El Vall d'Hebron realiza el primer trasplante entre personas con VIH en España
Un hombre con VIH donó en vida un riñón a otro hombre con VIH en el hospital barcelonés, en una operación con cirugía robótica dada a conocer el 24 de julio de 2026. Es la primera de este tipo en España y ha sido posible tras la orden del Ministerio de Sanidad que el 7 de julio de 2025 derogó la prohibición de 1987.
Durante 38 años, una persona con VIH no pudo donar un órgano en España ni siquiera a otra persona con VIH. La barrera ha caído en un quirófano del Hospital Universitari Vall d’Hebron, en Barcelona: un hombre seropositivo —portador del virus de la inmunodeficiencia humana— donó en vida uno de sus riñones a otro hombre seropositivo. Es el primer trasplante de órgano entre personas con VIH que se practica en el país. La intervención se hizo con cirugía robótica y duró unas cuatro horas, primero la extracción y después el implante.
El receptor sufría una glomerulonefritis crónica, una inflamación de los filtros del riñón que no guarda relación con el virus y que se le había complicado hasta dejarle sin salida. «Por las tardes estaba muy cansado, tenía que tener cuidado al comer… Mis riñones apenas filtraban al 7 %», contó por teléfono a El País, que publicó el caso el 24 de julio de 2026, el mismo día en que lo adelantó La Vanguardia. Le esperaban la diálisis, a la que tenía un rechazo enorme, y años de lista de espera. Entonces apareció otro hombre con VIH de su entorno, que se ofreció a darle un riñón: «Vino conmigo a todas las pruebas y los médicos nos dijeron que éramos compatibles. Así que lo hicimos», relató el receptor.
Ni el hospital ni los dos periódicos han facilitado la fecha exacta de la operación ni ningún dato que permita identificar a los dos hombres: fueron ellos quienes pidieron no salir públicamente. «Es indicativo del estigma que afecta a la enfermedad», señaló Albert Sandiumenge, coordinador del programa de donación y trasplantes del centro.
Una orden de 1987 lo impedía
El obstáculo no era médico, sino administrativo. La Orden de 24 de junio de 1987, dictada en pleno pánico por el sida, obligaba a hacer pruebas de detección del VIH antes de cualquier extracción o trasplante y prohibía la intervención si salían positivas. Su artículo quinto exigía que el resultado fuese negativo no solo en el donante, sino también en el receptor.
Esa norma quedó derogada por la Orden SND/697/2025, de 30 de junio, del Ministerio de Sanidad, publicada en el BOE el 7 de julio de 2025. El propio texto oficial es explícito sobre lo que estaba en juego: la redacción de 1987 «debe entenderse en el contexto de aquella época» pero «puede considerarse discriminatoria en el momento actual». La orden recuerda además que el colectivo de personas con VIH, sus organizaciones y los profesionales que las atienden llevaban años reclamando al ministerio y a la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) poder donar, y que la derogación «posibilita el uso terapéutico de órganos de donantes con infección por el VIH». Desde 2005 las personas seropositivas sí podían recibir un órgano en España, siempre de un donante sin la infección, según recuerda El País.
En el quirófano no cambia casi nada
«Desde el punto de vista técnico, es un trasplante que no difiere del que se hace habitualmente en el hospital en personas que no tienen la infección», explicó Enric Trilla, jefe de Urología del Vall d’Hebron. Lo que sí cambia es el trabajo previo: hay que revisar a fondo el historial de tratamiento del donante para descartar fracasos terapéuticos o cepas resistentes del virus, y después ajustar la medicación del receptor para que cubra a la vez el virus propio y el del donante, detalló Jordi Navarro, infectólogo del centro.
Los fármacos que evitan el rechazo del órgano —la inmunosupresión— no tienen por qué reactivar el virus, según Navarro, y desde hace una década los antirretrovirales de primera línea apenas interfieren con ellos. «El riesgo de rechazo en una persona con VIH es el mismo que el de la población no infectada», insistió Francesc Josep Moreso, jefe de sección de la unidad de trasplante renal. Mantener la carga viral indetectable —el virus por debajo del umbral de medición gracias al tratamiento— durante al menos un año sigue siendo condición indispensable para entrar en quirófano. Antes de la operación, además, todo donante vivo debe comparecer ante un juez que verifica que el proceso se ajusta a la ley.
Lo que la orden no ha levantado es la prohibición de donar de una persona seropositiva a una seronegativa: el receptor contraería el VIH y tendría que tratarse de por vida, además de tomar inmunosupresores. Eso, dijo Moreso a La Vanguardia, «va para largo».
Unas cifras pequeñas y un cuello de botella grande
Cada año unas 50 personas con VIH esperan un órgano en España: 30 un riñón, 15 un hígado y 5 un corazón, un pulmón o un páncreas, según datos de la ONT citados por ambos periódicos. Y, según el programa de garantía de calidad del proceso de donación de la ONT, en la última década 65 donantes fallecidos con VIH podrían haber cedido sus órganos, lo que habría permitido hasta 165 trasplantes.
«Nuestro objetivo no es solo aumentar las oportunidades de trasplante, sino también hacer efectivo el derecho de las personas con infección por VIH a ser donantes de órganos si así lo desean», declaró a El País Beatriz Domínguez-Gil, directora general de la ONT. Sandiumenge apunta al efecto indirecto: más donantes disponibles acortan la espera de todos los pacientes en lista, tengan o no el virus.
Sudáfrica lo hizo en 2008; Europa va a trompicones
El primer trasplante renal entre dos personas con VIH se realizó en Sudáfrica en 2008. Estados Unidos autorizó estas intervenciones en 2013 mediante la ley HOPE (HIV Organ Policy Equity Act), primero dentro de ensayos clínicos, y desde 2024 los trasplantes de riñón e hígado entre personas con la infección forman parte allí de la práctica clínica habitual, según recoge el preámbulo de la propia orden del BOE.
En Europa el mapa es desigual: el procedimiento está permitido en seis países —España incluida—, prohibido en otros 11 y sin regular en 18. Desde 2011 se han practicado en el continente alrededor de 70 trasplantes renales entre personas con VIH, concentrados en Reino Unido, Francia e Italia, según Domínguez-Gil, que precisó que «en el ámbito europeo solo constan dos trasplantes de donante vivo».
El Vall d’Hebron es, además, el hospital donde en 1981 se diagnosticó el primer paciente con VIH en España, según recuerda La Vanguardia.