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Suecia vota el domingo con el bloque de derecha fracturado

Poco más de ocho millones de suecos eligen el domingo 13 de septiembre de 2026 Parlamento, regiones y ayuntamientos, con la coalición de Ulf Kristersson tensada por la exigencia de la ultraderecha de entrar en el Gobierno. La autoridad electoral pide además a quienes votaron por anticipado en una lista de locales que repitan su voto: un fallo pudo dejar sin registrar sus papeletas.

Renato Davila · 12 de septiembre de 2026 · internacional

Una veintena de personas hacen cola en el vestíbulo de un edificio público sueco habilitado como local de voto anticipado; al fondo, a la derecha, funcionarios electorales atienden en mesas con ordenadores junto a varias cabinas de votación blancas.
Imagen de archivo: cola en un local de voto anticipado en Suecia el 10 de septiembre de 2022, tres días antes de las anteriores elecciones generales. (Foto: Wilhelm1951, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

Suecia vota el domingo 13 de septiembre de 2026 en tres elecciones a la vez: la del Riksdag —el Parlamento nacional, de 349 escaños—, la de los consejos regionales y la de los ayuntamientos. Los colegios abren a las 08.00 y cierran a las 20.00 hora local (06.00 a 18.00 UTC), y el recuento preliminar empieza esa misma noche, según la Valmyndigheten, la autoridad electoral sueca. El censo definitivo, cerrado con los datos del padrón a 14 de agosto, suma 8.046.725 electores para el Riksdag y unos 8,4 millones para las municipales y regionales —en estas votan también residentes extranjeros que cumplen ciertos requisitos—, según el fichero oficial de electores por distrito de ese organismo, con 6.312 distritos electorales.

La campaña ha girado sobre la migración y la seguridad, y llega con el Gobierno debilitado y la oposición sin una alianza cerrada para sustituirlo, según Europa Press.

La derecha, rota por dentro

El primer ministro, Ulf Kristersson, del conservador Partido Moderado, gobierna en minoría con el Partido Liberal y los Demócratas Cristianos. Lo que sostiene esa mayoría no está dentro del Gobierno: son los Demócratas de Suecia (SD), la formación de extrema derecha de Jimmie Åkesson, que en 2022 firmó el llamado Acuerdo de Tidö. Aquel pacto compró la investidura de Kristersson a cambio de asumir buena parte del programa de SD en inmigración, asilo y control fronterizo, pero mantuvo a la ultraderecha fuera del reparto de ministerios pese a haber sacado más votos que los propios moderados.

Esta vez Åkesson avisa de que no repetirá la fórmula: quiere carteras, y señala dos en concreto, Justicia e Inmigración, las que ordenan el gasto de su programa. El otro flanco es aritmético. Un partido necesita el 4% de los votos en todo el país para entrar en el reparto de escaños del Riksdag —o el 12% en una circunscripción, solo para los escaños fijos de esa circunscripción—, según la Valmyndigheten, y las encuestas de la firma Novus citadas por Europa Press sitúan al Partido Liberal apenas por encima de ese listón. Actualidad Libre no ha podido consultar la ficha técnica de ese sondeo, así que el dato va atribuido: si los liberales caen, la reedición del Ejecutivo se cae con ellos.

Seguridad: las cifras del primer ministro y el ataque de Fagersta

Kristersson ha hecho de la seguridad su bandera. «Desde que entramos en el Gobierno en 2022, la violencia mortal de pandillas ha caído un 75%. Los tiroteos han disminuido un 80%», escribió en redes sociales, según recoge la agencia. Son sus cifras, dadas sin indicar contra qué serie estadística se comparan ni qué periodo abarcan, y como tales se publican aquí: sin base declarada, un porcentaje no se puede comprobar.

El debate se torció en agosto. El 21 de ese mes un hombre de unos 18 años entró con una espada en el instituto Brinell de Fagersta, en el centro del país, y mató a una persona e hirió a tres menores, dos de ellos de gravedad, según el balance que dio la policía sueca ese mismo día. Europa Press resume el ataque, en su información del 12 de septiembre, como una adolescente muerta y dos heridos; esta noticia mantiene el recuento policial, que es el que se verificó entonces. Tras el ataque, el Ejecutivo creó una comisión para la prevención de la violencia escolar. La reforma de la ley de armamento que endureció las penas por tráfico ilícito de armas es anterior: entró en vigor el pasado junio.

