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Noruega despide a Harald V con un funeral de Estado en Oslo

Noruega enterró al rey Harald V el miércoles 9 de septiembre de 2026, doce días después de su muerte, tras un funeral de Estado en la Catedral de Oslo con representantes de 85 países, entre ellos los Reyes Felipe VI y Letizia y la reina emérita Sofía. Su hijo, el rey Haakon VIII, siguió a pie el cortejo hasta la iglesia del castillo de Akershus, donde el féretro reposa ya en el mausoleo real.

Renato Davila · 9 de septiembre de 2026 · internacional

El féretro del rey Harald V, cubierto por el estandarte real rojo con el león dorado y una corona de flores blancas, avanza sobre una cureña con faldón morado remolcada por un todoterreno negro frente a la fachada del Palacio Real de Oslo, flanqueado por oficiales de uniforme de gala.
El féretro de Harald V sale del Palacio Real de Oslo camino de la catedral, el 9 de septiembre de 2026, escoltado por los ayudantes de campo del rey. (Foto: Anette Ask / Det kongelige hoff (Casa Real de Noruega), imagen liberada para uso editorial con atribución)

A las 12.00 hora local del miércoles 9 de septiembre de 2026 (10.00 UTC), 21 cañonazos disparados desde la fortaleza de Akershus anunciaron que el féretro del rey Harald V salía del Palacio Real de Oslo. Miles de personas llevaban horas ocupando las aceras de Karl Johans gate y las plazas con pantallas gigantes, según informó Europa Press y relató después la propia Casa Real noruega. El rey murió el 28 de agosto a los 89 años, después de 35 en el trono.

El ataúd, cubierto con el estandarte real —rojo, con el león coronado— viajó sobre una cureña remolcada por un todoterreno y flanqueado por los ayudantes de campo del monarca. Detrás caminaron su hijo, el rey Haakon VIII, la princesa heredera Ingrid Alexandra, el príncipe Sverre Magnus y la princesa Märtha Louise; la reina Mette-Marit y la reina Sonja hicieron el trayecto en coche. Policía montada, la Guardia Real y las bandas militares abrieron la comitiva, y soldados del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea formaron guardia de honor a lo largo de todo el recorrido.

Un minuto de silencio en todo el país

Justo antes de las 13.00 (11.00 UTC), las campanas de todas las iglesias del país dieron tres toques. Siguió un minuto de silencio en toda Noruega y otros tres toques abrieron la ceremonia en la Catedral de Oslo, adornada de blanco y verde con flores que reproducían la flora noruega. Mil invitados llenaron el templo. Ofició Olav Fykse Tveit, preses —la máxima autoridad de la Iglesia de Noruega—, que dedicó su homilía al amor y recordó un discurso en el que Harald V citaba a un miembro de la resistencia condenado a muerte: «Saludad a nuestros compatriotas y decidles que deben construir Noruega con amor».

El presidente del Parlamento, Masud Gharahkhani, y el primer ministro, Jonas Gahr Støre, pronunciaron los elogios fúnebres. «Estamos profundamente agradecidos por 35 años con el rey Harald como rey de Noruega, pero sobre todo por la manera en que lo fue: hizo humano lo solemne», dijo Støre, según la crónica oficial de la Casa Real. Gharahkhani agradeció al monarca, «en nombre del Storting y del pueblo noruego», haber estado a la altura de su lema: «Lo dio todo por Noruega». Cinco personas de distintas creencias —católica, humanista, budista, judía y musulmana— encendieron velas, un gesto elegido por el peso que la diversidad tuvo en el discurso público del rey. La reina Sonja depositó una rosa sobre el féretro.

Cuando el ataúd salió de la catedral, cuatro cazas F-35 de la Fuerza Aérea sobrevolaron el templo en formación y uno de ellos se separó y ascendió: la llamada formación missing man, el homenaje militar al caído. Harald V tenía rango de general de la Fuerza Aérea y de almirante de la Armada; por eso, al entrar el féretro en la iglesia del castillo de Akershus, la dotación del yate real Norge tocó con el pito de contramaestre la señal de que el rey abandonaba el barco por última vez.

Un sarcófago junto al de su padre

De la catedral a Akershus el cortejo fue más corto y sonó la marcha fúnebre de Chopin. Haakon VIII caminó tras el féretro flanqueado por los otros dos reyes escandinavos: Carlos XVI Gustavo de Suecia a su derecha y Federico de Dinamarca a su izquierda. En la iglesia del castillo hubo una ceremonia privada para la familia y los invitados reales, a la que asistieron también el presidente del Parlamento, el primer ministro, el presidente del Tribunal Supremo y los presidentes de Islandia y Finlandia. Allí el féretro descendió a la cripta —el mausoleo real— donde se colocará en un sarcófago junto a los de Olav V y la princesa heredera Märtha, y los de Haakon VII y la reina Maud.

Terminado el entierro, las banderas a media asta subieron a lo alto, Akershus disparó una doble salva real de 21 cañonazos en honor del nuevo rey y las campanas de todo el país sonaron durante una hora. A las 16.45 (14.45 UTC), Haakon VIII y la reina Mette-Marit salieron al balcón del Palacio con la princesa heredera, el príncipe Sverre Magnus y la reina Sonja, recibidos con aplausos por la multitud congregada en la explanada.

Ochenta y cinco países en el cortejo

Representantes de 85 países siguieron el féretro, según la Casa Real noruega. En la lista oficial del cortejo figuran los reyes de Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, España y Jordania, el príncipe Guillermo de Gales y la princesa Ana, los príncipes herederos de Japón y los soberanos de Mónaco, Luxemburgo y Liechtenstein; entre los jefes de Estado no monárquicos, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, y los de Ucrania, Volodímir Zelenski; Moldavia, Maia Sandu; Finlandia, Alexander Stubb; Polonia, Karol Nawrocki; Chequia, Petr Pavel, e Islandia, Halla Tómasdóttir, además de los primeros ministros de Dinamarca, Suecia, Francia, Marruecos y Tailandia. El avión que llevó a Zelenski a Oslo la víspera se retrasó por una amenaza de dron en el espacio aéreo de Moldavia, un episodio que el propio Støre relató el día del funeral y que la oficina del primer ministro matizó horas después.

Felipe VI y Letizia aparecen en esa lista oficial del cortejo. La Casa Real española informó en su web de que los Reyes asistieron al funeral de Estado en la Catedral de Oslo «junto a Su Majestad la Reina Doña Sofía».

Doce días de duelo

Harald V murió el 28 de agosto en el hospital Rikshospitalet de Oslo por complicaciones de una anemia hemolítica, una enfermedad de la sangre en la que el organismo destruye los glóbulos rojos más rápido de lo que los repone, tras dos semanas ingresado. Reinaba desde el 17 de enero de 1991 y era el decano de las casas reales europeas. Su hijo pasó a ser rey en el instante de su muerte, sin interregno, y juró la Constitución ante el Storting el 1 de septiembre: Noruega no celebra coronaciones.

Entre el 1 y el 8 de septiembre, más de 46.000 personas desfilaron ante el féretro en la capilla del Palacio Real, según el recuento de la Casa Real, que amplió los horarios de apertura ante las colas. El luto de la corte se mantiene hasta el 9 de octubre, un mes después del entierro.

Fuentes

Fuente única declarada. Los hechos se han contrastado con los documentos primarios de la Casa Real noruega y de la Casa Real española, pero la única fuente de fuentes.yaml que sostiene la pieza es Europa Press (confianza alta).