Abelardo de la Espriella toma posesión como presidente de Colombia en Cali
El abogado Abelardo de la Espriella juró el viernes 7 de agosto de 2026 como presidente de Colombia en una ceremonia celebrada en Cali, ante Felipe VI y los presidentes de Argentina, Ecuador y Chile, y con la ausencia de su antecesor, Gustavo Petro. El relato de la jornada procede de una sola agencia, Europa Press; la fecha y el lugar los corrobora el material gráfico oficial de la Presidencia de Ecuador.
Abelardo de la Espriella prestó juramento «al pueblo colombiano» el viernes 7 de agosto de 2026 y quedó investido presidente de Colombia hasta 2030, en una ceremonia celebrada en Cali, capital del departamento del Valle del Cauca, según informó Europa Press. Al acto asistieron el rey Felipe VI, los presidentes de Argentina, Javier Milei; de Ecuador, Daniel Noboa; y de Chile, José Antonio Kast, además del ministro de Exteriores de Bolivia, Héctor Huanca. Faltaron el presidente saliente, Gustavo Petro, y el excandidato presidencial del Pacto Histórico Iván Cepeda, derrotado en las elecciones del 21 de junio.
«El tigre ha llegado»
En su discurso de investidura, el nuevo presidente proclamó que «ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad» y presentó su llegada al poder como el final de un periodo de «resignación nacional» y el principio de una «regeneración nacional», según la crónica de Europa Press. La agencia sitúa esa intervención en el Cantón Militar Pichincha de Cali; la ceremonia de transmisión de mando estaba prevista horas antes en el pabellón Arena USC de la misma ciudad.
La seguridad ocupó el centro del discurso. De la Espriella reivindicó la política de mano dura del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) y prometió «derrotar sin tregua al narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales que amenazan la libertad de Colombia». Anunció instrucciones a las Fuerzas Armadas y a la Policía contra esas estructuras y les planteó una alternativa: «Someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su fuerza pública». Recurrió después al apodo con el que hizo campaña: «Que no se equivoquen, el tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano».
Cuatro años, sin constituyente
Buena parte de la intervención fue una promesa de contención institucional. El presidente aseguró que su Gobierno «no va a interferir, no va jamás a atacar o a desafiar a los jueces», descartó abrir una asamblea constituyente —el órgano elegido para reformar la Constitución desde cero, como la que dio a Colombia su texto de 1991— y se comprometió a gobernar «durante los cuatro años que ordena la Constitución», sin fórmulas para prolongar el mandato. También prometió una relación con el Congreso «sin acuerdos personales ni negociaciones ocultas».
En economía anunció que en las horas siguientes firmaría un decreto para congelar el gasto público, y una reforma tributaria que, dijo, simplificará el sistema fiscal y suprimirá el impuesto al patrimonio —el que grava la riqueza acumulada, no la renta anual—: «Debemos dejar de castigar a quienes invierten y generan riqueza en nuestra patria». Aseguró que mantendrá las ayudas a los sectores vulnerables. Acusó además al Ejecutivo saliente de una gestión «inaceptable» de los recursos públicos y de haber disparado la deuda, y anunció que llevará ante los tribunales lo que describió como un entramado de corrupción heredado; la agencia no aporta pruebas de esas imputaciones, que son del propio presidente y no han sido contrastadas. Para perseguirlas prometió usar inteligencia artificial, análisis de datos y cadena de bloques («blockchain»), el registro digital compartido que dificulta alterar un historial de operaciones.
En política exterior se ofreció a recuperar el peso de Colombia en Iberoamérica, prometió que el país «será el primero en levantar su voz para condenar sin ambigüedades toda forma de totalitarismo» y planteó un pacto regional de intercambio de información policial al que llamó «Escudo de las Américas».
Una investidura fuera de Bogotá y una oposición que no la reconoce
La sede de la ceremonia no fue rutinaria. De la Espriella anunció el domingo 26 de julio que quería tomar posesión en Cali y no en Popayán, por las restricciones del aeropuerto de esa ciudad a causa de la actividad del volcán Puracé. La plenaria de la Cámara de Representantes lo autorizó el martes 28 de julio con 117 votos a favor y siete en contra. La representante del Pacto Histórico María Fernanda Carrascal calificó el traslado de «capricho» y registró una propuesta para que la Cámara no pagara billetes, dietas ni alojamiento a los diputados que acudieran.
Cepeda, senador y derrotado en las urnas, pasó la jornada en Barranquilla anunciando un «Gabinete de la Vida» para hacer oposición «desde la razón» y declarando que no reconoce la legitimidad de De la Espriella, a quien acusó de ser «agente al servicio de los intereses de Estados Unidos» —una acusación que no acompañó de pruebas—, según recogió Europa Press. «No responderemos al odio con odio, ni al autoritarismo con violencia», dijo, al presentar una «desobediencia civil pacífica». Europa Press describe al nuevo Ejecutivo como «ultraderechista».
El viaje del Rey y la cumbre de Madrid
Felipe VI se reunió con De la Espriella durante una hora en el Centro Cultural de Cali —el edificio que ese mismo día pasaba a ser sede presidencial en la ciudad, según la agencia—, acompañado del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, que habló de «amistad y fraternidad» entre «dos pueblos hermanos» y anunció su intención de trabajar con el nuevo canciller colombiano, Bula. Era la vigesimocuarta vez que el Rey representa a España en una toma de posesión iberoamericana, papel que ejerce desde 1996. La agenda de la Casa Real ya anticipaba el viaje a Santiago de Cali del 7 de agosto.
Albares volvió así a la delegación española después de no acompañar al Rey en la investidura de Keiko Fujimori en Perú el 28 de julio: fue la cuarta investidura iberoamericana consecutiva a la que no viajó. Estaba previsto que ambos volaran de vuelta a España nada más terminar la ceremonia. La próxima cita iberoamericana es la cumbre de Madrid de los días 4 y 5 de noviembre.
Fuentes
- Europa Press: «Investido presidente de Colombia Abelardo de la Espriella», 7 de agosto de 2026.
- Europa Press: «De la Espriella promete la “recuperación total de la seguridad” y la “regeneración nacional” durante su investidura», 8 de agosto de 2026.
- Europa Press: «La Cámara de Representantes de Colombia da luz verde a la toma de posesión de Abelardo de la Espriella en Cali», 29 de julio de 2026.
- Europa Press: «Cepeda anuncia un “Gabinete de la Vida” para hacer oposición a las políticas de De la Espriella», 7 de agosto de 2026.
- Europa Press: «Felipe VI y De la Espriella escenifican la relación de fraternidad entre España y Colombia antes de la toma de posesión», 7 de agosto de 2026.
- Presidencia de la República del Ecuador: fotografía oficial del encuentro bilateral en Cali, 7 de agosto de 2026, con pie que sitúa los «actos oficiales de transmisión de mando» de ese día en la ciudad.