma posesión el 3 de enero de 2027.

«Los días de un Senado sumiso se han terminado»

Schumer habló de una «reordenación generacional del mapa del Senado» y puso como ejemplo las victorias en estados tradicionalmente conservadores como Kansas o Texas. Resumió el programa de la nueva mayoría en tres puntos: bajar el coste de la vida —gasolina, alimentos y luz—, combatir la corrupción de la Administración republicana y acabar con el «caos» dentro y fuera del país.

Ahí entra la guerra con Irán. Schumer exigió el fin de las operaciones militares, dijo que «los estadounidenses no saben por qué demonios estamos luchando allí» y sugirió usar el poder presupuestario del Congreso —la llave del dinero público, que no controla el presidente— para forzar el final del conflicto. A la amenaza de vetos de la Casa Blanca respondió con otra: investigaciones, recursos ante los tribunales y «una maraña de obstáculos legislativos» cada vez que Trump desafíe la ley. «Los días de un Senado sumiso ante Trump se han terminado», remató.

La mayoría no le da a Schumer manos libres. Trump conserva el veto presidencial —la facultad de tumbar una ley aprobada por el Congreso—, y para levantarlo hacen falta dos tercios de cada cámara: 67 senadores, muy por encima de los 55 escaños que El Confidencial atribuía a los demócratas.

Kansas, Texas y las dos Carolinas

El tamaño de la victoria aún bailaba el 4 de noviembre. El recuento que publicaba ese día El Confidencial daba a los demócratas 55 de los 100 escaños, con el escrutinio abierto; la mayoría está en 51. A los vuelcos de la noche electoral en Carolina del Norte, Carolina del Sur y Texas, que ya contó la pieza del 4 de noviembre, el diario suma Kansas —que no elegía un senador demócrata desde 1932, según su crónica— y da por asegurados Iowa, Ohio y Maine, el escaño de la republicana Susan Collins que disputaba el demócrata Troy Jackson. En Michigan y Alaska, los candidatos demócratas aparecían como claros favoritos.

El calendario agrava la derrota. Los senadores tienen mandatos de seis años: los escaños ganados ahora seguirán en manos demócratas más allá del final de la presidencia de Trump, en enero de 2029.

Vance culpa a la guerra

En el bando republicano, el vicepresidente JD Vance no esperó a Schumer para buscar culpables. «La razón por la que hemos perdido es la guerra», escribió en sus redes sociales el miércoles 4 de noviembre, según Europa Press. Y añadió, con ironía dirigida a los defensores de la ofensiva contra Irán, que Israel y Estados Unidos lanzaron a finales de febrero: «Si quieres argumentar que perder el Senado durante los próximos seis años ha merecido la pena, adelante. Argumenta que ha sido un precio que valía la pena pagar».

Vance enumeró también lo que, según una encuesta que no identificó, movió a votantes de Trump en 2024 a votar demócrata: acabar con la guerra, el coste de la vida y la inflación, el «America First» y la relación con Israel. Trump, por su parte, defendió el ataque a Irán pese al resultado.

Para El Confidencial, Vance es probablemente uno de los grandes damnificados. El periodista Lucas Proto escribe que el vicepresidente, hasta ahora principal aspirante a heredar el movimiento MAGA, saldrá «especialmente debilitado»: es uno de los rostros más reconocibles de la Administración y dirigió la recaudación del Comité Nacional Republicano en la campaña. Preguntado por si Vance será candidato en 2028, Trump respondió: «Puede que no se presente».

La victoria demócrata ya había movido los mercados: el Ibex 35 subió un 2,69% a media sesión del 4 de noviembre, empujado por la gran banca.

Fuentes