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Navantia y TKMS firman un segundo memorando para fabricar submarinos juntas

La española Navantia y la alemana TKMS firmaron el 24 de julio de 2026 un segundo memorando de entendimiento y se comprometieron a cerrar antes de final de año un marco conjunto para producir y comercializar determinados proyectos de submarinos. El acuerdo no contempla fusión ni compra de acciones y no afecta a los contratos en vigor de ninguna de las dos.

Renato · 25 de julio de 2026 · economia

Cuatro directivos trajeados posan tras una mesa con dos carpetas abiertas; los dos del centro se estrechan la mano ante banderas de Alemania y España y un panel azul con la leyenda «MoU Signing Event – Joint Project Update, July 24, 2026» y los logotipos de TKMS y Navantia.
Acto de firma del segundo memorando de entendimiento entre TKMS y Navantia, el 24 de julio de 2026. (Foto: Navantia (sala de prensa))

Navantia y TKMS firmaron el viernes 24 de julio de 2026 un segundo memorando de entendimiento para avanzar en la alianza que ambas empresas iniciaron en abril. Las dos compañías se comprometen a levantar un marco conjunto para la producción y la comercialización de «determinados proyectos de submarinos», y quieren tenerlo cerrado antes de final de año, «sujeto a la finalización de todos los procesos regulatorios aplicables», según el comunicado conjunto publicado por Navantia y recogido por Europa Press.

Un memorando de entendimiento —MoU, por sus siglas en inglés— no es un contrato: fija la intención y el terreno de juego de una negociación, sin obligación de resultado. Este es el segundo en tres meses y sigue sin cerrar nada. El texto acota expresamente su alcance: la colaboración está concebida «exclusivamente para futuras oportunidades», no contempla «ninguna fusión ni adquisición de acciones o activos» y los contratos, programas y proyectos hoy en vigor de ambas «se mantendrán plenamente independientes y no se verán afectados».

Qué dicen que buscan

Las dos empresas afirman que las conversaciones de los últimos tres meses les han permitido «definir un enfoque común en áreas concretas». Con sus capacidades combinadas aspiran a ampliar la capacidad industrial disponible en el mercado, acortar los plazos de entrega, sostener una asociación tecnológica a largo plazo y reforzar el suministro a clientes internacionales. El comunicado enmarca la operación en «la base industrial y la soberanía europeas en materia de defensa» y en la venta de «soluciones submarinas avanzadas a armadas aliadas y socias de todo el mundo».

Esa es su versión, y conviene leerla por lo que no dice: la nota no detalla qué proyectos concretos entran en el reparto, ni qué volumen de negocio está en juego, ni qué astilleros construirían qué. Tampoco recoge una sola declaración de un directivo de Navantia: las dos únicas citas del comunicado conjunto son del consejero delegado de TKMS, Oliver Burkhard, y de su director de operaciones, Andreas Görgen. Burkhard subraya que la alianza preserva «el liderazgo tecnológico, la autoridad de diseño y los estándares de calidad que definen a TKMS». Görgen añade que ambos socios «seguirán operando de forma independiente».

La cooperación, insiste el texto, se desarrollará «en pleno cumplimiento» de la normativa de competencia y de la legislación de control de exportaciones, y solo se aplicará «con las aprobaciones correspondientes». Es decir: falta el permiso de las autoridades de competencia y de los gobiernos que autorizan la venta de armas.

De abril a julio

El primer memorando lo firmaron el 15 de abril de 2026 para «explorar una cooperación estratégica en proyectos navales en Europa, la OTAN y en todo el mundo». Aquel acuerdo iba más lejos en un punto concreto que el de ahora no menciona: preveía «una posible producción de diseños de TKMS, en particular submarinos, en los astilleros de Navantia en España», según la nota de prensa de abril.

El matiz no es menor para el astillero español. Navantia —sociedad mercantil estatal integrada en el holding público SEPI— vende submarinos de diseño propio: el programa S-80 Plus, cuyo primer buque es el S-81 Isaac Peral, es, en palabras de la propia empresa, «de diseño y construcción completamente español». Su socio alemán, en cambio, es uno de los mayores exportadores mundiales de submarinos convencionales; Europa Press lo describe como la división naval del grupo ThyssenKrupp, y firma como TKMS AG & Co. KGaA. Quién aporta el diseño y quién la capacidad de fabricación en cada «proyecto determinado» es exactamente lo que el marco pendiente tendrá que decidir.

Por ahora, la alianza avanza a golpe de declaración de intenciones: dos memorandos en tres meses, ninguna cifra pública y un plazo —final de 2026— que las propias empresas condicionan a permisos que aún no tienen.