Donde sí chocaron los socios fue en la edad penal. SD llevó al Parlamento rebajarla incluso para los menores de 13 años, con el rechazo de buena parte de la cúpula judicial; la coalición acabó aprobando bajarla de los 15 a los 14. En inmigración la distancia es parecida: los moderados defienden una entrada regulada que no renuncie a la mano de obra cualificada, mientras SD exige «asilo cero», permisos de trabajo casi cerrados y planes estatales de retorno.

La oposición lidera, pero no suma

Los Socialdemócratas de Magdalena Andersson, primera ministra entre 2021 y 2022, encabezan los sondeos, aunque han perdido apoyo en las últimas semanas. Andersson no ha presentado una alianza cerrada, y el motivo es que no le salen las cuentas: el liberal Partido del Centro veta cualquier concesión fiscal al Partido de la Izquierda, que a cambio de su respaldo en el Riksdag pide ministerios, y el Partido Verde —socio de Gobierno entre 2014 y 2021— resulta matemáticamente imprescindible, pero sus impuestos verdes irritan al Centro por su impacto rural e industrial.

«Será difícil formar gobierno sin la participación del Partido del Centro de una u otra forma», ha dicho Andersson al diario sueco Dagens Nyheter, en declaraciones recogidas por Europa Press. «Ningún partido obtendrá la mayoría absoluta. Todos tendrán que ceder.»

Las papeletas municipales y regionales se juegan en otro terreno: las listas de espera quirúrgicas y la saturación de urgencias en zonas como Estocolmo o Västra Götaland, y quién gestiona los colegios. La oposición denuncia recortes que amenazan la contratación de enfermeras y la expansión de clínicas privadas con dinero público; el centroderecha defiende la libertad de elección del paciente.

Tres millones de votos anticipados y un fallo de registro

Buena parte de la elección ya está decidida antes del domingo. Hasta el 10 de septiembre habían votado por anticipado 3.012.750 personas, un 21% más que en el mismo tramo de 2022, informó la autoridad electoral el 11 de septiembre. El voto anticipado está abierto desde el 26 de agosto y puede emitirse en cualquier local del país.

Ese mismo día, la Valmyndigheten publicó una lista de locales y franjas horarias en los que un fallo pudo impedir que algunos votos anticipados quedaran registrados, y recomendó a los afectados votar de nuevo el domingo en su colegio. «Queremos llegar a los votantes que votaron por anticipado en esos locales a esas horas», explicó Anna Nyqvist, jefa de gabinete del organismo. Hay 50 municipios con registros erróneos y otros 13 todavía bajo análisis; 227 quedan descartados —los 290 del país—, y la lista puede crecer o encoger según avance la revisión. En muchos casos el error se corrigió; en otros no se pudo arreglar ni identificar al votante.

Cuándo se sabrá el resultado

El recuento preliminar arranca al cerrar los colegios, a las 20.00 del domingo: primero el Riksdag, después los ayuntamientos y por último las regiones. Continúa el miércoles siguiente con los votos anticipados y del exterior que llegaron tarde. El recuento definitivo lo hacen las administraciones provinciales desde el lunes 14, y el resultado final del Riksdag no se fijará hasta una semana después de la votación; el de regiones y municipios, unas dos semanas, según la Valmyndigheten. Todo el escrutinio es manual, público y repetible: las papeletas se guardan en las administraciones provinciales y pueden recontarse las veces que haga falta. A las tres urnas se presentan 54.780 candidatos, 6.309 de ellos al Parlamento nacional.

Fuentes

El relato político de la campaña procede de Europa Press, única fuente periodística localizada al escribir; los datos de censo, voto anticipado, recuento y candidaturas proceden directamente de los documentos de la autoridad electoral sueca, que es la fuente-sujeto de esos actos. Por tratarse de una jornada electoral, la noticia queda sujeta a aprobación humana según la política editorial y no lanza aviso a los móviles.