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El expresidente Hernández vuelve a Honduras indultado por Trump y con causa pendiente

Juan Orlando Hernández aterrizó el domingo 26 de julio de 2026 en el aeropuerto de Palmerola, en Comayagua, cuatro años después de ser extraditado a Estados Unidos y casi ocho meses después del indulto pleno con el que Donald Trump borró su condena de 45 años por narcotráfico. Un juez hondureño lo ha citado el 3 de agosto por acusaciones de fraude y lavado de activos en las que rige la presunción de inocencia.

Renato · 26 de julio de 2026 · internacional

Juan Orlando Hernández, con traje oscuro y gafas, habla en un atril con el escudo de la Presidencia de El Salvador, ante banderas de Guatemala y El Salvador.
Imagen de archivo: Juan Orlando Hernández durante una comparecencia en San Salvador en agosto de 2016, cuando era presidente de Honduras. (Foto: Presidencia de El Salvador, CC0)

El expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández pisó suelo hondureño a las 08.40 hora local del domingo 26 de julio de 2026. Fue el último en bajar de un avión privado en el aeropuerto internacional de Palmerola, en Comayagua; levantó las manos hacia la familia y los simpatizantes que lo esperaban en la pista, se hincó con ellos a rezar y presentó su documentación de ingreso ante las autoridades migratorias. «Feliz, alegre de estar en mi tierra de nuevo. Sabía que iba a regresar, pero no sabía que sería así, estoy agradecido con Dios», dijo a la prensa hondureña, según el diario digital Proceso. Después salió de la terminal en la caja de una camioneta, saludando a centenares de personas.

Había pasado 1.557 días en Estados Unidos, según ese mismo medio. Llegó allí en abril de 2022, tres meses después de entregar el poder, como el primer expresidente hondureño extraditado a territorio estadounidense.

Una condena de 45 años, borrada de un plumazo

Lo que Trump anuló no era una condena menor. Un tribunal federal de Nueva York sentenció a Hernández el 26 de junio de 2024 a 540 meses de prisión —45 años—, cinco años de libertad vigilada y una multa de ocho millones de dólares, según la ficha que publica la Oficina del Fiscal de Indultos del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Los tres cargos que recoge esa ficha: conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos al servicio de esa conspiración, y conspiración para usar y portar esas armas.

El juicio dio por probados sus vínculos con los cárteles de la droga para trasladar cientos de toneladas de cocaína a través de Honduras —hasta 400, según Europa Press— y su relación con el capo mexicano Joaquín el Chapo Guzmán y con el narcotraficante Geovanny Fuentes Ramírez, que según la acusación financió su campaña presidencial de 2014 a cambio de librarse de la extradición. La Fiscalía estadounidense sostuvo durante el proceso que Hernández dirigía un narcoestado.

El indulto no fue una rebaja de pena, sino un borrado completo. El documento firmado por Donald Trump y difundido por el propio Departamento de Justicia concede a Hernández «un indulto pleno e incondicional» («a full and unconditional pardon», en el original) —la modalidad más amplia de clemencia presidencial— en la causa 1:15CR379, y está fechado el 1 de diciembre de 2025. Trump lo había anunciado el 28 de noviembre, en vísperas de las elecciones generales hondureñas, con el argumento de que la Administración de Joe Biden le había «tendido una trampa» al exgobernante, según un despacho de la agencia EFE publicado por Proceso. Europa Press recoge la misma justificación: que Hernández había sido tratado de manera injusta. Tras el indulto, el juez federal Kevin Castel formalizó la anulación de la sentencia y el cierre del expediente.

El 3 de agosto empieza otro proceso, este en Honduras

El regreso no cierra el recorrido judicial de Hernández: abre otro. Un juez hondureño ha fijado para el 3 de agosto la audiencia inicial —el trámite en el que se comunican formalmente los cargos al imputado— por presunto fraude y lavado de activos, es decir, blanqueo de dinero de origen ilícito. Así lo adelantaron El País y el despacho de EFE citado.

La causa se refiere, según EFE, al supuesto desvío de fondos públicos para financiar su campaña electoral de 2013, dentro de una trama en la que también figuran el expresidente Porfirio Lobo (2010-2014), exdiputados y empresarios. Hernández no ha sido juzgado por esos hechos y le ampara la presunción de inocencia; su defensa pedirá en la audiencia medidas sustitutivas de la prisión preventiva, esto es, seguir el proceso en libertad con condiciones.

Pudo aterrizar sin ser detenido porque un juez hondureño suspendió de forma provisional la orden de captura internacional y la alerta roja de Interpol que pesaban sobre él, atendiendo la petición de su defensa de someterse voluntariamente al proceso. «Todos los demás involucrados en ese proceso se presentaron voluntariamente; la mayoría de ellos ya fueron liberados de sus cargos, están en libertad y los demás siguen un proceso común y corriente», declaró Hernández a EFE en Miami antes de viajar.

Un recibimiento de partido

Hernández gobernó Honduras entre 2014 y 2022, dos mandatos consecutivos; el segundo llegó tras una reelección, la de 2017, que EFE describe como cuestionada y que sigue siendo objeto de polémica en el país. Su vuelta la celebró el Partido Nacional, la formación conservadora a la que pertenece también el actual presidente, Nasry Asfura, ganador de las elecciones de noviembre de 2025. El País describe un «recibimiento de héroe» por parte de ese partido.

En el país queda abierta la pregunta de si los tribunales tratarán al expresidente como a cualquier otro imputado. La directora del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, lo formuló sin rodeos en declaraciones recogidas por EFE: «El problema nunca ha sido su regreso. El problema siempre ha sido la facilidad con la que el poder encuentra protegerlo».

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